Crítica de ‘Especie oculta’: El parásito perfecto

Las críticas de Daniel Farriol:
Especie oculta

Especie oculta (What Lies Below) es un thriller estadounidense con elementos fantásticos y de terror escrito y dirigido por Braden R. Duemmler. La historia sigue a Liberty, una adolescente inadaptada que regresa a casa después de pasar dos meses en un campamento de verano. El nuevo prometido de su madre es un hombre de apariencia tan perfecta que no parece humano y enseguida siente una fuerte atracción por él. Está protagonizada por Mena Suvari (Que nadie se entere, The Accursed), Ema Horvath (La horca 2, Historias de la morgue), Trey Tucker, Troy Iwata, Haskiri Velazquez y Danny Corbo. La película se ha estrenado en Movistar+ y Rakuten TV el día 3 de Diciembre de 2021.

Un triángulo sentimental que deriva hacia la ciencia-ficción ochentera

Especie oculta, debut en el largo de Braden R. Duemmler, es un entretenido filme de bajo presupuesto que combina el coming of age con la ciencia-ficción de influencia ochentera y noventera. La protagonista es Liberty (excelente Ema Horvath), una joven que tiene problemas de interacción social con los chicos de su edad que, tras regresar de un campamento de verano, descubre que su madre (Mena Suvari) ha iniciado una relación seria con un atractivo hombre mucho más joven que ella (Trey Tucker), de apariencia física casi perfecta. Estando la adolescente en una etapa de despertar sexual enseguida se sentirá atraída por su nuevo padrastro, aunque a medida que su relación se hace más estrecha, también comenzará a descubrir ciertas extrañas peculiaridades que le harán dudar de quién es él verdaderamente.

Casi toda la acción transcurre en una cabaña apartada de la ciudad habitada por esos tres personajes. Durante la primera mitad, la película tiene un estilo que la acerca más al drama familiar de corte independiente que a algo de género puro. Su forma de afrontar el fantástico parte desde la construcción psicológica y las debilidades de los personajes, algo similar a lo que se hacía en Déjame entrar (Tomas Alfredson, 2008 / Matt Reeves, 2010), película que el propio director cita como una de sus mayores influencias, aunque encontraremos pocas más similitudes. El morboso triángulo sentimental se va volviendo cada vez más siniestro como el de Fish Tank (Andrea Arnold, 2009), otra de las referencias que cita el director, y el suspense sexual creciente alcanza el cénit con la escena de la ducha, más cercana de De Palma que a Hitchcock, donde se utiliza una falsa doble pantalla para generar la tensión que hay entre la chica y el padrastro.


Terror nada elevado, ¡gracias a Dios!

Aunque la primera parte de la película sea narrativamente la mejor, Especie oculta apuesta luego por un terror lovecraftiano bastante disfrutable que nos remite a algunos de sus más conocidos relatos como «La sombra sobre Innsmouth» o a «El color que cayó del cielo», y también al cine de ciencia-ficción sin complejos que se hacía en los años 80 y 90. Se podría decir incluso que el título de una de esas películas pudo haber influenciado al traductor español para de alguna manera spoilear en castellano el original What Lies Below que en realidad significaría algo así como «Lo que hay debajo». Supongo que muchos sabréis a cuál me refiero, aquella película dirigida en 1995 por Roger Donaldson con una exuberante Natasha Henstridge como protagonista y supuso el inicio de una saga.

Sin embargo, me resulta curioso que el director cite siempre como referencias de Especie oculta a películas recientes cuando lo que de verdad transpira su película es el inconfundible aroma a videoclub y a esa ciencia-ficción que en los años 80 actualizaba con más efectos especiales y tendencia a lo truculento los miedos clásicos que ya imperaban en el Hollywood de los años 50-60 como una forma de expiar la paranoia colectiva de la gente ante la posible invasión comunista. No veo en Especie oculta un aspecto tan político, pero la obvia metáfora de la lamprea sirve para exponer igualmente la posible creación de una sociedad sumisa desangrada por parte de los parásitos de turno.

Pero tampoco hace falta tomarse demasiado en serio la película, es más un pasatiempo desprejuiciado y divertido (la exagerada interpretación de Trey Tucker no se si es algo buscado o es que lo hace así de mal) que probablemente hará las delicias de aquellos espectadores que disfrutaron en su momento alquilando los VHS de Granja maldita (David Keith, 1987) o el remake de Invasores de Marte (Tobe Hooper, 1986), los que prefieran el terror elevado pueden ahorrársela.


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Especie oculta

6.2

Puntuación

6.2/10

Un comentario en «Crítica de ‘Especie oculta’: El parásito perfecto»

  • el 26 diciembre, 2021 a las 00:30
    Enlace permanente

    Me ha gustado, me ha parecido algo diferente pero no he entendido el final

    Respuesta

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