Crítica de ‘Las fantasías‘: Los caminos de la excitación son inescrutables

Las críticas de José F. Pérez Pertejo:
Las fantasías

David Foenkinos es uno de los escritores franceses de mayor éxito en lo que va de siglo. Cada una de sus novelas, que se traducen ya a más de cuarenta idiomas y se venden en todo el mundo, alcanza el rango de acontecimiento literario desde que, tras varias obras notables, en 2009 se convirtiera en un fenómeno superventas con La delicadeza, su novela de más éxito y la que le abrió las puertas del mercado internacional al tiempo que marcó el inicio de su carrera cinematográfica junto a su hermano mayor, el director, guionista, director de casting y actor ocasional Stéphane Foenkinos.

Aunque varias de sus novelas posteriores han sido llevadas al cine por otros directores, tal es el caso de Los recuerdos (Jean-Paul Rouve, 2014), la inédita en España Je Vais Mieux (Jean-Pierre Ameris, 2018) o La biblioteca de los libros rechazados (Remi Bezançon, 2019); los hermanos David y Stéphane Foenkinos han continuado dirigiendo películas con guiones escritos al alimón y, por tanto, al margen de la exitosa carrera literaria de David.

Tras Algo celosa (2017), se estrena ahora su tercer largometraje, Las Fantasías, una película episódica compuesta por seis historias independientes que, de un modo pretendidamente intrascendente y cargadas de humor socarrón se ocupan de seis diferentes parafilias explorando las diferentes y poco convencionales vías de excitación sexual que sufren (o gozan) una serie de personajes, en general, divertidos.

El guion, que supone una adaptación de los Foenkinos del que en 2014 escribiera Josh Lawson para su película La pequeña muerte y del que también se sirvió Paco León para hacer su propia versión en Kiki, el amor se hace (2016), está planteado como la sucesión de seis cortometrajes independientes cuyo único nexo de unión es el temático, no hay interacción entre los personajes de cada una de las historias más allá de la vaga conexión visual que va dando paso de una a la siguiente.

En la primera de las historias, una pareja cuya vida sexual ha caído en la rutina tras muchos años de matrimonio, decide probar la ludofilia, es decir, plantearse situaciones en las que interpretan diferentes personajes (disfraces incluidos) para alcanzar la excitación sexual. Interpretada por un divertidísimo Denis Podalydès (el mejor de todo el brillante elenco) y Suzanne Clément, esta primera parte proporciona, probablemente, los momentos más tronchantes de todo el conjunto.

A continuación, Céline Sallette interpreta a una mujer cuyo deseo de quedarse embarazada ha acabado con su apetito sexual y sólo consigue excitarse viendo llorar a su marido (Nicolas Bedos), lo cual da lugar a una serie de situaciones peregrinas no siempre creíbles pero divertidas.

Un hombre (Ramzy Bedia) que se enamora perdidamente de sus cuñadas; dos mujeres lesbianas (ni más ni menos que Mónica Bellucci y Carole Bouquet) que sienten una irrefrenable excitación vinculada a la muerte de gente que conocen; una pareja de jovencitos (William Lebghil y Joséphine Japy) que alcanzan su nirvana con la abstinencia sexual o un matrimonio maduro (Karin Viard y Jean-Paul Rouve) que se pone cachondo grabándose mientras mantienen relaciones sexuales; son el resto de las fantasías que dan cuerpo a esta adaptación de la historia de Josh Lawson a la pequeña burguesía parisina.

Uno de los mayores atractivos de Las fantasías es un reparto coral en el que no hay un protagonismo general sino diferentes protagonistas en cada uno de los seis episodios. Esto hace que la nómina de intérpretes (el retrato de varios de ellos ilustra el cartel) sea francamente brillante, aunque me resulte difícil no destacar a los inconmensurables Denis Podalydès y Karin Viard en la primera y última de las historias.

Como en (casi) todas las películas episódicas, gobierna cierta irregularidad entre los diferentes fragmentos, algunos están más logrados que otros, pero el tono general del conjunto resulta agradablemente divertido sin recurrir, en ningún momento, al chiste escabroso o al golpe de efecto facilón. En mi opinión las dos más conseguidas son las que abren y cierran el film, quizá por presentar dos situaciones con las que la literatura y el cine nos han familiarizado un poco más, y que resultan más creíbles; es mucho más fácil tragarse la historia de dos personas que se excitan grabándose o haciendo roles que a dos jóvenes que disfruten de la abstinencia, pero cómo dijo El Gallo, “hay gente pa tó”.


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Las fantasías

6

Puntuación

6.0/10

Un comentario en «Crítica de ‘Las fantasías‘: Los caminos de la excitación son inescrutables»

  • el 10 noviembre, 2021 a las 11:29
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    Cómo admiro a las personas que pueden hacer varias cosas y hacerlas bien, escribir, dirigir…en cuanto a los deseos sus caminos son insondables, sobre todo si son de la France. Ojalá pueda verla.

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