Crítica de ‘La casa de las profundidades (The Deep House)’: Miedo bajo el agua

Las críticas de Daniel Farriol:
La casa de las profundidades
(The Deep House)

La casa de las profundidades (The Deep House) es un film de terror francés dirigido por el tándem formado por Alexandre Bustillo y Julien Maury (Al interior, Livide). El guion lo firman ellos mismos en colaboración con Julien David y Rachel Parker. La historia sigue a una pareja joven que viaja a Francia para explorar una casa submarina y compartir sus hallazgos en las redes sociales. Una vez dentro de la casa descubren que su presencia ha despertado a un espíritu maligno. Está protagonizada por Camille Rowe (Apnea, Cosmic Dawn), James Jagger (Steeling Summers, Sound of Violence), Eric Savin, Carolina Massey, Alexis Servaes, Anne Claessens, Marie Caffier y Marie Bernard. La película puede verse en Movistar+ desde el día 20 de Febrero de 2022.

Bustillo y Maury, los «enfants terribles» del terror francés

La casa de las profundidades (The Deep House) es la última obra hasta ahora de los «enfants terribles» del terror francés Alexandre Bustillo y Julien Maury, directores que se dieron a conocer con el gore de Al interior (2007) y que, desde entonces, han ofrecido una carrera irregular que despierta más expectación que resultados como demuestra su mediocre y decepcionante película anterior Kandisha (2020), aunque otro de sus trabajos recientes más vilipendiados como fue su acercamiento a los orígenes de Leatherface (2017) sí que encuentro que tiene cosas a rescatar. Su nueva propuesta parte de una original premisa, tan simple como sugestiva, que reinventa con inteligencia el subgénero de las casas encantadas al convertir el lugar maldito en un viejo caserón sumergido en las aguas de un lago recóndito. A él acceden dos submarinistas insensatos para grabar imágenes para un canal de YouTube donde comparten sus experiencias en lugares misteriosos o que tengan un pasado lúgubre que invite a las supersticiones y las leyendas urbanas.

Rodada mayoritariamente con el estilo visual del found footage, los directores buscan ofrecernos una experiencia inmersiva (nunca mejor dicho) y en primera persona de los momentos más terroríficos, consiguiendo una buena atmósfera durante gran parte del metraje, aunque la idea termine por agotarse antes de tiempo. Como es lógico, los dos youtubers quedarán atrapados en una casa maldita que encierra consigo terribles secretos y presencias espectrales, al mismo tiempo que el oxígeno empieza a escasear en sus equipos de buceo. Se inicia, entonces, una lucha a contrarreloj para hallar una salida de la casa y regresar a la superficie mientras suenan los acordes de la canción melódica «Je ne sais plus» con la voz de Jacqueline Boyer.

«No está muerto quién yace eternamente»

Esta frase que pronuncia uno de los personajes de La casa de las profundidades (The Deep House) y que parece extraída del «Drácula» de Bram Stoker es una advertencia nada halagüeña de lo que se encontrarán bajo el agua los dos protagonistas. Tina (Camille Rowe) y Ben (James Jagger), son personajes bastante planos y perfilados bajo la luz de los extintos estereotipos de género, teniendo ella el rol de miedosa y frágil que sigue incondicionalmente los designios del estúpido de su novio que se las da de graciosillo, un prototipo habitual en el slasher del que nosotros como espectadores desearemos sea ejecutado más pronto que tarde por algún ente maligno que surja de la casa.

La verdad es que la idea inicial de La casa de las profundidades (The Deep House) acaba estando por encima del resultado final del filme. Encontraremos buenos momentos durante el arranque y alguna imagen suficientemente creepy como para engancharnos a lo que sucede bajo el agua. Por desgracia, la película llega a un punto en el que perdemos el interés, en parte, por un exceso de repetición de los elementos y, especialmente, por culpa de una cansina cámara en mano que con sus constantes movimientos en plena oscuridad acaban impidiendo que veamos con claridad la acción. Más que provocar tensión se consigue infringirnos un terrible dolor de cabeza.

Los directores disponen sobre el tablero de las piezas adecuadas para generar una mitología terrorífica alrededor de la casa y respecto a sus dueños, pero no acaban de profundizar en lo que podría hacer verdaderamente espeluznante la trama provocando, en cambio, algunas risas involuntarias. Si existiese una máquina que midiese la intensidad del terror, se podría decir que el filme no alcanza los niveles deseados. Todo queda dicho si tenemos en cuenta que el mayor jump scare que tiene la peli es la inesperada aparición de un pez y no de un fantasma. Aún así, como pasatiempo pasajero La casa de las profundidades (The Deep House) funciona y entretiene lo suficiente para no desdeñar la propuesta mientras esperamos que Bustillo y Maury recuperen el cauce de sus mejores obras.


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La casa de las profundidades (The Deep House)

6.5

Puntuación

6.5/10

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