Crítica de ‘Una familia’: Malos tiempos para la Yakuza

Las críticas de Daniel Farriol:
Una familia
(Yakuza and the Family)
 
Una familia (Yakuza and the Family) es un drama criminal japonés escrito y dirigido por Michihito Fujii (Oh! Father, Ao no Kaerimichi). La historia sigue a Kenji Yamamoto, un joven que acaba formando parte de la Yakuza. Allí desarrollará una relación de padre e hijo con Hiroshi Shibasaki, el líder de una banda criminal. Los tiempos cambian y, tras pasar por prisión, descubrirá que lo verdaderamente importante es el sentimiento de tener una familia. ¿Estará a tiempo de recuperar el tiempo perdido? Está protagonizada por Gou Ayano (Homunculus, Beneath The Shadow), Machiko Ono (Nicky, la aprendiz de bruja, De tal padre, tal hijo), Naoyuki Fernandez, Hayato Ichihara (Yakuza Apocalypse, Box!), Hayato Isomura (Tokyo Revengers, We Hope for A Blooming), Ryô Iwamatsu (Confession of Murder, Love Exposure), Suon Kan, Yukiya Kitamura y Ryutaro Ninomiya. La película se ha estrenado en Netflix el día 19 de Junio de 2021.

Introducción a un mundo criminal reconocible

El joven director Michihito Fujii afronta esta nueva inmersión en el mundo de la Yakuza con una tremenda solidez narrativa y un discurso melancólico sobre la pérdida de valores en nuestra sociedad. Una familia (Yakuza and the Family) tiene dos partes claramente diferenciadas en sus 136 minutos de duración. Durante la primera hora asistimos a una historia criminal bastante tópica sobre un joven que acaba introduciéndose en el mundo criminal de la Yakuza. Kenji vive atormentado por la muerte de su padre a causa de las drogas. Es un adolescente conflictivo pero de buen corazón que se divierte con sus amigos y que no elude meterse en líos, especialmente si es para fastidiarle el negocio de venta de drogas a algún mafioso. Cuando conozca a Hiroshi Shibasaki, el líder de una banda mafiosa, encontrará en él la figura paterna que necesita como referente.

En poco más de 1 hora de metraje, Fujii nos plantea una historia criminal clásica con reminiscencias de algunos grandes títulos filmados por Coppola, Scorsese o Kitano. No es especialmente original, pero sí denota un estilo particular a través de un ritmo pausado con especial dedicación a los personajes y sus relaciones afectivas, algo que no encontramos en otros filmes de similar ambientación que apuestan más por la acción sangrienta o efectista. Tampoco falta el cliché del mafioso enamorado de la chica que trabaja en un club de alterne. Esa relación se nos presenta bajo un acentuado tono machista que, sin embargo, irá adquiriendo un aire distinto y más maduro a medida que avance la película.  

El estigma de la Yakuza

La segunda parte de Una familia pega un vuelco interesante en su narrativa. Tras el paso por la cárcel de Kenji, asistimos con él a un flash forward de 14 años. Ya nada es igual. Las personas han envejecido y han cambiado en su forma de pensar o actuar. La Yakuza ya no tiene el poder de antaño y las nuevas leyes gubernamentales les han convertido en unos parias de la sociedad. No tienen derechos tan básicos como la asistencia sanitaria o poder inscribir a sus hijos en una guardería. Por otro lado, los nuevos mafiosos han renunciado a los códigos de honor y lealtad que regían la conducta de los viejos gángsters. Kenji descubre que para subsistir su antigua banda ahora trapichea con droga o que por las noches se dedica a pescar anguilas para vender en el mercado. 

Existe un paralelismo evidente entre Una familiaEl irlandés (Martin Scorsese, 2019). Ambas películas retratan el ocaso de ese mundo criminal romantizado con cierta nostalgia. Cómo se suele decir, “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Kenji recorrerá los lugares de su juventud e intentará recuperar los vínculos afectivos que tuvo en ese pasado. Sin embargo, su repentina presencia convulsionará inesperadamente la vida de aquéllos han logrado rehacerla durante su estancia en prisión. El personaje protagonista, interpretado con solvencia y credibilidad por Gou Ayano, transitará por un trayecto vital que le servirá para reflexionar sobre el paso del tiempo y sobre cómo se nos escapa entre los dedos. El tiempo es algo que resulta irrecuperable. Pese a que Una familia está enmarcada dentro del género criminal, la película es eminentemente una historia emocional que trata sobre la necesidad del amor y la amistad en nuestras vidas.

Lo esencial en la vida

El joven Kenji se metió en la Yakuza porque la sentía como a una verdadera familia y al jefe Hiroshi como si fuera su propio padre. Para el director Michihito Fujii es importante centrarse en esos aspectos más allá de la trama criminal. Perder el contacto con su novia Yuka y el posterior descubrimiento que hace, le harán comprender al protagonista que lo único que de verdad quiere es tener una vida normal con su propia familia. Por desgracia, los miembros de la Yakuza no pueden permitirse eso, al menos de una forma prolongada. Han perdido todos sus derechos humanos por haber pertenecido a una banda criminal. Esto podría entenderse como una crítica hacia el sistema de reinserción social y la falta de empatía que tenemos las personas para conceder segundas oportunidades.

Ahí entra en juego otro personaje clave, el de Tsubasa. Es un joven al que conoce desde que era un niño y que parece empeñado en repetir sus mismos pasos y errores. La única redención posible pasa por salvar el futuro de ese chico a través del sacrificio que solo un padre haría. Una familia nos habla de que los lazos familiares más fuertes no son necesariamente genéticos, pero también da a entender aquéllo de “quién bien te quiere te hará llorar”. La película tiene un tono sombrío y crepuscular acentuado por la fotografía del excelente Keisuke Imamura (Our 30-Minutes Sessions, Day and Night) que extrae de su paleta de azules una gran cantidad de imágenes memorables. En la segunda mitad de película se reduce el formato de pantalla para incidir en esa idea de que Kenji se siente atrapado. La visión panorámica del mundo se ha reducido a lo esencial. Una familia es un buen drama que nos desvela el lado más humano de la Yakuza y que nos habla de la pérdida de valores en la sociedad actual.


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Una familia

7.2

Puntuación

7.2/10

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