Centenario Fernando Fernán Gómez: Crítica de ‘Yo la vi primero‘ (1974)

Las críticas de José F. Pérez Pertejo:
Yo la vi primero

Catorce años antes de que Tom Hanks interpretase a un niño encerrado en un cuerpo de adulto por obra y gracia del sortilegio de una vieja máquina de feria en Big (Penny Marshall, 1988), Manuel Summers hacía lo mismo en Yo la vi primero (1974) pero, en aquella ocasión, a consecuencia de un traumatismo que le mantiene en coma desde los siete hasta los treinta y cinco años. Otro golpe en la cabeza le despertará de la situación de inconsciencia tras veintiocho años durante los cuales su cuerpo se ha hecho adulto pero su mente sigue siendo la del niño que se golpeó fortuitamente la cabeza en un parque mientras jugaba con Paloma, la niña de la que estaba locamente enamorado.

El extrañamiento que sigue a tan anómala situación llevará a Ricardito, que así se llama el niño-adulto, a aburrirse mortalmente con todo lo que le proponen sus atribulados padres mientras disfruta jugando en la calle con otros niños a las chapas, al fútbol o a ver revistas picantes. Tras asegurarse de que su salud es perfecta después del reconocimiento de un improbable neurólogo al que interpreta un divertido Fernando Fernán Gómez en una breve aparición, sus padres (León Klimowsky e Irene Gutiérrez Caba) deciden contratar a Don Sotero (Emilio Fornet), un peculiar profesor particular para que trate de enmendar todas las lagunas educativas de Ricardito que se ha saltado, de golpe y porrazo, toda la educación elemental, secundaria y superior.

Las cosas cambian cuando regresa a la casa de enfrente una Paloma adulta (María del Puy) casada con un mequetrefe (Fernando Rubio) y se despierte en Ricardito el apasionado amor infantil que parece ser lo único que recuerda de su vida anterior. Incapaz de aceptar que Paloma ha crecido y se ha casado con otro (puesto que ¡él la vio primero!), Ricardito desencadenará todo el meollo argumental hasta su agridulce final.

Yo la vi primero es una película notable que mereció mejor suerte en su época (el final del franquismo) y a la que lamentablemente el paso del tiempo ha hecho caer en el olvido. Lejos de algunos desastres de la filmografía de su director como Mayores con reparos o Como casarse en 7 días de las que ya nos hemos ocupado, estamos ante un original ensayo sobre la pérdida de la inocencia a destiempo, la desinhibición infantil que resulta intolerable en un adulto, la ineficacia de la educación adoctrinadora o los difusos límites entre la cordura y la locura. Todo el metraje transcurre a caballo entre un delicado melodrama y una comedia de situación teñida por el humor triste y melancólico que caracterizó a sus dos principales guionistas, el citado Manuel Summers y el cómico Chumy Chumez.

Aunque ambos parecen ser los artífices de la idea original, lo cierto es que el guion lo firman junto a Arturo Rubal y el propio Fernán Gómez que regresó, con esta película, a la dirección cinematográfica tras cuatro años de ausencia durante los cuales dio a luz sus dos primeras obras televisivas, el telefilm Juan Soldado (1973) y la serie de trece episodios El pícaro (1974).

Aquí, Fernán Gómez, que como se ha dicho únicamente aparece como actor en una secuencia, ejerce una dirección sobria y eficaz, plenamente entregada a la narración cinematográfica y sin caer en algunos devaneos con la cámara con los que parecía divertirse en sus obras menos afortunadas. En cuanto al reparto, Manuel Summers brinda una de las mejores y más contenidas interpretaciones de su carrera, lo cual probablemente se deba al acierto de dejar la dirección en manos de un reputado director de actores y dedicarse por entero a su personaje. También está fantástica María del Puy, una de las grandes damas del teatro y la televisión en España que, sin embargo, tuvo una escueta carrera cinematográfica salvo en el doblaje, profesión en la que brindó su voz a varias estrellas de Hollywood como Audrey Hepburn, Marilyn Monroe, Shirley MacLaine, Liza Minelli, Ingrid Bergman o Katherine Hepburn por citar solo a algunas de ellas.

Como se ha dicho, Yo la vi primero ha caído en el olvido y sigue considerada entre las obras menores de su director. Cierto es que está lejos de sus grandes películas, pero también se distancia notablemente de las peores y merecería más y mejor consideración.


Yo la vi primero es una de las películas más invisibles de Fernando Fernán Gómez. Aunque existió en su momento una edición en VHS a cargo de Kalender Video (que puede encontrarse en páginas de coleccionismo aunque no sabemos en qué estado), nunca ha sido editada en DVD. Tampoco está disponible en ninguna plataforma televisiva. Verla de manera legal es, hoy día, practicamente imposible a menos que se conserve un ejemplar del VHS.


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