Crítica de ‘Venom: Habrá Matanza‘: Divertida, entretenida y breve

Las críticas de Óscar M.:
Venom: Habrá Matanza

En Venom: Habrá Matanza, el simbionte Venom continúa sus aventuras cohabitando dentro del cuerpo de Eddie Brock, la convivencia no es fácil para ambos, pero la aparición de un nuevo enemigo llamado Matanza provocará que dejen a un lado sus rencillas y se enfrenten juntos a la amenaza.

La secuela está protagonizada por Tom Hardy, Michelle Williams y las nuevas incorporaciones de Naomie Harris y Woody Harrelson, están dirigidos por Andy Serkis (director de Mowgli: La leyenda de la selva y protagonista de las sagas de El señor de los anillos y El planeta de los simios) y tiene un guión escrito por Kelly Marcel (basado en la historia de Tom Hardy y Marcel).

Un guion más condensado

En 2018 el personaje de Venom estrenó su primera película en solitario y se ganó a la audiencia gracias a un actor protagonista carismático y una historia estable y bien compensada. Su escena extra, incluida dentro de los créditos finales, dejaba la posibilidad abierta de que, si tenía éxito en taquilla, hubiera una continuación. Tres años y 856 millones de dólares después (con un presupuesto de 100 millones), Venom: Habrá Matanza llega a los cines para seguir ampliando la historia del simbionte.

El argumento no da ni un momento de respiro al espectador, directamente nos lleva a la acción, no hay pérdida de tiempo en una presentación de los personajes (ya no es necesaria) y, cuando lo hace, es tan orgánico y tan fluido que apenas supone un defecto para la trama, la historia es tan consecuente de los actos vistos en Venom, que parece que haya pasado un día entre la anterior película y ésta (incluso se reproduce la escena final de la anterior película).

El guion está firmado esta vez en solitario por Kelly Marcel (quien ya participó en el de Venom) y es mucho más directo, menos compartimentado (no como el anterior, donde su presentación-desarrollo-desenlace era tan marcado dentro de la historia) y más entretenido. La ventaja de su corta duración (97 minutos) hace que no haya escenas innecesarias, ni diálogos de relleno, van a por la carnaza directamente (aunque, como su anterior entrega, la sangre se mantenga en niveles mínimos o inexistentes), aunque sí que faltan ciertas explicaciones sobre Matanza para redondear la historia.

Los actores y la comedia vuelven a ser el plato fuerte

El otro pilar sobre el que se apoyó Venom eran los actores y, dado el buen funcionamiento, han decidido mantenerlo, afortunadamente. Tom Hardy está graciosísimo conviviendo con Venom, aunque ya había demostrado en la anterior película que sus diálogos «internos» eran hilarantes, una vez asentados, sus peleas conyugales son lo más divertido. Igual que Peggy Lu y Reid Scott, que aparecen poco en pantalla (como buenos secundarios), pero dejan escenas memorables. Michelle Williams, por su parte, está menos perdida y, aunque sigue estando en medio de todo sin saber qué hacer, su papel es igualmente divertido y participativo para el conjunto general.

El enemigo, interpretado por Woody Harrelson, sin haber salido siquiera de prisión, ya se ha merendado al personaje de Riz Ahmed en Venom. Harrelson es mejor actor y tiene más trayectoria (de eso no hay duda), pero su villano también es más criminal, más sanguinario y menos histriónico, afortunadamente. Las motivaciones que expone (un apartado que siempre es difícil de complacer) intentan justificar sus actos, pero, cuando lo hace, es un momento de la trama en el que ya es innecesario. Naomie Harris a su lado, también está a la altura y ofrece un personaje con pocos minutos en pantalla, pero muy importantes, su capacidad como actriz queda demostrada de sobra con lo lejísimos que está aquí del personaje de Moneypenny en la saga Bond, por ejemplo.

Secuela entretenida, aunque «limitada»

La música de Marco Beltrami (entre el terror y la acción) funciona muy bien, los minutos pasan rápido y Andy Serkis ha conseguido hacer una secuela dinámica, entretenida, con sus golpes humorísticos bien repartidos y que funcionan, aunque en el conjunto general vuelva a quedar como una película secundaria de la saga Marvel, es imposible no compararla con las entregas recientes de Spider-man y apreciar que está como en un nivel inferior, como también pasa con la saga Ant-man (curiosamente ambas ambientadas en la ciudad de San Francisco).

Y no es porque no sea igual de espectacular, los efectos especiales de Venom: Habrá Matanza son realmente increíbles y la realidad que aportan a una película de superhéroes deben de ser de último nivel para satisfacer a la audiencia (la escena de la huida de la prisión es un buen ejemplo), la batalla final no tiene ninguna pega (es curioso que en ambas películas terminen subiendo por sitios para pelear, en Venom era en un cohete y ahora en los tejados de una iglesia, supongo que para desarrollar las peleas sin «limitación» de paredes o techos), pero deja esa sensación de película «limitada», aunque la escena extra en los créditos finales nos indica que esto no volverá a pasar en la tercera parte. Ya me estoy relamiendo con lo que podremos ver en Venom 3.


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Venom: Habrá Matanza

7

Puntuación

7.0/10

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