66 SEMINCI. Tiempo de Historia. Crítica de ‘Impuros’: Una ínsula en un caserío vasco

Las críticas de José F. Pérez Pertejo en la 66 SEMINCI:
Impuros

Me declaro, desde hace tiempo, asiduo seguidor de La ínsula, el pequeño (en duración) espacio radiofónico incluido en el programa Más de Uno de Carlos Alsina en Onda Cero que, aunque por motivos laborales rara vez puedo escuchar en directo cuando se emite los viernes a las 9 de la mañana, suelo recuperar más tarde gracias al podcast. Esa ínsula imaginaria que da nombre al programa se trata, en palabras de su conductor, Alsina, de un espacio de entendimiento entre sus dos únicos habitantes, dos hombres a los que la etiqueta de su pasado político desde posiciones ideológicas diferentes, uno del PSOE, otro del PP, llevaría a estar enfrentados en esta España cainita en permanente estado de sectarismo y crispación y que, sin embargo, son buenos amigos, grandes conversadores y, en conclusión, dos tipos sensatos que han sabido descubrir que son muchísimas más cosas las que les unen que las que les podrían separar.

Son Eduardo Madina y Bórja Sémper, ambos nacidos en enero de 1976 con un día de diferencia, en Bilbao el primero, en la guipuzcoana localidad de Irún el segundo. Ambos se iniciaron en política a los diecisiete años, el primero en las Juventudes Socialistas, el segundo en las Nuevas Generaciones del Partido Popular. Los dos vivieron bajo la amenaza del terrorismo etarra durante los años de plomo, Madina sufrió un atentado terrorista en febrero de 2002 en el cual salvó milagrosamente la vida pero sufrió la amputación de una pierna; Sémper fue objetivo etarra durante varios años y sobre él se planificaron varios atentados frustrados con la intención de asesinarle. Los dos llegaron a ostentar cargos de relevancia en sus respectivos partidos y, más o menos desencantados con el rumbo de la política en nuestro país, ambos abandonaron la actividad pública y se apartaron de la primera línea de PSOE y PP respectivamente.

Durante cuatro días, Borja Sémper y Eduardo Madina convivieron en el caserío Lekunberri, en la localidad guipuzcoana de Aretxabaleta, junto a la periodista Lourdes Pérez y un equipo de rodaje capitaneado por  el director de cine Alberto Utrera. Cuatro días de conversaciones entre ambos que han dado como frutos un libro y un documental. El libro «Todos los Futuros Perdidos – Conversaciones sobre el final de ETA» (Plaza Janés, Octubre de 2021) acaba de salir al mercado editorial y el documental, titulado Impuros, fue emitido por La 1 de RTVE el pasado 20 de octubre, coincidiendo con el décimo aniversario del final de la actividad terrorista de ETA y ahora, es presentado fuera de concurso en la sección Tiempo de Historia de la sexagésimo sexta edición de la SEMINCI.

Impuros es, ante todo, una crónica emocionante de cómo dos jóvenes decidieron desde su juventud apartarse de la línea de pensamiento (y acción) imperante en su entorno y, desde posiciones ideológicas diferentes, romper con el silencio del miedo y enfrentarse al statu quo de determinada juventud vasca que amedrentaba a todo aquel que pensara diferente. Durante el documental ambos repasan momentos trascendentales de su vida. Es particularmente emotivo el modo en el que Madina habla abiertamente y sin tapujos de su atentado, una bomba lapa colocada bajo su coche que estalló cuando se dirigía a trabajar, desgrana sus recuerdos de los momentos inmediatos, de la hospitalización y de su regreso a la vida pública tras su recuperación. Sémper por su parte revela como estuvo a punto de morir de un tiro en la nuca a manos de una ex compañera de colegio que, finalmente, abortó el atentado por el convencimiento de que había escoltas alrededor.

Hay tiempo para recordar las vivencias en el instituto (tristes para Madina), en la universidad (difíciles para Sémper), la repercusión que su actividad política tuvo en sus familias, primeramente en sus padres y, después, en sus cónyuges y sus hijos. Tanto Madina como Sémper hablan a menudo con emoción contenida que en algunos momentos parece a punto de desbordarse. Desconozco si en algún momento ocurrió y decidieron filmar de nuevo pero me resultaría verosímil. También hay tiempo para breves intervenciones de Paloma Villa, pareja de Madina y madre de su hijo Unax, y de la actriz Bárbara Goenaga, esposa de Borja Sémper y madre de sus tres hijos. Ambas hablan sin tapujos de cómo han sido sus vidas, de como el miedo determinó durante mucho tiempo sus movimientos, sus rutinas y su forma de vida.

Pero no todo son recuerdos o relatos de vivencias, hay también tiempo para la reflexión, para alertar sobre el peligro de aceptar la retórica de un asesino para justificar un asesinato, para desdeñar el odio y el rencor como forma de vida, para aventurarse a un futuro en el que podrán educar a sus hijos en libertad y, en definitiva, para valorar el regalo de vivir en paz.

Alberto Utrera ejerce una dirección funcional con una inteligente utilización de imágenes de archivo y un eficaz montaje que alterna los testimonios de ambos con escuetos momentos de transición durante los días que convivieron en el caserío (jugando al futbolín, comiendo o paseando por parajes naturales). Funcionan menos algunos de los planos de ambos protagonistas colocados con la mirada perdida ante escenarios reales de momentos importantes de sus vidas, pero es cierto que sirven para fragmentar el metraje que, por otra parte, se hace excesivamente corto (71 minutos que se pasan volando).  Impuros, a pesar de recorrer la trayectoria de ambos, orbita casi desde el principio sobre un momento clave, en cierto modo determinante del encuentro para originar el libro y el documental, el momento feliz del 20 de octubre de 2011 en el que la banda terrorista ETA anunció el cese definitivo de su actividad armada. Tanto Madina como Sémper describen con detalle como vivieron aquel día, Madina cercano al gobierno vasco del Lehendakari Patxi López y Sémper en buena sintonía con un gobierno vasco socialista apoyado por el Partido Popular para constituir, por primera vez en democracia, un gobierno vasco no nacionalista. A partir de aquel día, las vidas de ambos, como las de tantas personas amenazadas, cambió para siempre.


Impuros es presentado fuera de concurso en la sección Tiempo de Historia de la presente SEMINCI. Tiene dos pases programados, el lunes 25 de octubre a las 22:00 en el Teatro Cervantes y el miércoles 27 a las 19:30 en la sala 9 de los Cines Broadway.


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Impuros

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2 comentarios en «66 SEMINCI. Tiempo de Historia. Crítica de ‘Impuros’: Una ínsula en un caserío vasco»

  • el 26 octubre, 2021 a las 09:15
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    Esta gente sí que se merece un homenaje, los que soportaron ese ambiente tan hostil y envenenado hasta peligrar sus vidas, y no los asesinos encarlados o excarcelados. Todo mi respeto sean del signo político que sean.

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    • el 27 octubre, 2021 a las 23:26
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      Absolutamente de acuerdo, además estos dos son tipos a los que da gusto escuchar.

      Respuesta

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