Crítica de ‘Homunculus’: Los monstruos del subconsciente

Las críticas de Daniel Farriol:
Homunculus
 
Homunculus es un thriller japonés de corte fantástico dirigido por Takashi Shimizu (La maldición (The Grudge), El Grito). El guion de Hideo Yamamoto (Ichi the Killer, Enjo-kôsai bokumetsu undô) se basa en su propio manga. Susumu Nokoshi ha pasado de ser un ejecutivo importante a un vagabundo que duerme en su coche. Manabu Ito, un estudiante de medicina, le ofrece dinero a cambio de someterse a una operación quirúrgica que potenciará sus sentidos. A partir de entonces, Susumu visualizará el lado oscuro del subconsciente de las personas. Está protagonizada por Gou Ayano (Beneath the Shadow, The Promised Land), Ryô Narita (Talking the Pictures, Stolen Identity), Anna Ishii (Tokyo Love Story, Anthem of the Heart), Yukino Kishii, Seiyô Uchino y Marika Yamakawa. La película está distribuida en España por Netflix desde el día 22 de Abril de 2021.
 

Realidad aumentada a través de la trepanación

Homunculus es un manga con aureola de culto y que, probablemente, sea uno de los más bizarros y perturbadores que se han dibujado. Su creador es Hideo Yamamoto, el mismo de Ichi the Killer, mientras que el director de la película que intenta adaptar tamaña locura es ni más ni menos que Takashi Shimizu, el creador de la mítica saga de terror The Grudge. Con esos mimbres estaba claro que nos enfrentaríamos a una película impactante que, sin embargo, acaba siendo un producto bastante errático y decepcionante. 
 
La historia de Homunculus nos presenta a Susumu Nokoshi (Gou Ayano), un personaje muy ambiguo y al que costará conocer durante el desarrollo de la película. Fue un ejecutivo de una importante empresa financiera, pero a sus 34 años se encuentra malviviendo voluntariamente en un coche que parece un vertedero de basura. Todo cambiará para él cuando se cruce en su camino, el mad doctor Manabu Ito (Ryô Narita), un estudiante de medicina que le propone someterse a una intervención quirúrgica a cambio de dinero. El peligroso experimento consiste en la trepanación, es decir, perforar su cráneo bajo la premisa de que eso le conducirá a un nivel de conciencia superior. Y se hará realidad (en la película, no lo prueben en casa). Desde entonces, cada vez que Susumu cierra su ojo derecho y concentra su visión en el izquierdo, podrá ver a las personas con una apariencia totalmente distorsionada. La cosa funciona como si llevara puestas unas gafas de realidad aumentada. Son los Homunculus, la manifestación monstruosa de los traumas más oscuros del comportamiento humano.
 

Monstruos, body horror y psicoanálisis

Bajo esa premisa tan absurda como sugestiva, se construye la primera parte de Homunculus, la que resulta más interesante. Se transmite una atmósfera opresiva, desagradable y enfermiza. La cámara del fotógrafo Jun Fukumoto (Jukai Mura, Howling Village) traslada con bastante acierto el mundo de sordidez nocturna y decadente contemplado en el manga. Las dantescas viñetas en que aparecen los monstruos combinan el cine de género con del drama psicológico. Se vuelve desconcertante y confuso. Susumu se convierte en una especie de sanador de almas, un profeta sin patria ni reino que se dedica a combatir a los monstruos (traumas) que asolan el subconsciente de las personas. Eso lo veremos reflejado a la perfección en la escena con el yakuza. Bajo la apariencia de un robot destructor contiene la imagen de un niño asustado en su interior. Homunculus funciona mucho mejor en su parte fantástica que en la dramática o psicoanalítica. 

Luego llega el momento más polémico del manga que también se atreven a poner en imágenes aquí, aunque omitiendo algunos detalles escabrosos. Me refiero a la incómoda escena de la “curación” de la estudiante adolescente interpretada por la actriz Anna Ishii. Es una chica que manifiesta la rebeldía contra sus padres y sus inseguridades a través de la sexualización de su cuerpo y la autolesión. El vagabundo convertido en cazador de monstruos encuentra que la manera de liberarla es a través de una violación en el interior del coche. Hay que entender que nos estamos moviendo en un mundo abstracto y desquiciado, pero el espectador cada vez se encontrará más perdido y entenderá menos las reacciones de los personajes.

La parte final de Homunculus pierde fuerza expresiva. Se apuesta de forma rotunda por el drama psicológico con tendencia a la sobreactuación y acaba siendo cansina. Lo más interesante que tenía la película era la particularidad en la creación de un mundo de pesadillas que bien podía haberse extraído en la trepanación de los cerebros de David Cronenberg, Clive Barker o William S. Burroughs. Hay elementos del body horror más salvaje que también daban para más juego sangriento como el momento de la auto-trepanación. Sin embargo, la parte final de la película se pierde en caminos indefinidos que, además, modifican de forma ostensible el manga original. Homunculus es una experiencia extraña e insólita, pero no acaba de convencer en su totalidad. Solo apta y recomendada para fans del fantástico japonés más bizarro.


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Homunculus

6.2

Puntuación

6.2/10

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