Crítica de ‘Valhalla Rising’: Aburrida y soporífera pseudo epopeya paisajística

Las críticas de Óscar M.:
Valhalla Rising

La película Valhalla Rising está escrita y dirigida por el director danés Nicolas Winding Refn (director de DriveThe Neon Demon o Sólo Dios perdona) y protagonizada por actor el Mads Mikkelsen (conocido por todos por sus trabajo en Casino Royale, La caza, la serie de televisión Hannibal, o la recientemente ganadora del Óscar a Mejor película internacional Otra ronda).

En Valhalla Rising, One-eye, un enigmático guerrero con una fuerza sobrenatural, que ha permanecido esclavizado durante años, mata a su amo y logra escapar con la ayuda de un niño al que lleva consigo. Tras enrolarse en un barco vikingo junto a unos cristianos, emprende un viaje a una tierra desconocida, donde reinan el dolor y la sangre, y donde One-Eye descubrirá quién es en realidad. A Contracorriente Films estrena en cines Valhalla Rising el 14 de mayo de 2021.

Un infierno cinematográfico peculiar

Según la mitología nórdica, “Valhalla” es el nombre de un enorme y majestuoso salón de la ciudad de Asgard donde están los caídos en combate elegidos por Odín, gobernador de la ciudad. En dicho lugar, se reúnen con las masas de fallecidos en combate, junto con héroes y dioses germánicos, y se preparan para el Ragnarök, la batalla del fin del mundo.
 
Partiendo de esta premisa, el director y guionista Nicolas Winding Refn intentó construir una película que transmitiera su particular visión de dicho lugar rodando íntegramente en escenarios naturales de Escocia. Pero el resultado final es un aburrimiento supremo y soporífero que, durante hora y media, no transmite más que hastío, aunque podemos admirar unos paisajes preciosos, también hay que agradecérselo.
 
Valhalla Rising se estrena ahora (aunque la película es de 2009), pero permanecía inédita en las salas españolas. Intentando dar un poco de crédito al director/guionista, esta película es anterior a su alabada filmografía. Posteriormente vendrían Drive o Sólo Dios perdona, pero en Valhalla Rising ya podemos apreciar ciertas constantes de sus películas posteriores: personajes protagonistas introspectivos y poco comunicativos, largos e intensos planos y escasos diálogos en general. Aunque, en esta ocasión, estos recursos no son suficientes para compensar la falta de argumento.
 
Podría ser cruel y usar el cliché de “el argumento es tan corto que cabe en un post-it (de los pequeños)”, pero prefiero decir que el resumen que hay al principio de esta crítica ya es más extenso que lo que narra Valhalla Rising. El nivel de aburrimiento es tal que, durante casi media hora, no sucede prácticamente nada destacable. El espectador puede dar una cabezada y lo despertarán los alaridos de uno de los personajes, aunque a esas alturas del metraje tampoco importa mucho de cuál (si es que se puede distinguir quién es entre tanto barro, mugre y tatuaje, y una fotografía tan oscura).
 
El guion de Winding Refn intenta que el espectador conecte con el mudo protagonista utilizando flashes de lo que va a suceder más adelante, pero, además de estropear el argumento de la película (el término en inglés es “spoilers”), no consigue que la audiencia entienda los actos del personaje interpretado por Mikkelsen (más allá de sus actos para escapar), incluso llegando a producir rechazo a partir de la mitad del metraje.

 

Sin guion y sin interpretación, el espectador pierde la cabeza

Las interpretaciones de los actores son tan planas como el filo de las espadas que portan los cristianos (y que tanta obsesión tiene el director por colocar en primer plano), no hay profundidad en los personajes y no hay una mínima evolución (a menos que consideremos una evolución que el niño desarrolle la capacidad de leer la mente). Ni siquiera puede haber un apoyo en los diálogos, son tan escasos, escuetos e inconexos y, al mismo tiempo, tan redundantes y reiterativos que desesperan al espectador. Sumado a los primeros planos de rostros congestionados o sin expresión.
 
El director abusa de los planos de los paisajes o de una fotografía excesivamente compleja y de un tono asfixiante para intentar compensar la falta de historia o de coherencia narrativa (la escena en la que se drogan ya es delirante), pero no es suficiente, no hay un trasfondo que llene tanto vacío. Sus intenciones para transmitir en el espectador unos valores o denunciar las atrocidades que representan en pantalla se diluyen en el momento en el que no hay un hilo conductor al que el público se pueda agarrar, y que el protagonista no hable no es, precisamente, una gran ayuda.
 
Winding Refn debía estar de vacaciones en Escocia y pensó que sería un lugar bonito para rodar una película, puesto que eso es lo único que podemos salvar de Valhalla Rising. No hay argumento, sólo preciosos planos del paisaje. Sólo es recomendable para acérrimos seguidores del director y Mikkelsen, su actor principal, y que quieran invertir una hora y media de su vida en verla; para el resto, os la podéis ahorrar.

Valhalla Rising

3

Puntuación

3.0/10

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