Crítica de ‘Cruella’: Extensa precuela excesivamente musical

Las críticas de Óscar M.:
Cruella

Cruella cuenta los inicios de una de las villanas más célebres, la legendaria Cruella de Vil. En el Londres de los años 70 en plena revolución punk rock, nos presentan a una chica inteligente y creativa decidida a hacerse un nombre con sus diseños. Se hace amiga de dos jóvenes ladrones fascinados por sus ganas de aventura, y un día, el estilo de Estella por la moda llega a oídos de la baronesa Von Hellman, una leyenda de la moda. Pero su relación saca a la luz ciertos acontecimientos que harán que Estella elija su lado perverso y se convierta en una Cruella vengativa.

La precuela de 101 dálmatas está dirigida por Craig Gillespie (Yo, Tonya) y protagoniza por Emma Stone (La La Land) y Emma Thompson (saga Harry Potter), Cruella se estrena en España el 28 de mayo de 2021, de forma simultánea en cines y en Disney+ a través de Acceso Premium con coste adicional.

Ser malo es lo que mola

Hace mucho mucho tiempo que Disney tiene la nueva obsesión de contarnos el origen de los villanos y/o monstruos de sus películas más clásicas, sobre todo las de animación. También es cierto que, llegado el momento, se le acabaron las opciones y o se ponían a hacer versiones en imagen real de las películas de animación que ya tenían o empezaban a hacer películas “originales”, y ya sabemos cómo les salió aquello de crear novedades sin una base previa.

De entrada, y para que sirva de precedente, indico al lector que tengo cierta reticencia y rechazo personal a las versiones “en imagen real” de las películas de animación clásicas (sufrí la de Cenicienta y creo que todavía no lo ha superado). Personalmente, porque nunca suelen cumplir las expectativas y porque tienden a ensuciar el recuerdo de la película de dibujos animados (tampoco cuando era pequeño me gustaban las que mezclaban ambas cosas, excepto La bruja novata, pero esa es otra historia), a veces copiando plano a plano la película anterior y otras veces porque se ponen demasiado artísticos intentando distanciarse tanto que desconectan con la idea que tienen que transmitir.

Se ha abusado de la frase “que ser malo es más divertido” y “que el personaje malvado siempre es más interesante”, simplemente creo que el personaje antagonista es más críptico, que se explica menos en la película o en la novela, que se oculta más información a propósito para hacerlo más interesante al espectador. Estamos acostumbrados a que el protagonista siempre sea el bueno, y a que las películas siempre sean la presentación y el origen de héroe: al cine se le ha agotado el filón, los estudios quieren ofrecer otras historias para atraer al público.

Pero de ahí a blanquear el origen del villano y justificar la maldad va un trecho, que es lo que se lleva haciendo bastante tiempo. Maléfica es mala porque sí, no porque se enamorase de no se qué príncipe y le cortaran las alas; Joker está loco porque sí, no porque tenga ningún problema mental; Úrsula no es malvada porque estuviera enamorada en secreto de Poseidón, y Cruella lo único que quiere es un abrigo de pieles de dálmatas. Cuente y quiera justificar Cruella lo que quiera contar y justificar.

El origen que nadie quiso conocer nunca

Cruella llega para contar cómo Cruella DeVil se volvió loca por la ropa hecha con piel de animales, como si lo quisiéramos saber. Como si diera para una película. Como si después de haber tenido a la magnífica Glenn Close absolutamente desbocada y con la mandíbula más suelta que un pastillero en una fiesta rave en la versión en imagen real de 101 dálmatas en 1996 necesitásemos más. Pero aquí está: Emma Stone interpreta a una madura adolescente (sigue pasando por adolescente) DeVil antes de su locura perruna.

