66 SEMINCI. Sección oficial. Crítica de ‘Libertad’: Hacerse mayor y otros sobresaltos

Las críticas de José F. Pérez Pertejo en la 66 SEMINCI:
Libertad

Nunca se trata de un momento, siempre es un periodo aunque a veces tengamos la sensación de que ha sido un abrir y cerrar de ojos lo que nos ha hecho entrar en ese periodo tan turbulento, perturbador y confuso llamado adolescencia. No guardo un particular buen recuerdo de la mía pero he de confesar que cuando pienso en los momentos determinantes de lo que ahora soy y pienso, siempre acabo remitiéndome a cosas que me ocurrieron durante aquellos años en los que dejé de ser un niño pero todavía no era un adulto. La irrupción del deseo, la atracción por transgredir lo prohibido, la impronta de la educación católica, el contacto demasiado temprano con la pérdida y los amores no correspondidos me sumergieron en unos años a los que no volvería por nada del mundo.

Pero algo debe tener el agua cuando la bendicen e, indudablemente, algo debe tener la adolescencia cuando tantos escritores y cineastas han iniciado su carrera literaria o fílmica con obras sobre la pérdida de la inocencia, sobre ese periodo de la vida en el que todo cambia y que, convertido en género, ha venido en llamarse “coming of age” por los amantes de los anglicismos entre los que no me encuentro.

Y eso es precisamente lo que ha hecho la brillante guionista Clara Roquet con Libertad, su debut cinematográfico en el largometraje, un coming of age de manual, una “peli de hacerse mayor” en el que abiertamente reconoce un importante sello autobiográfico en el papel de Nora (María Morera), una adolescente que a los 14 años asiste durante un verano al desapego de los juegos infantiles, al desmembramiento del matrimonio de sus padres, al grave deterioro de su abuela enferma de Alzheimer (Vicky Peña) y a la frustración de su primer enamoramiento. Y a todo esto se enfrenta con una terrible sensación de soledad hasta que aparece otra joven, un pasito por delante en cuanto a “eso de hacerse mayor” y que, con el metafórico nombre de Libertad (Nicolle García) le descubrirá la posibilidad de alzar la voz y rebelarse a la férrea disciplina de su madre (Nora Navas).

El film se inicia con cierta endeblez narrativa, las secuencias iniciales se suceden sin demasiado rigor y la película tarda un poco en arrancar. Sin embargo, a partir de la aparición de Libertad, hija de Rosana (Carol Hurtado), la cuidadora colombiana de su abuela, el relato avanza de manera más fluida y los personajes comienzan a cobrar una mayor definición en el guion y en su conversión en imágenes. A partir de aquí, el desdoblamiento de la idea de “libertad” en sus numerosas vertientes y empapando a todos los personajes femeninos determinará gran parte del sustrato ideológico del film.

Clara Roquet demuestra una aguda capacidad para construir personajes y definir con sutileza los vínculos entre ellos. Todos los vínculos madre-hija (y su reverso hija-madre) están particularmente bien escritos, huyendo de los clichés, y filmados con autenticidad. La relación entre el personaje de Vicky Peña y el de Nora Navas, entre ésta y su hija, o el difícil vínculo entre Rosana y Libertad, constituyen sin duda alguna, las mejores secuencias del film. Algo a lo que no son ajenas las brillantes interpretaciones de todo el elenco femenino y una atinada y cuidadosa dirección de actores.

No hay, sin embargo, tanta sutileza en el otro tema que Roquet quiere abordar, el de la diferencia de clases entre la acomodada Nora (familia de clase media alta, con casa de veraneo en una localidad costera, barco en el que salir a navegar) y la inmigrante Libertad cuya madre, por mucho que la quiera la matriarca, está para servir. El asunto se despacha con un par de secuencias escritas con un trazo más grueso que el resto del film.

Pero el mayor problema de Libertad es que se han hecho tantos films sobre este momento vital que uno tiene la permanente sensación de haber visto esta película un montón de veces. No hay ningún hallazgo, ninguna novedad, ninguna sorpresa que nos saque de la comodidad de la butaca y todo fluye hasta un final resuelto con sencillez y elegancia. Nada molesta en Libertad, pero tampoco hay nada que deslumbre.


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3/5 - (1 voto)

Libertad

6.5

Puntuación

6.5/10

2 comentarios en «66 SEMINCI. Sección oficial. Crítica de ‘Libertad’: Hacerse mayor y otros sobresaltos»

  • el 25 octubre, 2021 a las 08:52
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    La vería por Vicky Peña, nunca me defrauda esta actriz.

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    • el 26 octubre, 2021 a las 19:30
      Enlace permanente

      Efectivamente, hay grandes películas sobre el tema y normalmente las que dejan huella muchas veces se debe a que las vimos coincidiendo con esa etapa de la vida (Cuenta conmigo, El club de los cinco, Los 400 golpes…) y salvo que la película sea muy buena, lo ves desde otra perspectiva.

      Respuesta

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