Centenario Ava Gardner: Crítica de ‘Venus era mujer’ (1948)

Las críticas de Daniel Farriol:
Centenario Ava Gardner
Venus era mujer (1948)

Venus era mujer (One Touch of Venus) es una comedia romántica estadounidense dirigida por William A. Seiter (Pasado tenebroso, El hotel de los líos). El guion corre a cargo de Harry Kurnitz (Testigo de cargo, Hatari!) y Frank Tashlin (El ceniciento, Una mujer de cuidado), adaptando el libreto de S.J. Perelman y Ogden Nash para el musical «The Tinted Venus» de F. Anstey. La historia acontece en los grandes almacenes Savory donde trabaja Eddie como chico de los recados. El dueño ha adquirido una valiosísima escultura de Venus y se propone dar una fiesta para mostrarla a sus amigos, siendo Eddie el encargado de reparar el mecanismo que descorre las cortinas que la cubren. Cuando conmocionado por la belleza de la figura de mármol éste la besa, la estatua cobra vida y se convierte en una bellísima mujer que dice ser la mismísima diosa Venus. Está protagonizada por Robert Walker, Ava Gardner, Dick Haymes, Eve Arden, Olga San Juan, Tom Conway, James Flavin y Sara Allgood.

De la mitología griega a la cultura popular

Venus era mujer es una deliciosa comedia romántica basada en el musical «The Tinted Venus» de F. Anstey que tiene a Ava Gardner en el papel femenino protagonista encarnando nada menos que a una Diosa griega. Pese a las malas críticas que recibió en su estreno, es una de las interpretaciones más recordadas de la primera etapa de la actriz. La historia nos sitúa en los almacenes Savory donde una escultura de mármol se volverá de carne y hueso cuando un empleado le de un beso en los labios. En los diálogos se menciona varias veces la leyenda de la Venus de Anatolia, aunque la idea proviene en realidad del mito de Afrodita de Cnido, cuya escultura semi desnuda creada por Praxíteles era tan real que se dice ejercía un poder de fascinación que hechizaba a todos los hombres que la visitaban. Siguiendo con la mitología griega esa misma idea tiene continuidad en «Las metamorfosis» de Ovidio con la recreación del famoso mito de Pigmalión en el que un escultor durante su búsqueda de la mujer perfecta acababa enamorado de Galatea, una escultura hecha por él mismo que adquiría forma humana.

El libreto compuesto por el alemán Kurt Weill para el musical originario era una sátira sobre las encorsetadas costumbres victorianas y su sexualidad reprimida que tuvo diversas adaptaciones al cine y la televisión. La más conocida es la que nos ocupa, pero también existen otras realizadas por Cecil Hepworth en 1921 o George Schaefer en 1955, además de aquel remake inconfeso que se convirtió en todo un fenómeno juvenil de los años 80 titulado Maniquí (Michael Gottlieb, 1987), con la inolvidable «Nothing’s Gonna Stop Us Now» de Starship en su banda sonora, y que incluso motivó una secuela Atrapa ese maniquí (Stewart Raffill, 1991). Las adaptaciones cinematográficas que se inspiraron en el mito de Pigmalión resultarían innumerables aquí, pero está claro que entre las más populares recordaremos My Fair Lady (George Cukor, 1964) o Pretty Woman (Garry Marshall, 1990), en las que la idea de forjar una escultura se llevaba a la vida real para transformar a mujeres en el ideal de perfección desde un punto de vista masculino.

Puede que sea una impresión mía, pero la aventura romántica entre el escaparatista y la Diosa de mármol tiene bastantes similitudes con la mítica Vacaciones en Roma (William Wyler, 1953), donde una princesa escapaba de las obligaciones de Palacio para vivir como «mortal» durante unos días y mantener un romance al margen de lo establecido que además tenía fecha de caducidad. Y es que ambas comparten ese tono naïf de cuento de hadas que nos remite a los escritos por los hermanos Grimm basándose en la tradición oral de varias generaciones hallando igualmente en la película algunos elementos de «La Cenicienta» (una hora límite que deshace el encantamiento) o «La bella durmiente» (despertarse del letargo con un beso), por ejemplo.

La Diosa Ava

Pero más allá de todas estas consideraciones y referencias artísticas, Venus era mujer es una película bastante sencilla que funciona como entretenimiento ligero. El humor toma como referencia la screwball clásica con los típicos enredos sentimentales y algunos gags más propios del slapstick (comedia física) en todo lo que hace referencia a la torpeza del protagonista, un Robert Walker que, al parecer, no pasaba por una buena época tras su separación de la actriz Jennifer Jones y, por aquel entonces, padecía problemas de alcoholismo y depresión. El rol de Ava Gardner en esta película le permitió explorar sus dotes para la comedia estando vestida con una túnica himatión de la Antigua Grecia que realzaba su sensualidad, convirtiéndola en un verdadero icono sexual. Aunque algún crítico cenizo del New York Times se aventuró a decir que su interpretación era más fría que la de una estatua, en realidad, la actriz está absolutamente encantadora en un papel que combina ingenuidad y seducción.

Entre el resto del reparto encontramos al cantante Dick Haymes, Olga San Juan o Tom Conway, con el que la actriz ya había coincidido dos años antes en Señal de parada (Léonide Moguy, 1946), aunque la que destaca es una estelar Eve Arden en el papel de cínica secretaria del dueño de las galerías que lleva años ocultando su verdadero amor por él. De la partitura original del musical compuesto por Kurt Weill se utilizaron finalmente solo un par de fragmentos y con muchos cambios que, por ejemplo, hicieron contratar a Ann Ronell para reescribir las letras de las canciones. Venus era mujer no es exactamente una comedia musical y casi todos los números que hay en la película se concentran en la parte central (el primero no llega hasta los 40 minutos de proyección), pero se pueden escuchar las canciones «Don’t Look Now But My Heart is Showing», la chistosa «That’s Him» y la inolvidable «Speak Low» (un auténtica maravilla), todas ellas interpretadas por los propios actores del filme con la excepción de Ava Gardner que fue doblada nuevamente por Eileen Wilson como ya sucediera en Mercaderes de ilusiones (Jack Conway, 1947), notándose aquí en exceso el playback.

Venus era mujer es una entrañable comedia de las que ya no se hacen que incluye una historia de amor con happy ending forzado, más algunos gags tan divertidos como cuando la Diosa utiliza sus poderes para convertir a un hombre en búho o esa escena del parque repleto de parejas besándose como si no pudieran despegarse. Para la carrera de Ava Gardner supuso su consagración como mito erótico del Hollywood dorado y nos deleitó con uno de sus personajes más recordados por todos con el paso del tiempo.


¿Qué te ha parecido la película?

Venus era mujer

7

Puntuación

7.0/10

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial
A %d blogueros les gusta esto: