11 D’A FILM FESTIVAL. Crítica de ‘Residue’: La memoria robada

Las críticas de Daniel Farriol en el 11 D’A FILM FESTIVAL: 
Residue
 
Residue es un drama estadounidense escrito y dirigido por Merawi Gerima. Es la historia de un joven cineasta que regresa a casa tras muchos años de ausencia para escribir un guion sobre su infancia. Sin embargo, le resulta imposible reconocer el barrio en el que vivía y sus amigos parecen haber desaparecido sin dejar rastro. Está protagonizada por Obinna Nwachukwu, Dennis Lindsey, Taline Stewart, Christopher Winter, Derron Scott, Jamal Graham, JaCari Dye y Melody A. Tally. La película se ha podido ver en España dentro de la programación del Festival D’A 2021 en su sección Talents en la plataforma Filmin desde el día 2 de Mayo de 2021.
 

La gentrificación en primera persona

Residue es una película bastante atípica que combina muchos elementos con un tono que se postula entre la ficción y el documental experimental. El director estadounidense de origen etíope Merawi Gerima debuta en el largo con un filme casi autobiográfico de un joven que, tras estudiar cine en la Universidad de California, regresa al que fue su hogar, en el barrio de Eckington, al norte de Washington. Su idea es pasar unas semanas allí para buscar la inspiración necesaria y escribir un guion sobre sus recuerdos de infancia. Cuando llega, todo ha cambiado. Sus antiguos amigos y compañeros han desaparecido, muerto o han sido detenidos por la policía. Los pocos vecinos que quedan le miran casi como a un extraño que les dejó abandonados al marcharse a California. El propio director tuvo esas mismas sensaciones y es lo que intenta plasmar en su película.
 
La historia nos muestra con sutileza el proceso de gentrificación del barrio. La gente negra se ha convertido en una minoría escasa enterrada bajo la construcción de nuevos pisos que han transformado la fisonomía de las calles. Gerima aborda esa invasión blanca del barrio a través de algunas decisiones formales muy interesantes. Casi nunca veremos a las personas blancas, se muestran fuera de cuadro o tras algún obstáculo que dificulta su visión. Sin embargo, sí podemos sentir el desprecio y condescendencia con el que se dirigen a la gente negra y a la que vinculan directamente con la delincuencia o cómo persiste en la actualidad un racismo institucional por parte de los cuerpos policiales que trata de manera distinta a esa gente negra que aún resiste en el barrio. De hecho, poco después de terminar la película aconteció la trágica muerte por asfixia de George Floyd. En Residue la asfixia es mucho más metafórica. La de un hombre que ya no reconoce el lugar donde creció y que lo ve desaparecer ante sus ojos mientras escucha el ruido de las grúas de construcción.    

Entre el documental experimental y el realismo mágico

Residue es también un filme melancólico que ahonda en los recuerdos cómo un refugio para el dolor que sentimos en el presente. Lo vemos a través del protagonista, estupendo Obinna Nwachukwu como alter ego del director, que recurre en muchas ocasiones a su memoria para revivir el barrio que conocía y la gente con la que compartía su tiempo. Todo eso parece habérselo tragado la tierra removida por las máquinas de demolición que se encuentra en cada esquina. La escena más clarificadora de todo esto es cuándo el cineasta visita a un viejo amigo que está en prisión. Su conversación a través del cristal se traslada de forma mágica a un paseo por el bosque dónde solían corretear de pequeños. En su forma de escapar de la realidad, de sobrevivir a ella, la fuerza de la imaginación. Es una escena muy bella rodada con una sensibilidad especial.

Merawi Gerima utiliza constantemente este tipo de recursos cinematográficos para plasmar su historia. Rehuye de los convencionalismos formales para crear un artefacto fílmico cuya narrativa se basa en las emociones internas. Su cámara se mueve nerviosa, utiliza el desenfoque y los difuminados, el fuera de campo o incluso flashbacks sin solución de continuidad (el más evidente es aquélla escena que sucede en un coche en la que mientras enfoca los asientos delanteros nos muestra una acción en el presente y que al mover la cámara hacia el asiento trasero esa acción se funde con el pasado).

Residue es un retrato social contado bajo la influencia del realismo mágico. Aún así, se siente igualmente cercano y creíble, para lo que utiliza intérpretes que en su mayoría no son actores si no gente del propio barrio. Eso le da cierto toque documentalista a la propuesta. Posiblemente, Residue sea una película imperfecta y a veces caótica que, por momentos, se vuelve algo reiterativa en su mensaje y no parece avanzar lo suficiente en lo argumental. Sin embargo, nos encontramos ante una ópera prima sugestiva y asombrosa. Una película conceptualmente tan valiente como brillante, llena de ideas visuales más que interesantes. 


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Residue

7

Puntuación

7.0/10

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