Crítica de ‘Moonfall’: Emmerich puro, conspirativo y de rebajas

Las críticas de Óscar M.:
Moonfall

En Moonfall, la Luna sale fuera de su órbita y amenaza con chocar directamente contra la Tierra, pero una ejecutiva de la NASA, junto a un ex-astronauta retirado y un conspiranoico montarán una misión imposible para aterrizar en la superficie lunar e intentar salvar a la humanidad, enfrentándose a un misterio de proporciones cósmicas.

Esta película está escrita y dirigida por Roland Emmerich (El día de mañana, 2012), protagonizada por Halle Berry (X-Men), Patrick Wilson (Insidious), John Bradley (Juego de tronos), Donald Sutherland (Los juegos del hambre) y Michael Peña (Narcos), y se estrena en los cines españoles el 4 de febrero gracias a Diamond Films.

Emmerich fiel a su estilo

Cualquier aficionado al cine conoce el trabajo de Roland Emmerich, y si no lo conoce por su nombre directamente lo conoce por sus trabajos: Independence Day, 2012 o El día de mañana ya forman parte de la historia cinematográfica mundial gracias a su catastrofismo espectacular, el derroche de efectos especiales y unos guiones que podrían escribirse en una tarde.

Emmerich ha sido capaz de crear casi un género cinematográfico en sí mismo dentro del cine de catástrofes a base de mantener esquemas argumentales, reutilizar personajes arquetípicos y calcar escenas con ligeras variaciones, la única novedad es no repetir la manera en la que va a extinguir a la raza humana, ahora, en Moonfall, es la Luna la que amenaza con caer sobre La Tierra.

Si hay una regla básica en todas las producciones de Emmerich es la falta de rigor y de realidad (hasta en Stonewall se permitió la libertad de cambiar de raza y género a la protagonista principal), por lo que cualquier espectador que se disponga a ver Moonfall y pretenda que exista algo de fiabilidad científica o una base sólida sobre la que se apoye el guion debe saber que eso es pura fantasía.

Una conspiración como nuevo ingrediente

El director y guionista vuelve a coger su plantilla de texto y va rellenando los huecos donde lo único que cambia son los nombres de los personajes y las situaciones en las que se van a ver envueltos para solucionar la amenaza que tiene la humanidad en ese momento.

Como viene siendo habitual, aquí no faltan el científico loco que descubre todo antes y al que nadie cree, los clásicos padres divorciados con custodia compartida, el protagonista repudiado que vuelve para salvar la situación, los coches voladores, un gobierno formado por inútiles, ensalzar el patriotismo americano (porque el resto del planeta sólo existe para aplaudir o ser una víctima colateral de la destrucción) e ignorar las reglas básicas de la física.

A estas tradicionales contantes del cine de Emmerich hay que añadir esta vez la teoría de la conspiración de que la Luna está hueca (no es ninguna novedad, esta idea la usó H.G. Wells en una novela en 1901) y que fue construida por extraterrestres (otra hipótesis propuesta por científicos rusos en 1970), ambas ideas van a ser la fantástica base sobre la que se apoye Moonfall durante más de dos horas y donde no faltan las escenas de destrucción masiva a las que nos tiene acostumbrados, pero esta vez a un menor nivel.

Destrucción planetaria con menor presupuesto

Es más que evidente que Moonfall ha tenido que lidiar con un presupuesto mucho menor del que han tenido las anteriores producciones del director y guionista (debido en gran parte a la desaparición de 20th Century Fox), se aprecia desde su reparto (que está encabezado por Halle Berry, Patrick Wilson y John Bradley, interpretes con un sueldo más asequible aunque, no por ello, menos creíbles) hasta la ubicación de los acontecimientos en lugares más genéricos, la repetición de recursos (la Luna pasa tres veces por el lugar donde están los protagonistas y cada vez les afecta de una manera diferente) o el reciclaje de efectos especiales en varias escenas.

A pesar de esto, Emmerich consigue dar a sus seguidores lo que van buscando: un argumento hueco lleno de imágenes de destrucción planetaria masiva aderezado con unos personajes vacíos que no dudan en sacrificarse ante el primer problema al que se enfrentan, todo en esta película es exactamente lo que el espectador quiere y, por lo tanto, saldrá contento del espectáculo audiovisual que ha presenciado.

Entretenimiento superficial durante más de dos horas, donde todas las acciones se expliquen varias veces y de manera sencilla, Moonfall es un «lugar feliz» al que recurrir cuando queremos tener el cerebro apagado, como ya lo eran 2012, El día de mañana o la saga Independence Day, o como será Moonfall 2 (si consigue una buena recaudación), puesto que el director ya ha dicho que está dispuesto a hacerla y su final no deja lugar a dudas.


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Moonfall

5

Puntuación

5.0/10

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