Crítica de ‘El privilegio’: Hongos, demonios y sociedades secretas

Las críticas de Daniel Farriol:
El privilegio

El privilegio es un filme alemán de terror y ciencia-ficción dirigido por Felix Fuchssteiner y Katharina Schöde (La última viajera del tiempo: Zafiro,  La última viajera del tiempo: Esmeralda), los cuáles también son coguionistas junto a Sebastian Niemann (7 días de vida, Jack the Ripper: The London Slasher) y Eckhard Vollmar (Spides, Comisario Dupin). La historia nos presenta a un adolescente y sus amigos, alumnos de un instituto de élite, que destapan una siniestra conspiración mientras investigan una serie de extraños eventos sobrenaturales. Está protagonizada por Max Schimmelpfennig (7500: Avión secuestrado, Nubes de la vida), Lea van Acken (Dark, Sløborn), Tijan Marei (Las hijas del Reich, Side Effects & Risks), Lise Risom Olsen, Caroline Hartig, Nadeshda Brennicke, Milena Tscharntke y Mike Hoffmann. La película se ha estrenado en Netflix el día 9 de Febrero de 2022.

Del terror adulto al enfoque juvenil

Podría haber salido una estupenda película de género de El privilegio, por desgracia, guionistas y directores parecen empeñados en boicotearse a sí mismos para conseguir no llevarla a buen puerto. Y eso que empieza bien, la secuencia de apertura es un estupendo ejercicio de tensión de trágicas consecuencias que sirve para ponernos en antecedentes, pero que, también, comienza la retahíla de errores argumentales con los que nos irán obsequiando sus autores (en este caso, ¿dónde está la hermana gemela del protagonista cuándo suceden los hechos?). Existe un desconcierto narrativo que desconecta esa primera escena de la siguiente, algo que irá ocurriendo sucesivamente a lo largo de la película en diversas ocasiones.

La trama de El privilegio nos sitúa años después de ese inicio donde hemos visto a una chica enloquecida mientras manifiesta ser perseguida por un ente sobrenatural, poniendo en peligro la vida de su hermano pequeño. Finn Bergmann, interpretado por Max Schimmelpfennig (una especie de sosias alemán de un joven James Spader), ya se ha convertido en un adolescente que aún padece pesadillas por lo que sucedió aquella noche y debe medicarse para mantenerse cuerdo. Lo que parece va a ser un thriller psicológico sobre alguien que padece alucinaciones se introduce entonces en el ambiente de las college movies y adopta un enfoque más juvenil que le perjudica bastante. Conoceremos a su inseparable amiga, Lena (Lea van Acken), y a su interés romántico, Samira (Tijan Marei) y cuando poco después las cosas se pongan feas, los tres formarán un grupo detectivesco al más puro estilo de las novelas de Enid Blyton en un entorno paranormal.

Muchas ideas y pocas luces

Sin embargo, Felix Fuchssteiner y Katharina Schöde, no encuentran el tono adecuado para su película, no acabo de ver a qué público quieren dirigirla realmente. A través de personajes y diálogos infantilizados, El privilegio aborda luego una ciencia-ficción más adulta que implicaría a sociedades secretas y conspiraciones farmaceúticas en un híbrido que incluye el terror corporal cronenbergiano, el tono político carpenteriano y una especie de homenaje al cine clásico de ciencia-ficción paranoica de Serie B que se hacía en los Estados Unidos durante los años 50, en plena época de la Guerra Fría, con filmes del estilo de La invasión de los ladrones de cuerpos (Don Siegel, 1956) o similares. Todas son referencias esporádicas que aparecen y desaparecen en escena durante los vaivenes argumentales en los que tendrán cabida, entre otras cosas, demonios u hongos parasitarios alucinógenos. Todo un festival.

Hay momentos tan delirantes como celebrar un rito secreto en el interior de una casa donde vive un insomne y encima frente a unos inmensos ventanales sin cubrir, vamos, lo más lógico si no quieres que te vean. O una escena de exorcismo con una pareja de cazafantasmas poco carismática que, por un momento, parece querer derivar la trama hacia el Warrenverso. Pero no. Incluso hay una escena de sexo impostada que sin venir a cuento de nada implica al trío protagonista, pero de forma tan recatada que ni siquiera se aprovecha el morbo. Todo suena a algo aleatorio que se les va ocurriendo a los guionistas sobre la marcha.

Por eso El privilegio está repleta de ideas aisladas del resto en las que algunas de ellas funcionan bien a modo individual, en especial cuando la atmósfera tiende a lo siniestro alejándose del tono juvenil imperante, pero esas ideas puestas en común dan lugar a una película deslavazada con efectos visuales propios del Windows Movie Maker que, además, parece tomarse demasiado en serio a sí misma (algo que vuelve a contradecirse con el guiño final). Aún así, si consigues abstraerte de las incongruencias y algunos momentos ridículos puede servirte como entretenido pasatiempo de desconexión.


¿Qué te ha parecido la película?

El privilegio

6.1

Puntuación

6.1/10

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