TERROR MOLINS 2021. Crítica de ‘Wicked Games’: Caza artificial

Las críticas de Daniel Farriol en Terror Molins 2021:
Wicked Games

Wicked Games es un thriller estadounidense de terror escrito y dirigido por Teddy Grennan (Swing Low). La historia nos muestra a Harley que se marcha junto a su nuevo novio a pasar el fin de semana de Halloween a su finca en el campo. Una vez allí, la estancia idílica se convierte en una pesadilla al ser atacados por una banda de enmascarados que les obligan a participar en un siniestro juego. Está protagonizada por Christine Spang (Succession, La luz de la Luna), Markus Silbiger (Odds Are, Pearson), Michael Shenefelt, Conner Ann Waterman y Jody Matzer. La película se ha estrenado en España en Filmin dentro de la programación del Terror Molins 2021.

Cuando la cámara se convierte en un juguete

Wicked Games es un frenético y estridente thriller que abusa de una estética visual rompedora para ocultar las carencias de un guion absurdo que recoge elementos de muchas películas anteriores. Desde la primera escena ya vemos que Teddy Grennan quiere desplegar todos los trucos de cámara posibles para atrapar la mirada del espectador a través del impacto gratuito, pero se siente como si alguien que dispara ráfagas de fogueo a su alrededor con los ojos vendados sin hallar el verdadero objetivo de sus balas. Grandes angulares, cámara en mano o pegadas a los rostros de los personajes, movimientos videocliperos o de videojuego… el director construye todo un artefacto fílmico que aquí no queda suficientemente justificado como en otras obras igualmente hipervitaminadas del estilo de Hardcore Henry (Ilya Naishuller, 2015) o Fried Barry (Ryan Kruger, 2020) que, eso sí, provocaban el mismo dolor de cabeza al espectador.

La historia nos presenta inicialmente a una pareja de guaperas en el medio Oeste americano que, tras conocerse y protagonizar una violenta discusión en un bar, parece que van a convertirse en los próximos Mickey y Mallory que fueron pergeñados por Tarantino en el guion al que daría forma Oliver Stone en aquella locura de Natural Born Killers. Sin embargo, la película solo está haciendo tiempo para conducirnos hacia la parte principal de la trama, una violenta y salvaje combinación de home invasion y survival. La joven pareja ve alterado su idílico fin de semana de Halloween en una alejada casa de campo al irrumpir en la finca un grupo de enmascarados que les obligan a participar de un juego macabro. Sin embargo, los asaltantes no esperaban encontrarse con una chica que les fuera a poner las cosas tan complicadas…

 

Mitad home invasion, mitad survival, nula personalidad

La descripción de personajes es nula, cuando no errática. Por ejemplo, Harley, la protagonista interpretada de manera eficaz por una entregada Christine Spang, muestra una gran vulnerabilidad en el momento del ataque que encajaría con la reacción de una persona normal en esa situación de pánico, pero que, a su vez, contrasta con el comportamiento de arrebato psicótico que tiene en la escena del bar en la que casi mata a golpes a un hombre que se propasa con ella. Y así funciona todo en la película, a base de volantazos propios de alguien que no sabe conducir.

Wicked Games nos presenta a unos asesinos enmascarados que recuerdan en exceso a los de Los extraños (Bryan Bertino, 2008), Tú eres el siguiente (Adam Wingard, 2011) o La Purga: la noche de las bestias (James DeMonaco, 2013). Demasiado pronto dejan de ser entes abstractos al quitarse la máscara sin venir a cuento para volvérsela a poner acto después. Son malos que carecen de la fuerza sobrenatural que tienen los enmascarados de La casa del terror (Haunt) (Scott Beck y Bryan Woods, 2019) o simplemente la maldad humana reflejada en Funny Games (Michael Haneke, 1997/2007). Así pues, su falta de originalidad, personalidad y nula sensación de amenaza son un lastre para conseguir que la película ofrezca un mínimo de tensión dramática mientras Teddy Grennan sigue manoseando la cámara con sus encuadres imposibles.

Las películas de supervivencia basadas en la caza de personas como si estas fueran animales existen desde la mítica El malvado Zaroff (Irving Pichel y Ernest B. Schoedsack, 1932) y no será esta Wicked Games una de las que pasará a la historia como mejores incursiones en este entretenido subgénero. El guion incluye varios giros absurdos que se ven venir de lejos porque están directamente extraídos de algunas de las películas citadas con anterioridad o incluso de la primera parte de la famosa saga protagonizada por Jigsaw, otro famoso enmascarado que disfruta con los juegos macabros. Wicked Games es tan pobre en ideas y visualmente tan agotadora que acaba siendo una experiencia de lo más aburrida donde lo único salvable es la actriz Christine Spang que sobresale en un reparto también mediocre.


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Wicked Games

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