SUNDANCE 2022. Crítica de ‘Watcher’: Los miedos femeninos

Las críticas de Daniel Farriol en el Festival de Sundance 2022:
Watcher

Watcher es un thriller estadounidense dirigido por Chloe Okuno (V/H/S/94) que también escribe el guion junto a Zach Ford (Scar 3D, Girls’ Night Out). La historia sigue a Julia, una joven norteamericana que acaba de mudarse junto a su novio Francis a un apartamento en Rumanía. Pronto empieza a obsesionarse con un vecino que parece observarle todas las noches desde una ventana del edificio de enfrente, pero podría simplemente ser producto de su imaginación. Está protagonizada por Maika Monroe (It Follows, Flashback), Karl Glusman (Lux Æterna, Devs), Burn Gorman (The Good Traitor, Imperium), Madalina Anea, Daniel Nuta, Tudor Petrut y Gabriela Butuc. La película se ha podido ver el 22 de Enero de 2022 dentro de la programación del Festival de Sundance 2022.

El vecino indiscreto

Watcher es un fallido intento de darle una vuelta de tuerca social y feminista al thriller criminal de toda la vida. La directora Chloe Okuno debuta en solitario con este largometraje que parte de una premisa que nos remite directamente a La ventana indiscreta (Alfred Hitchcock, 1954), para luego incidir en una atmósfera enfermiza emparentada con el cine de Polanski en el diseño de interiores de sus películas El quimérico inquilino (1976), Repulsión (1965) o La semilla del Diablo (1968). Por desgracia, todas esas referencias cinematográficas y el buen trabajo en la puesta en escena, no son elementos suficientes para levantar un guion sin alma que abusa de los lugares comunes del cine de terror y suspense.

La trama gira en torno a Julia, una joven norteamericana y aspirante a actriz que, debido a cuestiones profesionales de su prometido, Francis, se muda con él a Rumanía. Una vez allí el desafío será constante, no conoce a nadie en el vecindario, no conoce el idioma, no tiene trabajo ni ninguna otra actividad que hacer durante el día más allá de esperar que su novio regrese a casa, casi siempre tarde. Su sensación de aislamiento y soledad se agravará cuando descubra que alguien le observa constantemente desde una de las ventanas del edificio de enfrente. En las noticias de televisión no paran de hablar de que hay un psicópata que merodea por el barrio degollando a mujeres jóvenes, así que la extraña presencia del mirón se convierte en una obsesión para ella en su vida cotidiana. ¿Es una amenaza real o forma parte de la psicosis imaginaria de la mujer?

La desaparición de Julia

El planteamiento de Watcher es más que interesante. El filme busca plasmar los miedos femeninos en una sociedad que ignora la amenaza constante que se cierne sobre las mujeres. El miedo a caminar sola de noche por la calle. A que alguien se te siente cerca en un cine vacío. El miedo a la soledad. Al abandono. A qué te tomen por loca. En ese sentido, la película sí funciona y la deriva psicológica del personaje interpretado por Maika Monroe se aprovecha del excelente trabajo de la actriz para conseguir crear la sensación de alienación en que va cayendo.

Para acentuar ese descenso a los infiernos del miedo, Chloe Okuno, junto al fotógrafo danés Benjamin Kirk Nielsen (29, Bajo la superficie) y los directores de equipo de decorados y vestuario, idean una inteligente evolución del personaje para despojarlo de presencia y feminidad. Por ejemplo, la ropa que viste pasa de tener colores vívidos que destacan sobre el decorado a ser después cada vez más neutros para integrarse en él como un camaleón a medida que la chica va perdiendo el control sobre su propia existencia. Es una mujer que deja de ser vista por los demás (incluso su prometido la ignora), de querer ser actriz para estar en el foco de atención a buscar perderse entre el anonimato de la muchedumbre. Al mismo tiempo el voyeur se va acercando a ella, dejando de ser una mera silueta o sombra para convertirse en una presencia real con la que incluso interactúa. Para eso también se modifica la planificación de encuadres y ópticas de cámara.

Una charada de envoltorio sugestivo

Son soluciones formales interesantes que denotan existe una directora creativa detrás del proyecto, con muy buen gusto estético (las secuencias iniciales con el reflejo de la lluvia en las paredes del dormitorio) y una cinefilia galopante (la protagonista acude a un cine donde se proyecta Charada (Stanley Donen, 1963)). Sin embargo, el guion que sustenta todo carece de la misma fuerza expresiva. La protagonista toma decisiones francamente absurdas e injustificables que la distancia del espectador y la descripción de los personajes secundarios se efectúa con brocha gorda.

Tanto el asesino, el novio o la vecina que trabaja como bailarina en un club nocturno son meros clichés del género que podrían haberse trabajado un poquito más para darles mayor dimensión. Si no fuera por el bello envoltorio visual antes descrito a veces parecería que estuviésemos ante un telefilme de sobremesa. Eso sí, por el camino, Watcher nos deja algunas escenas desasosegantes (la estación de metro, la visita al edificio de enfrente, la persecución por la calle hasta el club…), que nos conducen hacia un plano final revelador (esa mirada) sobre las verdaderas intenciones que tiene la directora.


¿Qué te ha parecido la película?

Watcher

6.5

Puntuación

6.5/10

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