SUNDANCE 2022. Crítica de ‘Klondike’: El combate silencioso

Las críticas de Daniel Farriol en el Festival de Sundance 2022:
Klondike

Klondike es un drama ucraniano escrito y dirigido por Maryna Gorbach (Perros negros ladrando). La historia nos muestra a una pareja ucraniana que vive en la frontera entre Rusia y Ucrania durante el inicio de la guerra entre ambos países. Irka se niega a abandonar su casa incluso cuando el pueblo está bajo el acecho de las fuerzas armadas rusas, afrontando las últimas semanas en la gestación de su embarazo. Para complicar aún más las cosas, el 17 de julio de 2014, ocurre una catástrofe aérea cerca de su hogar. Está protagonizada por Oksana Cherkashyna (Bad Roads), Evgeniy Efremov, Sergey Shadrin, Artur Aramyan, Oleg Shevchuk y Oleg Shcherbina. La película se ha podido ver el 21 de Enero de 2022 dentro de la programación del Festival de Sundance 2022.

El contexto histórico real para una metáfora sobre la supervivencia

Klondike es una película enmarcada en el contexto de la Guerra del Donbás, un conflicto armado en Ucrania entre los simpatizantes prorrusos y los nacionalistas europeístas iniciado en 2014, pero que tiene su origen en épocas anteriores y que, como podemos ver cada día en el telediario, sigue de plena vigencia en la actualidad debido a la intensificación de las diferencias territoriales y comerciales existentes con Rusia. Sin embargo, la película de Maryna Gorbach opta por una escenificación de los hechos bastante atípica que rehuye de la simple plasmación en imágenes del combate bélico, se podría considerar que es más una lectura feminista casi metafórica sobre la supervivencia en un mundo que se desmorona.

La historia nos lleva cerca de la frontera entre Ucrania y Rusia, en Donetsk, donde en una casa que parece aislada de cualquier atisbo de civilización vive una pareja formada por Irka y Tolik. La mujer se encuentra en avanzado estado de gestación de un bebé, pero ambos se encuentran atrapados en medio del conflicto sin poder huir hacia ningún lado. Tolik intenta mantener una relación cordial con los prorrusos, pero en realidad eso supone ceder a todas sus pretensiones y compartir con ellos las únicas pertenencias que les quedan como tener que sacrificar su única vaca lechera para alimentar a los combatientes. El hermano de Irka, Yaryk, está en el otro lado, entre los ucranianos que defienden su territorio y no entienden esa connivencia con los milicianos invasores. Todo se complica aún más en la zona cuando el día 17 de Julio de 2014, al parecer, debido al impacto de un misil lanzado por milicianos prorrusos, fue alcanzado un avión civil que realizaba la ruta entre Amsterdam y Kuala Lumpur. Es un hecho verídico en el que fallecieron casi 300 personas ajenas al conflicto que se estaba librando en tierra.

El avión siniestrado

Klondike utiliza ese contexto histórico para desarrollar una historia mucho más íntima y rural que se reduce a unos pocos personajes inmersos en esa batalla ideológica sin fin. Maryna Gorbach lo filma todo con enorme paciencia y basa su fuerza narrativa en constantes panorámicas y travellings circulares donde la cámara se mueve con lentitud por un escenario devastado por las bombas y la intransigencia de ambos bandos. Es una mirada distante e incrédula que muestra de forma descarnada los estragos que deja la guerra en la relación de la pareja y en ese hogar que se cae a pedazos. La fotografía de Sviatoslav Bulakovskyi es magnífica y sabe sacar partido de la localización jugando con la profundidad de campo y los planos generales. Precisamente, la película se abre con una secuencia magistral en la que uno de esos travellings circulares, sin solución de continuidad, nos muestra como la vida cotidiana de la pareja es invadida hasta tal punto que la casa donde viven recibe el impacto de una bomba prorrusa que ha equivocado el objetivo. Eso es un eco de lo que sucederá en el futuro cuando otro de esos proyectiles «enviados por error» abatirá el vuelo 17 de Malaysia Airlines. Los efectos colaterales de una guerra le llaman.

Klondike se vuelve algo farragosa en el tramo central, tal vez, contagiada por la propia inercia de unos personajes que no tienen un lugar seguro dónde ir. Aún así, hay imágenes potentes y de gran consistencia dramática como la de ese matrimonio neerlandés que acude a la zona del accidente para visitar los restos del avión siniestrado en busca de su hija o, en especial, un tramo final tan incómodo como apabullante donde se produce la paradoja de traer vida a un mundo que la destruye sistemáticamente de forma absurda. La escena del parto es terrorífica, Oksana Cherkashyna realiza un tour de force considerable, allí se muestra sin paliativos la locura que nos despoja de toda humanidad o empatía, siendo la fuerza de las mujeres la verdadera clave de un combate silencioso necesario para nuestra supervivencia.


¿Qué te ha parecido la película?

Klondike

7

Puntuación

7.0/10

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