Crítica de ‘Hombre muerto no sabe vivir’: El mundo ya no es lo que era

Las críticas de Daniel Farriol:
Hombre muerto no sabe vivir
 
Hombre muerto no sabe vivir es un thriller criminal español escrito y dirigido por Ezekiel Montes (Akemarropa, Granit). Es la historia de Tano, un gángster que ha trabajado toda su vida para Manuel, empresario de la construcción que en épocas mejores controló toda la ciudad. Ahora, en su vejez, debe enfrentarse a un cambio generacional que trae nuevos negocios y una nueva forma de llevar la empresa. Eso sí, con la misma violencia de siempre. Está protagonizada por Antonio Dechent (Los Japón, A puerta fría), Rubén Ochandiano (Lobo feroz, Vulcania), Elena Martínez (Este amor es de otro planeta, See You in Montevideo), Jesús Castro (El niño, Mi gran despedida), Paco Tous (Los hombres de Paco, La casa de papel), Nancho Novo (Néboa, Tres días en Pedro Bernardo), Manolo Caro, Juan Fernández, Juanma Lara y Manuel de Blas. La película tuvo su premiere en la Sección Oficial del Festival de Málaga 2021. Se ha estrenado en salas comerciales el día 2 de Julio de 2021.
 

Corea está en Málaga

Hombre muerto no sabe vivir es un violento thriller ambientado en el malagueño barrio de La Palmilla, algo que le ha llevado a emparentarla con la serie Malaka creada para TVE por Daniel Corpas y Samuel Pinazo con la que incluso comparte algunos actores secundarios. Tras crear la Escuela de Cine de Málaga y fundar allí también una televisión local, el debutante Ezekiel Montes se lanza con valentía al mundo del largometraje demostrando que le van los retos grandes y las empresas arriesgadas. Su primera película es un acercamiento al cine negro repleto de matones scorsesianos que hablan con acento andaluz. Un filme que combina abundante acción, tiros y sangre bajo una mirada de tono crepuscular sobre la pérdida de valores en la sociedad, incluso entre los criminales. Eso la emparenta con muchas películas modernas sobre la yakuza y, en especial, con el cine coreano que parece la mayor influencia de la película (aunque el director lo negase en rueda de prensa).

Hombre muerto no sabe vivir se presentó por primera vez antes de su estreno en la Sección Oficial del Festival de Málaga. Tuvo una recepción dispar, muchos no entendieron la propuesta y le buscaron tres pies al gato al argumento, mientras que otros se sintieron agredidos por su explícita violencia. Por mi parte, tengo que reconocer que me lo pasé pipa viéndola. No conozco al director, pero supongo que esa era su máxima ambición cuándo la hizo, hacer pasar un buen rato al espectador con una historia llena de clichés recogidos de otras películas del mismo género, pero adoptando esas formas del cine coreano y americano a la idiosincrasia de los barrios marginales de nuestro país. El propio director ha reconocido haber crecido en un entorno bastante parecido al que refleja en su película.

La violencia de cómic

Hombre muerto no sabe vivir es una experiencia salvaje, sangrienta y excesiva. Hay momentos de extrema violencia que harán apartar la vista de la pantalla a los menos habituados a ver este tipo de cine (la escena de la embarazada), pero no deja de ser una violencia tan visual que ralla lo caricaturesco en el buen sentido. Me refiero a que hay escenas donde la sangre salpica la cámara como en una viñeta de cómic, al más puro estilo Tarantino o del Spaghetti Western. No hay que tomarse todo tan en serio. Aquí cuenta el impacto y no tanto si el raccord de sangre es creíble o algunas heridas se curan milagrosamente.

La historia transita por algunos estereotipos del género de mafiosos en una trama donde la traición y la venganza caminan en paralelo. Que sí, el argumento de la película nos lo sabemos de memoria. Que sí, hay escenas con cierto tono de amateurismo que tiran para atrás. Y sí, probablemente también sobran unos 10-15 minutillos de metraje para que sea más redonda. Sin embargo, en general, hay que poner en valor que la acción se construye con oficio y las escenas más complejas están bastante bien coreografiadas. No era fácil meterse en un proyecto así, lleno de persecuciones, tiroteos y secuencias de acción, saliendo airoso del desafío.

Un reparto a destacar

Montes, pese a sus evidentes fallos e imperfecciones, logra con Hombre muerto no sabe vivir un producto estimable y de buena factura técnica. Se rodea de un plantel de actores magnífico. Al frente de todos está un sobrio Antonio Dechent como antihéroe protagonista. Es una especie de pistolero solitario en un mundo que no alcanza a comprender. Como principal antagonista aparece un Rubén Ochandiano desatado. Se nota que el actor madrileño se lo ha pasado en grande interpretando este papel de malvado caprichoso con una sobreactuación medida que ofrece algunos de los momentos más divertidos y salvajes de la función. Junto a ellos también destaca José Laure encarnando de forma muy particular a otro de los mafiosos más temibles. Mientras que entre los secundarios encontramos nombres ilustres como Manuel de Blas, Manolo Caro, Paco Tous, Nancho Novo, Juanma Lara o Juan Fernández, que aportan experiencia y carisma a sus roles.

Por desgracia, en el resto del reparto encontramos un poco de todo. Hay caras conocidas como la de Jesús Castro que no están a la altura del resto del reparto. Por ejemplo, la escena del barco tira por tierra la credibilidad conseguida hasta entonces. Se nota el tono amateur en otras de las interpretaciones, pero suelen ser personajes con poca presencia y no estropean por completo el visionado. Entre tanta testosterona y masculinidad exacerbada encontramos el personaje interpretado por Elena Martínez, el único con valores un poquito más nobles, aunque no se entiende mucho que hace metida en todo ese embrollo. 

La ética criminal de ‘Hombre muerto no sabe vivir’

Hombre muerto no sabe vivir habla de soslayo sobre la ética perdida en el mundo criminal que puede hacerse extendible a la sociedad en general. Sobre como las nuevas generaciones no tienen ningún respeto por los imperios construidos por sus padres. La deslealtad, las ansias de poder, la corrupción y las diferencias culturales existentes entre los distintos colectivos en entornos marginales son temas capitales dentro del enrevesado argumento. Un mundo al borde de la extinción que ya se ha retratado en bastantes películas de gángsters recientes, sin ir más lejos en la japonesa Una familia (Yakuza and the Family) (Michihito Fujii, 2020), de la que os hablábamos hace pocas fechas. 

Pero más allá de todas estas consideraciones, a Hombre muerto no sabe vivir hay que acercarse con las mismas ganas con que miraríamos cualquier thriller coreano. Sí, también muchos de ellos siguen una fórmula preestablecida que repite los mismos esquemas de películas anteriores. Así que prepara tu bol de palomitas y deja los prejuicios a un lado. Aquí tienes un thriller malagueño disfrutón y cañero, con una buena dosis de escenas de acción descarnada, sangre a borbotones y algunos personajes para recordar. ¿Qué más puedes pedir para pasar la tarde y olvidarte de tus preocupaciones diarias?


¿Qué te ha parecido la película?

Hombre muerto no sabe vivir

7

Puntuación

7.0/10

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: