Crítica de ‘De amor y monstruos’: Un apocalipsis para toda la familia

Las críticas de Daniel Farriol:
De amor y monstruos (Love and Monsters)
 
De amor y monstruos (Love and Monsters) es una comedia de aventuras y ciencia-ficción estadounidense dirigida por Michael Matthews (Lost Holiday, Sweetheart). El guion está escrito por Brian Duffield (Espontánea, Underwater) y Matthew Robinson (Dora y la ciudad perdida, Monster Trucks), basado en una historia original del primero. Nos sitúa en un mundo postapocalíptico que se ha llenado de monstruos mutantes que están acabando con la mayoría de habitantes del planeta. Un joven que ha vivido en un búnker al margen de la lucha en la superficie, decide salir para ir a buscar a la novia que tenía antes del apocalipsis. Está protagonizada por Dylan O’Brien (El corredor del laberinto, The Education of Frederick Fitzell), Michael Rooker (Fantasy Island, The Belko Experiment), Jessica Henwick (Iron Fist, The Defenders), Ariana Greenblatt, Ellen Hollman, Damien Garvey, Melanie Zanetti y Tasneem Roc. La película no se ha estrenado en salas y está distribuida por Netflix desde el día 14 de Abril de 2021.
 

El antihéroe y los monstruos

De amor y monstruos es una divertida combinación del cine de aventuras ochentero, la acción palomitera y la ciencia-ficción post-apocalíptica, utilizando el género como mero espectáculo para explotar la comicidad de las situaciones. La historia nos sitúa en un mundo devastado donde la humanidad ha sido casi extinguida por la presencia de gigantescos monstruos mutantes poco amistosos. Las pocas personas que han logrado sobrevivir a la plaga han tenido que hacerlo agrupándose en pequeños grupos encerrados bajo tierra, en refugios o búnkers improvisados. El protagonista de la película es Joel (Dylan O’Brien), un joven bastante cobardica y torpe que, tras perder a su familia y ver que todos los demás integrantes del grupo se han emparejado, decide salir a la superficie para ir a buscar a su novia, una chica a la que hace 7 años que no ve. 
 
El problema es que el chico no está nada dotado para la batalla, por eso se ha dedicado hasta entonces a cocinar para los demás. Así que sus encuentros con los seres monstruosos del exterior serán más hilarantes que terroríficos. Y es que estamos ante una película de entretenimiento puro dirigida a toda la familia. Durante su peligroso paseo se encontrará primero a un inteligente perro y luego a un cazador y una niña que le enseñarán a sobrevivir en ese mundo tan hostil, pero aún le aguardarán muchas sorpresas más para descubrir que en su interior también existe una parte de heroicidad. Las escenas en las que aparecen los monstruos están muy bien diseñadas, por algo los efectos visuales han merecido una nominación al Oscar junto a Tenet (Christopher Nolan, 2020) o Cielo de Medianoche (George Clooney, 2020).
 

Una aventura con moraleja final

De amor y monstruos es una fábula sobre el carpe diem con moraleja final sobre la necesidad de salir del cascarón y afrontar/disfrutar de la vida a pesar de todos los peligros y dificultades que encontremos. Es un discurso un poquito naïf que se superpone de manera forzada en el desenlace de un relato que hasta entonces apuesta por el divertimento ligero con algún toque de humor negro. Puedes adivinar fácilmente el estilo de película echando un vistazo al currículum de sus guionistas, Matthew Robinson y Brian Duffield. Sus respectivos libretos para Dora y la ciudad perdida (2019) y Espontánea (2020), son una viva muestra del tono festivo que impregna el filme. Por un lado, la aventura adolescente en formato de videojuego selvático y, por otro, la comedia romántica con elementos fantásticos que elude los términos habituales del subgénero.  

Dylan O’Brien se convierte en un simpático antihéroe con el que el público conectará fácilmente. Los momentos que mejor funcionan son cuando comparte pantalla con el perro (siento desconocer su nombre) y con la pareja de supervivientes formada por Clyde (Michael Rooker) y Minnow (Ariana Greenblatt). Por desgracia, la parte final de la película se vuelve más convencional y previsible. La historia de amor con Aimee (Jessica Henwick) no tiene demasiada fuerza y podría considerarse un macguffin, aunque se agradece que no caiga en lo edulcorado. De amor y monstruos es una comedia tan desenfadada como inofensiva que resulta ideal para ver sin muchas pretensiones. No esperes terror, los monstruos no están para asustar. Tampoco esperes una aventura adulta, es como ver dibujos en un cartoon. Se la podría considerar como el equivalente a las monsters movies de lo que fue Bienvenido a Zombieland (Ruben Fleischer, 2009) al género zombi.

 

¿Qué te ha parecido la película?

De amor y monstruos

6.5

Puntuación

6.5/10

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