Crítica de ‘The Medium’: Terror antropológico

Las críticas de Daniel Farriol:
The Medium

The Medium es un filme de terror tailandés escrito y dirigido por Banjong Pisanthanakun (Shutter: El fotógrafo, Phobia) en base a una historia original del propio director y de Na Hong-jin (El extraño, The Yellow Sea). La trama sigue al equipo de rodaje de un documental que se traslada hasta el norte de Tailandia, en la región de Isan, para indagar sobre el mundo del chamanismo. Una vez allí, descubren a una chica que comienza a tener comportamientos extraños que parecen estar relacionados con la posesión de su cuerpo por parte de una Diosa que forma parte del linaje de los chamanes, pero ¿qué sucedería si en realidad esa posesión proviene de un ente espiritual diabólico? Está protagonizada por Narilya Gulmongkolpech, Sawanee Utoomma, Sirani Yankittikan, Yasaka Chaisorn, Boonsong Nakphoo y Bella Boonsang. La película se estrenó en España en el Festival de Sitges 2021 y en salas comerciales gracias a Selecta Visión el día 25 de Febrero de 2022.

Más allá del hype, terror sobrenatural que no deja indiferente

Cada temporada cinéfila hay una película a la que se etiqueta como «la película más terrorífica que has visto» o algo similar. En 2021 ese peligroso sambenito recayó en la película tailandesa The Medium del director Banjong Pisanthanakun, que en los inicios de su carrera ya había mostrado sus dotes para el terror con Shutter: El fotógrafo (2004), entre otras incursiones en un género que posteriormente abandonó por agotamiento. Su regreso triunfal al terror se produce con esta cinta de posesiones y chamanismo unida por un cordón umbilical imaginario con la surcoreana  El extraño (The Wailing) (Na Hong-jin, 2016). Ambos directores se conocieron en un festival de cine donde Pisanthanakun escogió presentar en un ciclo la ópera prima de Na Hong-jin The Chaser (2008) y, a partir de entonces, surgió una amistad que años después llevó al segundo a proponer al primero el producir este filme basado en una idea del propio cineasta coreano.

El nexo entre The Medium y El extraño (The Wailing) no va mucho más allá de integrar lo sobrenatural y lo realista en un mismo plano narrativo, así como su fijación por los rituales y creencias ancestrales en las zonas rurales asiáticas. Aún así, pese a ser dos propuestas muy diferentes en lo que respecta a su puesta en escena, sí son evidentes ciertos paralelismos en la creación de una atmósfera malsana y siniestra que vincula el mundo espiritual con un tono naturalista en la descripción de personajes y ambientes.

La película se presentó en el Festival de Sitges bajo la leyenda urbana (que resultó ser cierta) de que en algunos cines de Corea tuvo que proyectarse con las luces encendidas ante el miedo insoportable que provocaba en algunos espectadores. Como suele suceder en estos casos, el hype y la expectación provocó cierta decepción entre alguna gente y acabó dividiendo al público entre detractores que la defenestraban contra otros que la defendían a ultranza. The Medium es un acercamiento al terror que se sale de los parámetros del género actual y por eso será necesario el paso del tiempo para que termine encontrando el lugar que merece en el imaginario colectivo. No sé si logrará el estatus de ser un referente capital para el género, pero está claro que sí acabará siendo una película importante dentro del folk horror y del cine asiático de terror de los últimos años.

Un found footage sobre chamanismo

Con la excusa de seguir a un equipo de rodaje durante la filmación de un documental sobre chamanismo, The Medium está contada casi siempre con un formato que oscila entre el mockumentary y el found footage. Tal vez, el mayor problema que tiene la película es su larga duración de 131 minutos que fácilmente podría haberse recortado un poco para convertir la experiencia en algo mucho más inmersivo, pero comprendo la decisión de acercarse al terror desde un enfoque más costumbrista de lo habitual que va impregnándose, poco a poco, de un malrollismo desasosegante que termina por atraparte hasta llegar a la eclosión de la acción sangrienta en un tercer acto final absolutamente bestial.

Precisamente una de las cosas que más me atraen de la película española Verónica (Paco Plaza, 2017) es la forma en que integra el terror en un entorno cotidiano. Más allá de las evidentes diferencias entre una y otra, se podría decir que algo parecido sucede aquí pero trasladando la acción a un enclave rural mucho más exótico que no necesita de la intermediación de tableros ouija para sentir la presencia de seres espirituales flotando en el ambiente, ya que son parte intrínseca de una cultura donde las creencias y ritos ancestrales se transmiten de generación en generación.

Un tercer acto convertido en un festín sangriento

Durante más de la mitad del metraje, acompañaremos en ese falso documental a una chamana poco carismática durante sus quehaceres diarios. El tono realista de la acción donde aparentemente no sucede nada de gran relevancia se desarrolla con parsimonia y a través de imágenes contemplativas bien fotografiadas por Naruphol Chokanapitak y Yossawat Sittiwong. Poco a poco, asistiremos a la degradación física y el cambio de comportamiento que tiene una chica joven que parece haber adquirido ciertos poderes ligados a una Diosa del chamanismo, pero que termina derivando hacia una posesión demoníaca con reminiscencias a el El exorcista (William Friedkin, 1973). Está muy bien detallado el proceso de destrucción que afecta tanto a la chica poseída como a todo su entorno familiar.

La chamana considerará, entonces, la necesidad de practicarle un exorcismo para extraer la entidad maligna de su cuerpo y es ahí cuando la película cambia de tercio completamente para subirse a un tren de la bruja trepidante, con tendencia hacia lo guiñolesco, donde tiene cabida desde el subgénero zombi hasta la estética de infrarrojos utilizada en la saga de Paranormal Activity. Si tienes la paciencia suficiente durante el acercamiento casi antropológico a las costumbres, ritos y creencias de la cultura tailandesa, te enfrentarás luego con muchas escenas realmente terroríficas que ponen la piel de gallina. The Medium será criticada por no caer en la infantilización habitual del terror de consumo rápido, pero es una muestra de atmospheric horror, por momentos apasionante, que tampoco cae en la influencia del cine elevado con el que se asocia el folk horror actual.


¿Qué te ha parecido la película?

The Medium

7.8

Puntuación

7.8/10

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