Crítica de ‘Kimi: Alguien está escuchando’: El sonido del crimen

Las críticas de Daniel Farriol:
Kimi

Kimi es un thriller estadounidense dirigido por Steven Soderbergh (Efectos secundarios, Contagio) y con guion de David Koepp (La habitación del pánico, La ventana secreta). La historia se centra en una trabajadora de tecnología que padece agorafobia y que, durante una revisión del flujo de datos, descubre evidencia registrada de lo que podría ser un crimen. Deberá combatir sus miedos a salir de casa para esclarecer lo sucedido. Está protagonizada por Zöe Kravitz (High Fidelity, Kin), Erika Christensen, Emily Kuroda, Jaime Camil, India de Beaufort, Devin Ratray, Jacob Vargas y Byron Bowers. La película se ha estrenado en HBO Max el día 10 de Febrero de 2022.

Un juego de espejos cinéfilo

Kimi es un thriller muy disfrutón donde la unión entre el director Steven Soderbergh y el guionista David Koepp se convierte en un juego de espejos referencial y cinematográfico que trae hasta nuestros días el espíritu del cine conspiranoico de los años 70 dentro de un artefacto lúdico que venera el suspense del maestro Hitchcock del que ambos son devotos. Así pues, por un lado, en Kimi tendremos un punto de partida extraído directamente de Impacto (Blow Out) (Brian De Palma, 1981) que, a su vez, reformulaba la misma idea de Blow-Up (Deseo de una mañana de verano) (Michelangelo Antonioni, 1966).

Mientras que, por otro lado, la descripción del personaje protagonista incorpora el voyeurismo de James Stewart en La ventana indiscreta (Alfred Hitchcock, 1954) y convierte la acrofobia de James Stewart en Vértigo (De entre los muertos) (Alfred Hitchcock, 1958) en agorafobia, lo cual, dicho sea de paso, no es demasiado original puesto que otras películas recientes como La hora del miedo (Alistair Banks Griffin, 2019) o La mujer en la ventana (Joe Wright, 2021) hacían exactamente lo mismo, con la salvedad que Koepp vincula aquí la enfermedad a un trauma del pasado, pero también a las propias secuelas del confinamiento pandémico y el aislamiento social creciente en nuestra sociedad.

«El asesinato tiene un sonido propio» (Blow Out)

Kimi cuenta la historia de Angela Childs, una joven que trabaja desde casa para una empresa tecnológica en la revisión del flujo de datos generados por el asistente virtual con altavoz que da nombre al filme (con la voz de Betsy Brantley). Se podría decir que es una versión mejorada de Alexa o Siri, ya que personas como ella revisan las grabaciones del aparato que han generado algún error de comprensión en la Inteligencia Artificial, es decir, amplían su vocabulario, referencias y dobles sentidos para lograr que el asistente nunca nos diga aquello de «No le he entendido». Eso conlleva de forma intrínseca una parte negativa en lo que hace referencia al control de datos personales y a la vigilancia que sufrimos a través de los dispositivos electrónicos. Existe una serie de intriga muy interesante que profundiza más en todo eso, The Capture (Ben Chanan, 2019).

Pero Koepp y Soderbergh no están aquí para reflexiones demasiado sesudas ni para plantearse muy en serio los aspectos psicológicos que se derivan de la enfermedad de la protagonista. Por eso será necesario un salto de fe en el espectador cuando en la segunda mitad de la cinta la chica agorafóbica tenga que salir de su casa para investigar el posible asesinato que ha escuchado a través de las grabaciones y evitar ser capturada por las personas que intentan encubrirlo. Para esas escenas el director utiliza una cámara nerviosa y un montaje ágil, con planos angulados y aberrantes que simulan el estado de ansiedad por el que pasa la protagonista, una magnética y teñida de azul Zöe Kravitz (hija de Lenny Kravitz y Lisa Bonet) que ofrece su trabajo más solvente y completo hasta la fecha. Poco importa que resulte creíble lo que sucede, ni la repentina capacidad de superación de la enfermedad, estamos ante un producto de entretenimiento puro que nos conduce a un tercer acto de puro disfrute palomitero.

Conspiración cibernética para un carrusel recreativo

Podríamos separar Kimi en tres bloques diferenciados. El primero transcurre íntegramente en el interior del apartamento de Angela mientras la vemos trabajar, hacer ejercicio, conversar con su madre por videoconferencia o comunicarse con sus vecinos a través de la ventana. Uno de ellos acude de forma regular a verla para mantener sexo, hay otro que se limita a observarla sin interactuar con ella y parece compartir sus mismos problemas de encierro autoimpuesto como hacen muchos jóvenes «hikikomori» en Japón. Sin ofrecer grandes sorpresas, esta parte sienta las bases del universo hitchcockiano modernizado por Koepp, con el esteticismo y elegancia visual habitual en Soderbergh.

La parte central sucede cuando la chica tiene que salir de casa para denunciar el crimen que ha escuchado. El ritmo se acelera y el suspense psicológico se convierte entonces en acción trepidante. Es como si estuviéramos dentro de un episodio de la saga Bourne, con el ingrediente conspiranoico que antes comentábamos y que la emparenta con el cine setentero de Sydney Pollack y Alan J. Pakula o, por aquéllo del audio como motor de la intriga, con La conversación (Francis Ford Coppola, 1974). Es una conspiración menos política que las de entonces, ahora es cibernética y mucho más centrada en la denuncia del manejo que hacen las grandes corporaciones de nuestros datos o de la geolocalización de nuestros movimientos. Y es que es evidente que hemos llegado a un punto donde nuestra identidad está expuesta en una nube virtual a la que pueden acceder sin que sea necesario nuestro consentimiento.

En la tercera o parte final, Koepp y Soderbergh desvelan por completo, si aún no te habías dado cuenta, que su película es un verdadero carrusel recreativo al que nos invitan a subir para regocijarnos con una violenta y divertidísima secuencia de home invasion a ritmo del «Sabotage» de Beastie Boys y donde Angela, recibiendo una ayuda inesperada, utilizará todas sus armas y buenas maneras para el bricolaje. Con una banda sonora en la que también suenan a todo volumen Billie Eilish, Massive Attack o Elastica, la parte instrumental corre a cargo de Cliff Martinez (The Neon Demon, Drive) en una partitura con sonoridad cercana al estilo de Bernard Herrmann (el compositor habitual de Hitchcock). Kimi es un thriller de acción y suspense que si entras en su juego te lo hará pasar pipa.


¿Qué te ha parecido la película?

Kimi

7.5

Puntuación

7.5/10

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