Crítica de ‘Uno de nosotros’: Una fábula sobre la América Profunda

Las críticas de Daniel Farriol:
Uno de nosotros (Let Him Go)
 
Uno de nosotros (Let Him Go) es un thriller dramático estadounidense escrito y dirigido por Thomas Bezucha (Monte Carlo, La joya de la familia) que adapta la novela de Larry Watson. Es la historia de un sheriff jubilado George Blackledge y su mujer Margaret que, tras sufrir la pérdida de su hijo, emprenden un viaje para intentar rescatar a su nieto de las garras de su peligrosa nueva familia. Su nuera se ha casado con otro hombre, uno de los hijos de Blanche, la matriarca de los Weboy. Está protagonizada por Kevin Costner (Yellowstone, 3 días para matar), Diane Lane (Infiel, Noches de tormenta), Jeffrey Donovan (Extinction, Un ladrón honesto), Lesley Manville (Harlots: Cortesanas, Another Year), Booboo Stewart, Kayli Carter, Will Brittain y Bradley Stryker. La película se ha estrenado en España de la mano de Universal Pictures España el día 28 de Mayo de 2021.
 

Malas tierras para construir un país libre

Uno de nosotros es una de las grandes e inesperadas sorpresas del año. Estrenada de tapadillo o, al menos, sin la resonancia mediática que merecería, a primera vista posee un argumento que podría pertenecer al de un telefilme común. A priori, su mayor reclamo es contar en pantalla con los veteranos Kevin Costner y Diane Lane como cabeza de cartel, sin embargo, la adaptación que hace Thomas Bezucha de la novela escrita por Larry Watson, es mucho más que eso. Nos regala un thriller dramático emocionalmente intenso, con muchos puntos de interés en la descripción de los personajes y una puesta en escena brillante repleta de grandes secuencias de acción y suspense. 
 
Uno de nosotros está ambientada a principios de los años 60 y tiene el encanto de un cine hecho en otra época. Eso no le hace perder la frescura ni la inmediatez del cine actual. Las imágenes iniciales evocan al Terrence Malick de Malas Tierras (1973), no en vano ambas películas se ambientan parcialmente en Montana. En su desarrollo posterior deriva hacia el western de tono crepuscular que puede recordar a las mejores obras de Clint Eastwood o la literatura de Cormac McCarthy. Estamos ante una película sobre la América Profunda. De la violencia intrínseca sobre la que se ha construido un país que ha ido despojando de libertad e identidad a muchos de sus ciudadanos. Es una manera de abordar el pasado para también hablar del presente y de las consecuencias de la era Trump en la sociedad norteamericana actual. Por ejemplo, sería fácil identificar a la Familia Weboy como antepasados bastardos de los rednecks trumpistas que asaltaron el Capitolio.
 

Una road movie que se dirige al infierno

Uno de nosotros pasa por distintas etapas. Al inicio parece un drama familiar rodado con imágenes bucólicas que desembocan en un hecho trágico accidental que lo cambia todo. La descripción de los personajes a través de los detalles resulta modélica, pero reconozco que a algunos se les puede hacer pesada esta parte por ser de tono contemplativo y lento. Los protagonistas de la película son una pareja de jubilados, él sheriff retirado y su esposa, que se quedan solos en su rancho tras la muerte de su hijo. La nuera, con la que no tienen una buena relación, se ha casado con otro hombre. Es un hombre con perfil de abusador que la maltrata a ella y a su hijo. Cuando un día desaparecen del pueblo sin despedirse y llevándose consigo a su único nieto, la pareja de abueletes decide emprender un viaje desde Montana hasta las Grandes Llanuras de Dakota del Norte para encontrarlos y recuperar al niño. Un viaje que les conduce directamente al infierno.