Stone está en el centro de una vorágine en la que el director Craig Gillespie no se han dejado nada por el camino: hay una introducción larguísima, tiene giros argumentales más o menos previsibles, una gran multitud de personajes secundarios (con sus propios secretos), una voz en off que aparece y desaparece, múltiples textos sobreimpresionados en pantalla, referencias al cine (hasta a Terminator), a la literatura, a la música (esta da para párrafo propio)… hay tanta historia y tantos giros, que agotan al espectador.

La principal queja que solemos exponer a la hora de hablar de una película es que el guion sea pobre, que no cuente lo suficiente para entretenernos el tiempo que dura el metraje, en el caso de Cruella es todo lo contrario. En media hora han pasado tantas cosas que dan ganas de hacer un descanso e ir al baño. Tres personas han trabajado en la historia y el guion ha sido desarrollado por Tony McNamara (guionista de La favorita) y Dana Fox (¿No es romántico?) y han incluido tal cantidad de información que es abrumadora y llega a aburrir. Cruella es extensa hasta la extenuación, sobrepasando las dos horas con alevosía y extendiéndose más allá de lo deseado.

Por si no teníamos bastante con asimilar semejante cantidad de información, la responsable de la selección musical ha tenido la brillante idea de incluir todas las canciones que ha podido. Ha incluido tantísimas canciones que algunas sólo llegan a sonar entren diez y quince segundos en pantalla. La idea es buena: incluir a Blondie o a Nancy Sinatra capta a una audiencia con cierta edad, pero apabullar al público con semejante acumulación de éxitos vuelve a provocar rechazo, porque no da tiempo a disfrutar de una cuando ya está sonando la siguiente, por no hablar de la composición instrumental, que queda prácticamente oculta bajo tantas capas, apenas se puede apreciar.

Pequeños aciertos entre tantas manchas

Lo mejor que podemos extraer de Cruella es la interpretación de Emma Thomson, es la que mejor se lo está pasando en la película y que nos hace pasar los momentos más divertidos, la mayor parte del reparto (y del guion) se ha olvidado que la idea era hacer una comedia (o se me ha olvidado) y se nota demasiado en pantalla. Ni siquiera la dualidad Estella-Cruella que intenta transmitirnos Emma Stone está al nivel que Thomson consigue con una simple mueca.

Los escenarios reales en los que se ha rodado la adaptación son una verdadera gozada visual, es mucho más que probable que la mayoría estén altamente retocados por ordenador, pero nos pondremos la venda en los ojos, confiaremos en que casi todo lo que vemos es real (excepto los horrendos planos del acantilado) y disfrutaremos de esos edificios victorianos. Y los animales, que es la mejor herencia de las películas originales, ya la versión animada tenía un realismo bastante bueno y el entrenamiento de los animales en la versión de 1996 era excelente. Aquí no hay ningún descenso de calidad, los animales consiguen sacarnos una sonrisa y, en ocasiones, que actúen mejor que algunos humanos.

Aunque no llega a ser el desastre de otras precuelas innecesarias (un saludo, Angelina), Cruella tampoco pasa el corte ni justifica su realización (por mucho que quiera enlazar con la película original), queda como excesivamente extensa, apabullante y prácticamente le sobra media hora. Quizá hubiera sido más digerible si se hubiera presentado como una miniserie de tres episodios, pues como película se hace de digestión pesada.


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Cruella

4

Puntuación

4.0/10

5 comentarios en «Crítica de ‘Cruella’: Extensa precuela excesivamente musical»

  • el 1 junio, 2021 a las 10:43
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    Pues a mi me ha encantado, y eso que no soy de este tipo de pelis.

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  • el 5 junio, 2021 a las 02:22
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    A mi me encanto, la música le da dinamismo, los escenarios, los personajes, Emma Stone impecable en el papel de Cruella y Emma Thompson una villana de primera, las dos espectaculares cada una digna de la otra, me encanto!.

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  • el 21 junio, 2021 a las 00:12
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    La película no, es mala, pero creo que trató de ser la versión femenina de “The Jocker”, la cual se la lleva de calle a “Cruella tanto por el guion como por las actuaciones, el fondo musical.

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