Crítica de ‘Monster Hunter’: Cómoda y entretenida adaptación poco arriesgada

Las críticas de Óscar M.:
Monster Hunter

Monster Hunter es la nueva película de Paul W. S. Anderson (saga Resident Evil) basada en la serie de videojuegos y fenómeno mundial homónimo, y está protagonizada por Milla Jovovich (El quinto elemento, saga Resident Evil), Tony Jaa (xXx: Reactivated, saga Ong Bak), Ron Perlman (saga Hellboy, Drive) y Diego Boneta (Luis Miguel, la serie, Terminator: Destino Oscuro). La película se estrena en cines en España el 26 de marzo de 2021 de la mano de Sony Pictures Entertainment Iberia.

Detrás de nuestro mundo, hay otro: un mundo de peligrosos y poderosos monstruos que reinan en su dominio con una ferocidad mortal. Cuando una inesperada tormenta de arena transporta a la teniente Artemis (Milla Jovovich) y a su unidad (TI Harris, Meagan Good, Diego Boneta) a un nuevo mundo, los soldados se sorprenden al descubrir que ese desconocido y hostil entorno es el hogar de enormes y aterradores monstruos que son inmunes a su potencia de fuego. En su desesperada batalla por la supervivencia, la unidad se encuentra con un misterioso cazador (Tony Jaa), cuyas habilidades únicas le permiten plantar cara a las peligrosas criaturas. A medida que Artemis y el cazador ganan confianza, ella descubre que él es parte de un equipo liderado por el Almirante (Ron Perlman). Enfrentándose a un peligro tan grande que podría amenazar con destruir su mundo, los valientes guerreros combinan sus habilidades únicas para unirse en la última batalla.

Cómoda adaptación sin sorpresas

Actualmente ir de purista en el mundo del cine es una posición bastante complicada o prácticamente imposible. En 2021 el cine bebe tanto de la literatura, la televisión, los videojuegos o los cómics que es muy difícil poder decir que una película es totalmente original. Es algo a lo que ya estamos acostumbrados los espectadores, aunque también conocemos que esta inspiración se retroalimenta a la inversa. Las series de televisión o los videojuegos recurren muchísimas veces a elementos cinematográficos para contentar al público.

La llegada a las salas (si la pandemia coronavírica lo permite) de Monster Hunter no sorprenderá a los espectadores (está basada en una saga de videojuegos que ha vendido millones de copias y que se sustenta sobre seis juegos e innumerables series derivadas, películas animadas o juegos de cartas) y tampoco sorprenderá a los más cinéfilos, puesto que las adaptaciones al cine son algo más que frecuentes desde que Super Mario Bros. llegase a la pantalla grande hace casi treinta años.

En esta ocasión, Sony ha apostado sobre seguro, encargando la adaptación a Paul W. S. Anderson (quien también se ocupó de llevar al cine Resident Evil, la adaptación del videojuego del mismo nombre en 2002, y consiguió convertirlo en una saga de seis películas protagonizadas por Milla Jovovich) y manteniendo prácticamente el estilo y el esquema empleado en la franquicia de los zombis. También en esta ocasión se ha encargado de la producción y el guion, como ya hizo anteriormente en varias entregas de la saga de muertos vivientes.

Monster Hunter al servicio del entretenimiento

Este puede ser el mayor obstáculo achacable a Monster Hunter: en la adaptación hay poco riesgo, tanto a nivel argumental, estético, de dirección o interpretativo, incluso Jovovich vuelve a ser la protagonista total. Esta comodidad sobre la que se apoya la película tiene su parte atractiva para el espectador, que conoce la dirección argumental de la película y se relaja para disfrutar del entretenimiento de los efectos digitales. Aunque, a poco que haya visto El señor de los anillos, Juego de tronos o The Mandalorian, tampoco le sorprendan mucho la aparición de criaturas fantásticas mitológicas casi reales.

Anderson es poco dado a la innovación (los espectadores de la saga Resident Evil ya lo habrán notado en las cuatro películas que dirigió) y aquí continúa utilizando el mismo esquema cambiando los zombis por monstruos. Hay cierto regodeo en la primera parte con el planteamiento inicial, abusa demasiado de ciertos recursos (como las escenas a cámara lenta), aprovecha detalles mínimos del cine de artes marciales y animes clásicos (como los primeros planos para captar la reacción de los actores ante un peligro) o extiende demasiado el entrenamiento de los protagonistas en el tramo central, revolcándose de nuevo en la comodidad de sus anteriores trabajos (ciertas escenas en la arena o bajo la lluvia podrían intercambiarse perfectamente con Resident Evil: Extinción o Resident evil: Apocalipsis y casi no podríamos distinguir de qué película es cada una).

Reparto cómodo en su género habitual

Milla Jovovich tampoco escapa de esta comodidad, a nivel interpretativo es bastante difícil encontrar diferencias con el personaje de Alice, al que daba vida en la saga Resident Evil. Hay pocos matices que hagan a los personajes diferentes (hasta podría confirmar que tienen diálogos similares), a excepción del vestuario. Sus compañeros de reparto, Tony Jaa y Ron Perlman, tampoco destacan precisamente por dar individualidad a sus personajes. Están correctos, pero cómodos, no serán recordados precisamente por sus personajes secundarios en esta adaptación.

Puestos a buscarle las cosquillas, Monster Hunter comete el mismo error que tuvo Stargate hace 27 años, utilizando un idioma inventado y no subtitulándolo. En su momento era algo que distraía completamente y acababa con el ritmo de la película, aunque actualmente el público está más centrado en la magia digital y apenas afecta al conjunto. También es innegable la influencia que los juegos de rol han tenido sobre el propio videojuego, los personajes clásicos, los viajes a través de portales y las armas mágicas que aparecen en la película son descendencia directa innegable del juego de mesa «Dragones y Mazmorras».

En el apartado musical, la banda sonora está compuesta por Paul Haslinger (ex componente del grupo Tangerine dream) y, aunque ha conseguido una partitura propia y distintiva, abusa demasiado de la misma composición a lo largo de la película, llegando incluso a rozar la redundancia cíclica. Haslinguer también compuso las bandas sonoras de Underworld y la última entrega de la saga Resident evil, por lo que sabe qué dar al espectador en este tipo de películas: una pieza recurrente y usarla como estribillo en casi todas las escenas.

No por ello Monster Hunter es menos disfrutable, como vehículo de cine de entretenimiento es bastante solvente y hace que el tiempo pase volando. A nivel argumental es otra cosa, cuando el espectador rasca un poco la superficie rápidamente descubre los descarados planteamientos para realizar una saga: dejando historias a medias, ocultando información o mostrando a personajes que luego no tienen mucha relevancia en el conjunto.

El cine ya no sabe (sobre)vivir sin varias entregas de la misma saga y los estudios lo saben, tienen que exprimir a la gallina de los huevos de oro dejando abierta la posibilidad de una continuación y para conseguirlo, Monster hunter tiene una escena en mitad de los créditos, con la presentación de un nuevo enemigo, al más puro estilo de las películas de superhéroes.


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Monster Hunter

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