Crítica de ‘Convertiste mi luto en danza’: La soledad del abismo

Las críticas teatrales de Daniel Jiménez:
Convertiste mi luto en danza

Convertiste mi luto en danza es una obra teatral, escrita por Eusebio Calonge y dirigida por Paco Zaranda; un viaje emocional a través del dolor y la soledad, de dos mujeres que se encuentran luchando contra el cáncer.  La obra rinde homenaje a una joven poeta llamada María Pisador, la cual tuvo una larga batalla contra un cáncer terminal.  Una propuesta teatral que nos invita a entender desde nuestras propias carnes, lo que es enfrentarse cara a cara contra la muerte. Del mismo  modo, también se arroja algo de luz y claridad brindada desde ese abismo en el que los personajes se encuentran.

Esta obra teatral está protagonizada por Laura Gómez-Lacueva, Ingrid Magrinyà e Inma Nieto/Celia Bermejo. Se podrá disfrutar de Convertiste mi luto en danza, hasta el próximo 30 de enero en la Sala Guirau del Centro Cultural de la Villa Fernán Gómez de Madrid.

Elegía ruidosa y silenciosa

Una de las principales virtudes de las que dispone esta obra teatral, es la gran capacidad imaginativa y de lenguaje teatral que expone en escena. El espectador conecta de una forma casi religiosa con ese limbo terrenal en el que se encuentran las protagonistas, entre la vida y la muerte. Elude a una de las grandes lacras del mundo de hoy, a través de una desbordante empatía, humanidad y poética teatral. Es como si la luz y la oscuridad se dieran lugar encima de un escenario, desdibujando los márgenes entre la vida y la muerte, entre el ruido ensordecedor y el eterno silencio….

Por otro lado, Convertiste mi luto en danza es el claro ejemplo de que menos, muchas veces es más; al saber hacer un uso tremendamente poético y practico de la escenografía. Hay una gran dirección detrás, que ha sabido conectar con el público de una manera casi instintiva; a veces valiéndose únicamente del ruido de dos sillas o del chirrido de un columpio, por poner un ejemplo.

Tres divas

Otro de los grandes alicientes de Convertiste mi luto en danza, es sin duda el formidable elenco con el que cuenta. Al igual que en la obra se hace un reflejo de lo difícil que es hacer un juicio desde fuera, sobre el dolor que puede estar atravesando una persona con cáncer, también encuentro casi imposible de expresar con palabras, el fascinante trabajo actoral que llevan a cabo estas tres grandiosas actrices.

Uno sale del teatro totalmente emocionado, al evidenciar  la verdad y ternura de la que impregnan cada una de ellas a sus respectivos personajes. Laura Gómez-Lacueva, probablemente sea la actriz que más haya visto de las tres anteriormente, no defrauda; al demostrar una vez más, por qué es una de las mejores actrices teatrales de este país. Por otro lado tenemos a Ingrid Magrinyà, que bajo mi juicio y pese a que las tres están esplendidas, es la que arroja luz con más intensidad encima del escenario. Es de esas interpretaciones que uno nunca olvidará, debido a la fuerza y al mismo tiempo fragilidad que desprende. Por último, aunque no menos importante, tenemos a Inma Nieto, la cual juega un papel de contrapunto entre la comedia y el drama en esta obra. Sencillamente increíble poder verla actuar, desbordando tanto carisma a lo largo de toda la función.

Llegar a lo imposible

Convertiste mi luto en danza no solo es formalmente una elegía como tal, sino que también tiene cierto punto de denuncia social en su propuesta. Lo que hablaba antes de creer desde fuera lo que puede estar atravesando una persona con cáncer, muchas veces es una equivocación tremenda que tenemos en nuestro día a día. Esa soledad que viven estos personajes, en parte se debe a la inevitable incomprensión que pueden tener los demás de su dolor y su miedo. Ese dolor es algo que solo pueden vislumbrar ellas mimas, pero eso no quita que no podamos intentar entenderlo mediante el respeto, la empatía y el amor que sentimos hacia esas personas.

Esos elementos constituyen el leitmotiv de esta obra, y es por ello que acaba rezumando tanto un aroma a verdad y belleza artística. Es una obra teatral que está hecha desde un cariño y respeto tremendo, al mismo tiempo que consigue llevar a buen puerto su propuesta, gracias a la brillantez teatral y actoral con la que cuenta.

Conclusión sobre ‘Convertiste mi luto en danza’

Convertiste mi luto en danza es una elegía teatral que consigue cautivar al espectador, gracias al imaginativo y poético lenguaje teatral del que dispone. Es una obra que consigue  trasmitir desde el corazón, lo que es combatir cara a cara contra la muerte. Las tres actrices que constituyen el elenco son totalmente formidables, desprendiendo una verdad ensordecedora encima del escenario.

A todo ello hay que sumar, el gran trabajo de iluminación y de puesta en escena de la obra; los cuales consiguen sumergir con suma brillantez al espectador, en esta espiral intimista que Paco Zaranda ha construido.  En definitiva, una obra que desborda teatro con mayúsculas encima del escenario, y que nadie que se encuentre por Madrid hasta el 30 de enero, puede perderse por nada del mundo.


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Convertiste mi luto en danza

8

Puntuación

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