Crítica de ‘Spiral: Saw’: Desangrado y apresurado reinicio

Las críticas de Óscar M.:
Spiral: Saw

En Spiral: Saw, el detective Ezekiel Zeke Banks (Chris Rock) y su compañero novato William (Max Minghella) toman las riendas de una investigación sobre una serie de espeluznantes asesinatos que recuerdan a los terribles crímenes cometidos por John Kramer, también conocido como Jigsaw, un asesino en serie que atrapaba a sus víctimas en situaciones denominadas juegos o pruebas y las sometía a todo tipo de torturas físicas y psicológicas.

La nueva entrega de la mítica saga de terror Saw está dirigida por Darren Lynn Bousman (director de Saw IISaw III y Saw IV) y protagonizada por Samuel L. Jackson (Los Vengadores), Chris Rock (visto en la serie Fargo), Max Minghella (uno de los protagonistas de la serie de HBO El cuento de la criada) y Marisol Nichols (de la serie Riverdale). DeAPlaneta estrena en cines españoles Spiral: Saw el 21 de mayo de 2021.

La era de los reinicios contantes

Cinematográficamente vivimos en un reinicio constante, cambian a todos los actores y vuelven a contar la misma historia para “captar nuevo público”, una reinvención, como lleva haciendo Madonna musicalmente desde hace cuarenta años. El mayor problema de hacerlo en el cine es que si lo haces demasiado pronto, no hay audiencia nueva para captar y la antigua aún recuerda los defectos de la anterior ristra de películas.

Saw se estrenó en 2004, llegó a los cines como una bocanada de aire fresco para un género de terror que estaba literalmente estancado con los reinicios y nuevas versiones de las películas de los setenta y ochenta. Sirvió para introducir a las grandes audiencias en la violencia gráfica extrema, pero manteniendo un hilo conductor y con sorprendentes giros argumentales inesperados, conseguía mezclar tensión, suspense y terror con gran acierto.
 
El enorme éxito económico (costó 1 millón y recaudó 100 millones) facilitó una saga que llegó hasta las ocho entregas (con cambios de nombre incluidos), pero se fagocitó a sí misma, perdió su esencia y se convirtió en una sucesión de muertes truculentas sin historia, cuando, precisamente era la historia lo que enganchó al espectador a la saga. Atrás quedaron la censura (Saw VI fue calificada como “apología de la violencia” y no se pudo estrenar comercialmente en salas con otro montaje hasta un año después) y las películas sin final en modo serial.
 
Hace sólo cuatro años que se estrenó Jigsaw (título original de Saw VIII, hasta ahora, el “final” de la saga), por lo que hacer un reinicio ahora mismo no es nada necesario ni oportuno, pero el dinero es el que manda y el estudio ha recuperado a Darren Lynn Bousman, el guionista y director de Saw II (que también se ocupó de dirigir Saw III y Saw IV), para reflotar la franquicia. Bousman ha conseguido construir una película estable visualmente, podría decirse que es hasta relativamente independiente de la saga Saw, pero no parece haber aprendido mucho en su experiencia desde que debutara dirigiendo la segunda entrega de la franquicia.
 

Un reparto desatado pero buenas intenciones

Los actores están absolutamente fuera de lugar, Chris Rock está totalmente desatado, pero a un nivel inaceptable dado que la capacidad de exageración y sus muecas eliminan cualquier mínima credibilidad que quisiera intentar transmitir. Pero aunque el resto, Samuel L. Jackson, Max Minguella o Marisol Nichols, están relativamente contenidos, también tienen sus momentos desbordados, como si los hubieran forzado a llevar sus interpretaciones al límite de lo peor imaginable (Minguella está muy por debajo del nivel de excentricidad del reparto y se nota), e incluso hasta los secundarios (compañeros del cuerpo de policía) están sobreactuados.
 
Aunque las intenciones del guion son buenas, corrigiendo los defectos de la mayoría de las secuelas (acumular asesinatos truculentos sin conexión entre ellos) y abandonando el culto al asesino en serie, en cuanto los guionistas Josh Stolberg y Pete Goldfinger se ponen innovadores, cometen sus peores errores en Spiral: Saw. Ellos son los responsables de los guiones de Saw VIII y Piraña 3D, y no para bien, precisamente. Han intentado dar un giro policíaco y centrar los asesinatos en una venganza personal manteniendo un nexo común, pero, al final, las motivaciones resultan ser bastante escasas y los juegos son aburridos.
 

Poca sorpresa y poca sangre

Cometen errores de principiante en el guion y cualquier espectador que haya visto un solo episodio de la serie CSI perderá la credibilidad en el primer escenario del crimen o en el primer paquete que reciba el policía protagonista. El suspense es bastante torpe y el misterio se mantiene a duras penas, la única manera de mantener el interés es que el espectador se engañe a sí mismo, porque el montaje y el argumento tampoco ayudan a que no se descubra quién maneja los hilos hasta el final del metraje.
 
La autoimpuesta censura del nivel sangre y violencia extrema para poder llegar a un mayor número de espectadores juega también en su contra, algo totalmente paradójico. Precisamente Saw se caracterizó por ofrecer el cine gore a una audiencia masiva (personalmente, la operación a cráneo abierto de Saw III sobrepasó mi límite de lo que debe mostrarse en pantalla) y tras ella llegarían Hostel y películas con niveles explícitos mucho peores, pero el nivel de puritanismo actual no es el de hace quince años. Los juegos o trampas que podemos ver en Spiral: Saw son incluso más leves de los que pudimos ver en las primeras entregas de la saga, por lo que tampoco están al nivel de lo esperado.
 
Respecto a la banda sonora, Charlie Clouser vuelve a encargarse de la composición de la música incidental. Abandona casi por completo el soniquete al que nos tenía acostumbrado en las anteriores ocho entregas y esta partitura casi podría ser exclusiva para los seguidores del compositor. Las piezas musicales están igualmente insertadas por todo el metraje, alternadas con canciones de 21 Savage, pero haber abandonado la pieza musical central que daba identidad a la saga hace que la música no deje un profundo recuerdo posterior en el espectador.
 
Innecesaria y apresurada desde su planteamiento inicial, Spiral: Saw debería haberse tomado un descanso como mínimo de diez años antes de iniciar su producción con un guion más sólido para poder conseguir el efecto deseado en la audiencia. Su estreno buscando recaudación sólo sirve para alimentar a sus fieles y diezmados seguidores y, probablemente, la falta de vísceras y carnaza tampoco les satisfaga en esta ocasión.

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Spiral: Saw

3.5

Puntuación

3.5/10

2 comentarios en «Crítica de ‘Spiral: Saw’: Desangrado y apresurado reinicio»

  • el 8 junio, 2021 a las 23:27
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    En la crítica se lee: “Chris Rock está totalmente desatado, pero a un nivel inaceptable (aunque su personaje está muy lejos de aquel que le encumbró en El quinto elemento, el nivel de histrionismo es casi equiparable)…”, lamentablemente están en un garrafal error, pues fue Chris Tucker quien interpretó al espectacular personaje de Ruby Rhod en el Quinto Elemento y no Chris Rock.

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    • el 9 junio, 2021 a las 08:32
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      Madre del amor hermoso! y nadie se ha dado cuenta del desliz de Óscar! Un par de colaboradores la vieron después en el cine, y hablando del tema también surgió ese error. GRACIAS por el aviso!

      Respuesta

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