TERROR MOLINS 2021. Crítica de ‘Bashira’: Música maldita

Las críticas de Daniel Farriol en Terror Molins 2021:
Bashira

Bashira es un filme estadounidense de terror sobrenatural dirigido por Fong Nickson, con guion de Eko Nonoyama y David Todd Ocvirk. La historia nos muestra la extraña relación a distancia existente entre un músico electrónico y una admiradora con problemas emocionales que está componiendo una canción para él. La música servirá como inesperado vehículo en el despertar de una entidad demoníaca japonesa que pondrá en peligro sus vidas. Está protagonizada por Mitzi Akaha (Theresa & Allison, Dark Side of the Moon), Liam Aiken (The Bloodhound, Ned Rifle), Kiki Sukezane (Heroes Reborn, The Terror), Emma Caymares (Call Your Mother), Akiko Shima, Brandon Gill, Eddy Toru Ohn, Colin Cunningham, Akiko Fujiwara y Alana de Freitas. La película se ha estrenado en España en Filmin dentro de la programación del Terror Molins 2021.

Dos historias que no encajan entre sí

A menudo se dice que la música amansa a las fieras, aunque en el cine también hemos visto que puede ser un reclamo para todo lo contrario y despertarlas de su letargo. Eso es lo que se desprende, por ejemplo, en la película de culto The Lords of Salem (Rob Zombie, 2012), en la que la DJ de una radio es hostigada por el espíritu de unas brujas al hacer sonar un misterioso disco, o en la reciente Sound of Violence (Alex Noyer, 2021), en la que una compositora experimental graba los sonidos de sus asesinatos para alcanzar el éxtasis creativo. En Bashira también tenemos a dos músicos como protagonistas y las melodías que intercambian, en cierta manera, servirán para atraer a un entidad demoníaca japonesa.

Andy Monrovia (Liam Aiken) es un joven y talentoso compositor de música electrónica que entra en contacto a través de una aplicación de mensajería con una admiradora llamada Lela Cavanaugh (Mitzi Akaha), la cual parece sufrir algún tipo de trastorno psicológico aunque también compone melodías que comparte con él para que le de su opinión o las edite. Su relación de confianza y dependencia se ve truncada cuando la chica se marcha de viaje a Japón en busca de sus raíces familiares y entonces él comienza a tener unas extrañas visiones alucinatorias que lo llevan al borde de la locura.

En Bashira hay que reconocer que tenemos elementos suficientes para hacerla interesante, sin embargo, la narrativa es demasiado inconexa y desconcertante, en especial, cuando se pretende seguir en paralelo las dos historias de los protagonistas que parecen pertenecer a dos películas diferentes. Por un lado, tenemos la parte de Andy, deudora del cine estadounidense de los años 90, con ambientación teen, algunos toques de humor y que se mueve al ritmo de un slasher sobrenatural. Por otro lado, la parte de Lela, tiene un enfoque mucho más dramático (intentos de suicidio, relación conflictiva con el padre…) que bebe directamente de la tradición del J-horror a través de maldiciones milenarias que ponen en relieve la idiosincrasia del folclore japonés. Tal vez, debería haberse apostado por un sola trama con un solo estilo principal.

De Singapur a Hollywood

Bashira está dirigida por el singapurense Fong Nickson que inició su carrera como desarrollador de juegos para computadoras y acabó trabajando en Hollywood para DreamWorks, siendo galardonado incluso con un Oscar por su contribución técnica en aquellos famosos premios que acaban relegados a una gala sin el glamour ni el interés mediático de la que luego podemos ver en todas las televisiones mundiales. Con ese brillante currículum, la verdad es que resulta curioso que los efectos visuales de su película sean una de las partes más controvertidas con las que nos toparemos, probablemente por su bajo presupuesto. Las escenas más sencillas son las más efectivas (el encapuchado que aparece en el edificio donde vive Andy), pero cuando se hace uso del torrente imaginativo de fuegos artificiales (toda la parte final) acaba siendo un espectáculo agotador. La película cobra entonces un aspecto de videojuego o cómic Manga que no ayuda a vincular nuestras emociones con lo que está sucediendo en pantalla.

El propio Nickson ha reconocido entre sus influencias a H.R. Giger, Hayao Miyazaki o Ray Harryhausen, pero se echa en falta la artesanía de éste último al abordar el imaginario fantasioso con el que la entidad demoníaca y sus secuaces se apoderan de la narrativa principal. Aún así la película tiene detalles e ideas curiosas que la hacen bastante entretenida si tienes la paciencia de acercarte a ella sin demasiadas pretensiones, en especial, si eres seguidor del terror asiático. Las interpretaciones son desiguales, pero correctas, los dos protagonistas poseen el carisma suficiente. Bashira es un filme de terror atípico y de ritmo desigual que saca a relucir la figura de un director ambicioso detrás del proyecto y del que habrá que comprobar de lo que es capaz con presupuestos más holgados.


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Bashira

5.9

Puntuación

5.9/10

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