La historia se transforma entonces en una road movie que va creciendo en intensidad a medida que se acercan al nido de víboras de los Weboy. Hay particularmente dos secuencias rodadas con gran maestría por parte de Thomas Bezucha y que resultan asfixiantes. La primera es el largo y tenso viaje por carretera hasta llegar a la cabaña donde vive la matriarca de los Weboy. En la posterior cena de chuletas de cerdo con toda la familia podríamos emparentarlos en cierta forma a los Hewitt de La Matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974), pero eliminando el elemento gore. La segunda escena que te pone de los nervios es la visita nocturna que recibe la pareja en el motel. El estallido de violencia injustificada que se produce motiva un punto de no retorno en la pareja. Es ahí donde comprenden que la única forma de combatir la supremacía de las malas yerbas arraigadas a la tierra es arrancarlas de raíz. 

Luz y fuego

Tal vez el argumento de Uno de nosotros no sea especialmente original y algunas partes resulten previsibles. No importa. Lo que diferencia a esta película de otras es lo bien contada que está, tiene una narrativa clásica apabullante. También destaca la capacidad semiótica que tiene para transmitir sensaciones y reflexiones que van más allá de lo evidente. En lo visual hay que reseñar el tratamiento que hace el director junto al fotógrafo Guy Godfree (Maudie, el color de la vida, Frost) sobre la luz y el fuego. Se pueden intuir con ironía las connotaciones de venganza bíblica de algunas imágenes del final. No entraré en más detalles para no hacer spoiler. Si estás atento, entenderás a qué me refiero.

En lo temático ahonda en un discurso político y social del que ya he dado algunas pinceladas con anterioridad. Eso se refleja a la perfección en el personaje de Peter Dragswolf (Booboo Stewart), un joven indio-americano que ha decidido vivir aislado de la sociedad tras pasar por las Indian Residential Schools. Para el que no las conozca podrían definirse como un lugar donde se escolarizaba a niños nativos americanos bajo el yugo del cristianismo para que así asimilaran la cultura estadounidense y, por ende, renunciasen a la de sus antepasados. Como vemos, si se rasca bajo la superficie, la película tiene mucho material interesante sobre el que debatir. Y encima contiene imágenes de gran belleza y una banda sonora estupenda de Michael Giacchino (Jojo Rabbit, Malos tiempos en El Royale). Sin duda, es un filme que merita ser visto con atención.

‘Uno de nosotros’ es un thriller, pero también una fábula

Si a todo eso le añadimos la participación de dos grandes actores, no podemos pedirle más a Uno de nosotros. Kevin Costner interpreta con mucha sensibilidad a un hombre bueno, un sheriff retirado que deberá traspasar las líneas rojas de la legalidad para reclamar lo que es justo. Junto a él, la siempre maravillosa Diane Lane, como una mujer obcecada en seguir sus instintos, cueste lo que cueste, para hallar una segunda oportunidad en una vida iniciando el ocaso. Se trata de no rendirse nunca. Y de ofrecer nuestra mejor versión para hacer del mundo un lugar mejor. El nieto no deja de ser un simbolismo sobre la posibilidad de cambiar el rumbo de un país (otro mensaje para nuestros días). Está claro que la educación de ese niño no será la misma con los Weboy que con los Blackledge. 

La actriz neoyorkina se convierte en la reina de la función con una interpretación soberbia y llena de matices. Merecen especial atención los acentos y entonaciones de los intérpretes en la versión original y Lane lo borda. Su personaje de Margaret se convierte en el hada madrina que se confrontará con la bruja Blanche, fantástica y terrorífica Lesley Manville. Y es que Uno de nosotros no deja de ser una fábula contemporánea sobre la América Profunda. Sobre la necesidad de conservar el legado cultural y transmitirlo desde la honestidad y el cariño. Un thriller dramático a ritmo de wéstern crepuscular, con aroma de un clasicismo que nunca se pasa de moda. Reivindico con entusiasmo esta película que merece un mayor reconocimiento del que probablemente tendrá. No te la pierdas.


¿Qué te ha parecido la película?

Uno de nosotros

8

Puntuación

8.0/10

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: