Crítica de ‘Oxígeno’: ¿Quieres un sedante?

Las críticas de Daniel Farriol:
Oxígeno (Oxygen)
 
Oxígeno (Oxygen) es una thriller de ciencia-ficción estadounidense dirigido por Alexandre Aja (Las colinas tienen ojos, Piraña 3D) con guion de Christie LeBlanc (How to Make a Reality Star). La historia nos muestra a una mujer que despierta en lo que parece ser una unidad criogénica médica. No recuerda quién es ni cómo ha terminado encerrada allí. El oxígeno empieza a escasear y debe encontrar una manera de escapar de ese habitáculo tan pequeño. Está protagonizada por Mélanie Laurent (Enemy, Malditos bastardos), Mathieu Amalric (voz), Malik Zidi, Marc Saez, Eric Herson-Macarel y Cathy Cerda. La película está distribuida por Netflix desde el día 12 de Mayo de 2021.
 

Encerrada en una cámara criogénica

Estamos de enhorabuena, el mejor Alexandre Aja está de vuelta. El director parisino se marca un ejercicio de estilo claustrofóbico que concentra (casi) toda la acción de Oxígeno (Oxygen) en un único escenario. Al igual que sucedía en Buried (Enterrado) (Rodrigo Cortés, 2010) o Zulo (Carlos Martín Ferrera, 2005), el punto de inicio es cuándo alguien despierta encerrado en un lugar sin saber por qué. En esta ocasión, la protagonista es una mujer interpretada por Mélanie Laurent que desconoce su identidad. No recuerda nada. Descubre que se encuentra encerrada en el interior de una sofisticada cámara criogénica, llena de cables, tubos y monitores de tecnología avanzada. Un fallo técnico indica que solo le resta un 36 % de oxígeno en el interior del pequeño habitáculo. Eso convierte su estancia allí en una lucha a contrarreloj por la supervivencia en la que deberá descubrir primero quién es y, sobre todo, encontrar una manera de salir de ese ataúd tecnológico.
 
Para hallar las respuestas necesarias dispone del soporte de una inteligencia artificial llamada MILO (Medical Interface Liaison Operator) al que en su versión original le presta la voz el fantástico Mathieu Amalric. Disponer de un ordenador de última generación a su alcance, ofrece alternativas a la mujer encapsulada para realizar llamadas al exterior, consultar internet y manejar los protocolos médicos o de seguridad que le ofrece la propia unidad criogénica. Eso permite a Aja obtener un mayor dinamismo en la planificación de su puesta en escena supeditada a ese único espacio para evitar que la película se vuelva repetitiva o aburrida. El mayor obstáculo con que se topará la mujer es su propia amnesia. Tiene a su alcance los recursos para encontrar una forma de escapar, pero no sabe cómo hacerlo. A medida que pasa el tiempo, en su mente comienzan a agolparse imágenes y fragmentos de recuerdos de una vida pasada, pero también alucinaciones provocadas por la ansiedad. ¿Quieres un sedante?

Aferrarse a la vida

Oxígeno (Oxygen) es muy entretenida y ofrece suficientes giros de guion para conducirte por derroteros inesperados. Lo más arriesgado es situar el gran giro de la historia en el ecuador de la misma sin que perdamos el interés por lo que sucede después. No es apta para gente que padezca claustrofobia ni tampoco para estómagos sensibles. Ya sabíamos de antemano que Aja se maneja a las mil maravillas en situaciones extremas y que sabe cómo hacérselo pasar mal a sus protagonistas y, de paso, también a los espectadores que sufren con ellos. Si te dan repelús los artilugios médicos, las vías intravenosas y ese tipo de cosas, te advierto que en algunas escenas vas a sentir en tus propias carnes las penurias por las que pasa la protagonista.
 
El director renuncia en esta ocasión al tono humorístico y festivo con que impregnaba algunas de sus obras y ofrece un acercamiento al género más sobrio y serio. Es algo que se desprende del guion de Christie LeBlanc que hace una apuesta clara por centrarse en el drama psicológico y humano. Aunque el guion está escrito antes del confinamiento por la pandemia, se siente muy arraigado a los tiempos actuales. En ese sentido, la película propone algunas reflexiones intensas sobre el descubrimiento identitario, la soledad del individuo en el cosmos, la inmortalidad o proteger la vida como nuestro bien más preciado. Todo eso sin olvidar nunca que estamos ante un espectáculo de primer orden.

‘Oxígeno’ es ciencia-ficción de Clase A

Aja nos regala en Oxígeno (Oxygen) 101 minutos de tensión creciente que se pasan en un suspiro. Pese a lo minúsculo del espacio, el director encuentra la forma de convertir la cápsula en una especie de Escape Room. La cámara nunca es un ente estático y el montaje tiene mucho ritmo. Si bien la sinopsis podría corresponder a un producto de Serie B, la película de Aja es de Clase A. Se ayuda de la estupenda fotografía de Maxime Alexandre (La maldición de Bly Manor, Annabelle: Creation), unos buenos efectos visuales y cuenta con el acompañamiento musical orquestal de Robin Coudert (Populaire, Gretel & Hansel. Un oscuro cuento de hadas) para realizar un filme de ciencia-ficción que disfrutarás de principio a fin.
 
Por último, pero no menos importante, no podemos olvidarnos del impecable trabajo que realiza Mélanie Laurent. Su tour de force interpretativo es parte fundamental para que la película no decaiga en ningún momento. Tal vez, sí sobren algunos efectismos innecesarios que te sacan de la situación principal (recuerdos, alucinaciones…), pero el conjunto tiene un acabado apabullante que hace que no molesten demasiado. Oxígeno (Oxygen) te dejará sin oxígeno. Y te pondrá de los nervios. Así que parafraseando a MILO, ¿quieres un sedante?
 

¿Qué te ha parecido la película?

Oxígeno

7.8

Puntuación

7.8/10

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