Centenario Fernando Fernán Gómez: Crítica de ‘Ninette y un señor de Murcia‘ (1965)

Las críticas de José F. Pérez Pertejo:
Ninette y un señor de Murcia

 

Ya se ha dicho en varias ocasiones a lo largo de este ciclo que estamos escribiendo acerca de la filmografía de Fernando Fernán Gómez como director que, para buena parte de la misma, bebió (con desiguales resultados) de fuentes teatrales. El caso que nos ocupa, Ninette y un señor de Murcia es, sin duda alguna, la mejor de todas las adaptaciones teatrales filmadas por Fernán Gómez y su mejor película de entre aquellas que no pertenecen a su vertiente autoral.

Gran parte del mérito estriba en la calidad del texto dramático de Miguel Mihura, uno de los mejores comediógrafos de la historia del teatro español cuyos estrenos se contaron por desbordantes éxitos de taquilla durante dos décadas, los cincuenta y los sesenta, del pasado siglo. Ninette y un señor de Murcia se estrenó el 3 de septiembre de 1964 en el Teatro de la Comedia de Madrid con un reparto en el que ya figuraban tres de los intérpretes que, apenas meses después, se pondrían delante de la cámara para prolongar (para siempre, es lo que tiene el cine) sus personajes de Madame Bernarda (Aurora Redondo), Monsieur Pierre (Rafael López Somoza) y Armando (Alfredo Landa).

La pareja protagonista de aquel estreno teatral fue, sin embargo, sustituida para la versión fílmica. Fernando Fernán Gómez se reservó el papel de Andrés, el señor de Murcia, al que en el teatro había dado vida Juanjo Menéndez mientras que el papel de Ninette, que sobre las tablas interpretase Paula Martel, recayó en la actriz mexicana Rosenda Monteros que venía de probar fortuna en Hollywood con Los siete magníficos (John Sturges, 1960) tras haberse puesto, un año antes, a las ordenes de Luis Buñuel en Nazarín.

El film comienza con una especie de prólogo, probablemente el único momento del film en el que podemos advertir ciertos rasgos propios de la dirección de Fernán Gómez, en el que, mirando directamente a cámara y afrontando al espectador, no solo se presenta sino que, además, pone al público en situación: él, Andrés, un soltero de Murcia al que le gustan mucho las mujeres y tiene hambre de libertad, va a viajar a París durante unos días antes de dedicarse, acaso definitivamente, a dirigir el negocio familiar que acaba de heredar.

Lejos está de pensar que esos soñados días de libertad y desenfreno por las calles de París van a convertirse en un encierro (o encerrona) en una casa de huéspedes regentada por una familia de españoles (los Sánchez, asturianos para más señas) que le ha buscado su amigo Armando (Alfredo Landa) porque el hotelito frente al Sena que Andrés le había encargado ¡iba a salir carísimo!

Todo el París que verá será a través de la ventanilla del taxi que le traslade de la estación a la pensión. A partir de ahí su vida girará en torno a la patrona, Bernarda (Aurora Redondo), una verdulera parlanchina que mezcla el francés y el español, su marido, Pierre (Rafael López Somoza) que es un tosco asturiano apegado a la fabada y la gaita que presume de ideología izquierdista con una pared en la que cuelgan los retratos de Lenin, Lerroux y Pablo Iglesias y, finalmente, su sofisticada y francesita hija Ninette (Rosenda Monteros) de la que Andrés caerá prendado y seducido hasta el punto de no salir de casa. Su único contacto con el exterior serán las esporádicas visitas de su amigo Armando, un tipo tacaño, cenizo y cascarrabias con el que Alfredo Landa hace la mejor interpretación del film.

Aunque la película es manifiestamente deudora de su procedencia teatral, Fernán Gómez trata de aligerar el encierro en la salita de los Sánchez con planos filmados en el exterior: la torre Eiffel, los Bateaux Mouches en el Sena o el Moulin Rouge, que no son más que las ensoñaciones de un atribulado Andrés que, a pesar de vivir una ardorosa aventura con Ninette, ansía salir a conocer la ciudad, respirar la añorada libertad y, de paso, comprar un queso y una faja que le han encargado desde Murcia.

Precisamente este asunto de la libertad es el tema central del subtexto de Mihura, una libertad añorada por los españoles que vivían bajo el franquismo y miraban a Europa con ojos idealizadores. Mihura juega, a través de la sátira, con esta idea de la que se desprende una doble lectura, por un lado una desmitificación de esa libertad (Andrés está más encerrado en París que en Murcia) y, por otro, la (suave) ridiculización del provincialismo español, subyugado por un erotismo estereotipado en la idea de la mujer francesa, libertina y accesible, en contraposición con la “demasiado decente” mujer española de provincias.

Como se ha dicho, la película es claramente deudora de su origen teatral y eso se traduce también en los registros interpretativos de los actores, especialmente en los tres que procedían directamente de su versión escénica, Somoza y Redondo, que están magníficos, pueden resultar algo exagerados para el espectador poco acostumbrado al teatro. Lo mismo puede decirse de Alfredo Landa, lo que ocurre es que su registro es tan potente y su gestualidad tan divertida que se come todas las secuencias en las que interviene. Rosenda Monteros consigue crear una Ninette pícara, ingenua, sutilmente manipuladora y atractiva de un modo nada convencional mientras que Fernando Fernán Gómez encarna, con sus divertidos resortes interpretativos habituales, a un personaje con el que lo más fácil habría sido caer en el arquetipo y al que, sin embargo, dota de gran personalidad y ricos matices.

Ninette y un señor de Murcia es una película divertida, más de sonrisas que de carcajadas (como casi toda la obra de Mihura), que, a pesar de sus casi sesenta años y de los enormes cambios sociales y culturales vividos en España, ha resistido perfectamente el paso del tiempo y puede ser vista hoy día (salvo que uno sea un papanatas) como un retrato sutil, inteligente y bienintencionado del españolito de provincias que, posteriormente, fue pasto de tanto cine burdo y tosco que nada tiene que ver con la fina pluma de Don Miguel Mihura.


Ninette y un señor de Murcia puede verse actualmente en la plataforma FlixOlé. Además, está editada en DVD y Bluray a cargo de Divisa. Existe una fantástica edición doble en la colección Filmoteca Fnacional que, además de incluir el DVD y el Bluray, incluye una guía para el espectador de 32 páginas que incluye excelentes fotografías, información y textos del escritor, periodista y cineasta Javier Tolentino.


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