Crítica de ‘Eternals‘: Sentimentalismo y diversidad

Las críticas de Óscar M.:
Eternals

En Eternals, unos antiguos extraterrestres llevan viviendo en secreto en la Tierra desde hace miles de años para proteger a los humanos de su enemigo más antiguo, los Desviantes. Fueron creados por los Celestiales y son inmortales, no envejecen y son casi imposibles de matar. Algunos tienen el poder de levitar, otros manipular la materia a nivel atómico, desprender rayos devastadores e incluso telepatía.

La nueva película del Universo cinematográfico de Marvel está dirigida por Chloé Zhao y cuenta con un multitudinario reparto formado por Richard Madden, Gemma Chan, Angelina Jolie, Brian Tyree Henry, Salma HayekKumail Nanjiani, Lauren Ridloff, Brian Tyree Henry, Lia McHugh y Don Lee.

La irregular y recién estrenada «Fase cuatro» de Marvel se amplía con la llegada de Eternals (tras el estreno domiciliario de Viuda negra y el desencanto que supuso Shang-Chi y La leyenda de los diez anillos), que tampoco puede considerarse como una adaptación que vaya sobre seguro y su independencia argumental respecto al resto de aventuras que hemos visto hasta ahora en el cine descolocará a más de un seguidor de los superhéroes.

De nuevo, estamos ante otra película de origen de personajes, muchos personajes, demasiados personajes, diez personajes nuevos y casi todos importantes. Son tantos personajes que son inabarcables en el argumento de una sola y extensa película (y algunos hasta se pierden por el camino), pero, además, Eternals puede ser considerada como una punta de lanza para la presentación en pantalla de muchos temas obviados durante las 25 películas anteriores.

Sentido y sensibilidad

La directora asiática Chloé Zhao también ha participado en el guión (junto a los casi desconocidos Patrick Burleigh y Ryan Firpo) y, gracias a la libertad creativa que le han otorgado, lo ha llenado de sensibilidad y sentimentalismo a un nivel mucho mayor del que hayamos visto en las películas previas (incluso superior a la despedida de algunos personajes con los que llevábamos conviviendo en el cine desde hace once años).

El amor y la familia (la elegida, no la genética) son la base sobre la que se apoya el guión de Eternals, pero también el abandono, la traición y la pérdida. También se expone uno de los mayores miedos de tener una vida casi eterna: el sufrimiento ante el fallecimiento de los seres queridos y los problemas que acarrea no cambiar de apariencia (la mayoría de personajes han elegido vivir aislados de la sociedad). Ambos temas se tratan tanto desde el punto de vista cómico, como dramático (una de las ventajas de tener una gran cantidad de personajes), provocando, en ambos casos, una respuesta emocional en el espectador.

La diversidad

La variedad de los diez personajes «importantes» que hay en Eternals no se limita a su reparto, es la primera vez que en una película de Marvel hay opciones diversas que se salen del cánon heterosexual y que se representan con total normalidad, como debería ser, sin darle un mayor peso en la trama y huyendo de los lugares comunes o escenas manidas. Al mismo tiempo que aparece el primer personaje sordo y su inclusión es igualmente cómoda y sencilla, sin explicaciones innecesarias ni escenas sonrojantes.

Del variado y extensísimo reparto, destacan Salma Hayek y Angelina Jolie (a pesar de que ambas no son las protagonistas principales). Hayek soporta correctamente el peso de ser la representante del grupo, pero Jolie es quien tiene las mejores escenas de acción, aunque las dos estén poco tiempo en pantalla son las que mejor recuerdo dejan.

Gemma Chan y Richard Madden (que podrían considerarse los personajes principales de la trama central) están correctos, pero sus interpretaciones se quedan algo limitadas. Del resto del reparto, aunque todos tienen, en mayor o menor medida, su momento de gloria, al haber tanta variedad es imposible que el espectador se centre en un actor en concreto (quizás Harish Patel, el mayordomo de Kingo, sea el que más se recuerde por ser el contrapunto cómico).

El problema del tiempo y sus secuelas

Eternals se extiende durante más de dos horas y media y su ritmo narrativo sufre por ello, además tiene un problema bastante importante en su primera hora: hay constantes saltos temporales para explicar la presencia de los Eternos entre los humanos desde hace miles de años, pero su caótica ubicación en el metraje crea confusión y dificultad para seguir la trama. Este desorden argumental se soluciona por sí solo conforme se van descubriendo los secretos de los personajes, pero este bache tan importante al principio puede hacer perder el interés en el público demasiado pronto.

El desarrollo es lento, parsimonioso, y la presencia de diez personajes nuevos (sin contar a los secundarios) no ayuda en absoluto. Que todos tengan unos nombres tan exóticos tampoco ayuda mucho a identificarlos o a que retengamos más de dos o tres nombres (aunque se pasen la primera mitad de la película terminando las frases usando los nombres de cada uno como vocativo). Incluso, llegando al tramo final de la reunión grupal, conforme vuelven a aparecer personajes nos damos cuenta que nos habíamos olvidado de ellos por completo.

Al igual que pasaba en Shang-Chi, aquí también hay pocos golpes cómicos (algo que sorprende es que la mayoría están centrados en personajes de DC, la competencia de Marvel), pero los giros y sorpresas del guión (como la presencia de los Eternos en toda la historia de la humanidad, que ya aparecía en los cómics) son buenos, no para volverse locos, pero, hasta cierto punto, inesperados.

Las peleas son fáciles de seguir (principalmente porque se han planificado para que sean uno contra uno), la música de Ramin Djawadi, el fabuloso vestuario (que hará las delicias de los adictos Aliexpress) o la elaborada iconografía utilizada son detalles importantes a tener en cuenta porque dotan a la película de más personalidad propia y hacen a Eternals un conjunto más estable, a pesar de sus errores.

La expansión del Universo Marvel es tal que ya las escenas adicionales incluidas en los títulos de créditos finales son esperadas con la misma o mayor expectación que la película en sí. Como ya viene siendo habitual, una escena sirve de introducción a la siguiente secuela de la película que acabamos de ver y la otra escena establece cierta conexión con el resto de las películas, ambas son disfrutables, aunque se echa de menos que haya un plan maestro como al que estábamos acostumbrados en las fases anteriores con Thanos. O eso parece.

Eternals

6.5

Puntuación

6.5/10

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