Crítica de ‘La guerra del mañana‘: Mucha acción con un argumento cerrado

Las críticas de Óscar M.:
La guerra del mañana
 

En La guerra del mañana un grupo de viajeros en el tiempo se transporta desde el año 2051 para informar que la humanidad está perdiendo una guerra contra una especie alienígena letal. La única esperanza de supervivencia es que los soldados y los ciudadanos del presente sean transportados al futuro y se unan a la lucha. La película, protagonizada por Chris Pratt, Yvonne Strahovski, J.K. Simmons, Betty Gilpin, Sam Richardson, Edwin Hodge, Jasmine Mathews, Ryan Kiera Amstrong y Keith Powers, está dirigida por Chris McKay y escrita por Zach Dean, producida por Paramount Pictures, y se estrena en Amazon Prime Video el 2 de julio de 2021.

Llega el verano y nos encontramos con otra película sobre extraterrestres u otra película sobre viajes en el tiempo u otra película sobre el exterminio de la raza humana o todo a la vez, como es este caso. Si no fuera por cosas excepcionales (como la pandemia global actual), podríamos estar viviendo tranquilamente en Atrapado en el tiempo pero con un ciclo de repetición mayor. La guerra del mañana tiene una premisa un poco rebuscada, que ya hemos visto antes, y que plantea muchos interrogantes desde el inicio, como todas las películas que incluyen viajes temporales en su trama.
 
Existe un tipo de espectadores que no se plantean ciertas cuestiones sobre las implicaciones de los viajes en el tiempo, lo consideran como un recurso más y no le dan la mayor importancia. Personalmente, hasta que los personajes no me dan bien masticado cómo, cuándo y por qué la paradoja del abuelo no es posible, no me concentro en la acción y puedo disfrutar, y el guion de La guerra del mañana tiene en cuenta a ambas audiencias, da suficiente material para enganchar a los primeros y ofrece una explicación plausible para salir del paso a los segundos.
 

Un argumento cerrado, pero no redondo

 
Paradojas aparte, el guion del casi desconocido Zach Dean tarda en arrancar, se regodea en el drama familiar, pero cuando salta a futuro (literalmente) la acción no se detiene, arrastra al espectador a una misión casi suicida donde no se puede apartar los ojos de la pantalla. Hábilmente esconde el aspecto de los alienígenas (un recurso utilizado antes en otras películas con buen resultado), consiguiendo añadir misterio e interés. Este es el gran acierto de la película, junto con unos efectos especiales espectaculares y la música compuesta por Lorne Balfe, que mejora las escenas de acción sin sobrecargarlas, notándose que el director Chris McKay sabe de montaje (se ocupó de La Lego película).
 
Donde al principio el argumento cojeaba (en la historia familiar y personal), la película funciona como un círculo: recupera a personajes y localizaciones que habíamos visto antes y no habíamos dado importancia, para retomarlas más adelante y hacer avanzar la historia, gastando todos los cartuchos, sin dejar nada para una posible secuela (aunque algo siempre queda en el tintero) y también es algo que hay que agradecer al guionista, que exprima el argumento al máximo.
 
La base científica funciona, tiene coherencia en el último tramo para el público más inquisitivo, hasta que comienza a abusar de ella y las referencias cinematográficas forzosas provocan que se esté más pendiente de los errores de los personajes que de la resolución argumental. Tal vez ese sea su peor enemigo, que se pierda intentando dar un final demasiado cerrado y al mismo tiempo provoque demasiadas preguntas.
 

La ayuda del humor y las referencias cinéfilas

 
En este tipo de propuestas no pueden faltar los toques de humor, en esta ocasión los chistes funcionan, cumplen su función de ayudar a relajar la cierta tensión existente, aunque tienen el defecto de limitarse al mismo tipo de personajes (el compañero negro del protagonista) y las bromas desaparecen demasiado pronto y, aunque se agradece la intención, su recuperación posterior es demasiado tardía y escasa.
 
Aunque Chris Pratt encabeza el reparto, no es lo mejor de él. La interpretación del actor protagonista desaparece de la pantalla en el momento en el que comparte plano con Betty Gilpin (Glow) o con Yvonne Strahovski (El cuento de la criada). Ambas han demostrado en sus respectivas series que son capaces de ser protagonistas absolutas y aquí podrían haber liderado tranquilamente la batalla ellas solas contra los extraterrestres.
 
También era muy difícil escapar a las evidentes referencias cinematográficas, desde las explícitas y visualmente similares de La guerra de los mundos o Starship Troopers, se pueden apreciar referencias a Al filo del mañana, a la saga Alien, La cosa y, desafortunadamente, comete errores tremendos como los de Independence Day o las películas de Expediente X, fallos garrafales de hace más de veinte años por los que cualquier guionista debería pagar una multa y hasta pedir perdón en público y de rodillas.
 
A pesar de estos desafortunados tropiezos, en el conjunto general La guerra del mañana es bastante correcta y satisfactoria, es entretenida y tiene sus momentos divertidos. La mezcla de extraterrestres y viajes en el tiempo ha sido una misión cumplida, por lo que la podría convertir en una película especialmente disfrutable para pasar una calurosa noche de verano.

¿Qué te ha parecido la película?

La guerra del mañana

6

Puntuación

6.0/10

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