Crítica de ‘The Great Passage’: El poder de las palabras

Las críticas de Daniel Farriol:
The Great Passage


The Great Passage
es un drama japonés dirigido por Yûya Ishii (Sawako Decides, Tokyo Night Sky Is Always the Densest Shade of Blue). El guion corre a cargo de Kensaku Watanabe (Ishi no mayu, Purizun 13), basándose en el best-seller de Shiwon Miura. El argumento se centra en una editorial que prepara un nuevo diccionario de lengua viva que incorpore definiciones y nuevas palabras utilizadas por la juventud. Para desarrollar el proyecto será escogido un vendedor sin éxito y con una personalidad bastante particular, pero gran aficionado a la lectura y con un postgrado en lingüística. Está protagonizada por Ryuhei Matsuda (Before We Vanish, My Uncle), Aoi Miyazaki (Rage, If Cats Dissappeared from the World), Jô Odagiri (Saturday Fiction, El mundo de Kanako), Kaoru Kobayashi, Go Kato, Haru Kuroki, Misako Watanabe y Chizuru Ikewaki. La película ha podido verse online en España a través del Festival JFF Plus (Japanese Film Festival Plus) el día 6 de Marzo de 2021.

La emoción de redactar un diccionario

The Great Passage, basada en la novela de Shiwon Miura, es una película muy singular que representa algunos de los valores básicos por los que se rige la sociedad japonesa. Por ejemplo, la búsqueda de la excelencia, el cuidado de las tradiciones o la cultura del esfuerzo. Difícilmente una película así podría haberse realizado en otro país. El argumento de la misma gira en torno a una editorial que quiere realizar un gran diccionario de lengua viva que albergue más de 240.000 palabras. La idea es empezar desde cero, realizando nuevas definiciones para cada una de las palabras del diccionario. Se trata de adaptarse a los nuevos tiempos, poniendo énfasis en acuñar términos que la juventud emplea y que no constan en ningún otro diccionario publicado. La envergadura de tamaña empresa llevará a sus autores a realizar un meticuloso trabajo de recopilación de datos e investigación durante 15 años.

Ese es el argumento principal de la película, la escritura de un diccionario. La mayoría de escenas se desarrollan entre las cuatro paredes de un despacho lleno de libros, fichas con anotaciones y un ordenador de mediados de los 90 que sirve para la informatización de una base de datos. Como puedes esperar, la acción transcurre lenta y sin demasiados sobresaltos. La importancia aquí la tienen las palabras y la dedicación de los personajes para completar el desafío. Una clara muestra de que el tema tratado en la película puede interesar más en Japón que fuera de sus fronteras, es que la película ganó diversos premios en su país y fue presentada como candidata al Oscar a Mejor Película de Habla No Inglesa, por encima de películas como Una familia de Tokio (Yôji Yamada, 2013) o De tal padre, tal hijo (Hirokazu Koreeda, 2013), pero los miembros de la Academia de Hollywood no la seleccionaron.

Personajes y palabras

Hay que poner en valor al trabajo de Yûya Ishii, director de The Great Passage. Sin duda, era todo un reto hacer interesante para el espectador una película de estas características y que, encima, tiene una duración de 134 minutos. Para darle vidilla al asunto se introduce una historia de amor, algunos toques de comedia y un poco de intriga cuando se pone en riesgo la consecución de la hazaña por problemas editoriales, añadiendo un límite temporal que les obliga a trabajar a contrarreloj. Son recursos que dinamizan un argumento poco visual donde lo más apasionante son cosas como encontrar la definición correcta para alguna palabreja como “derecha”. También para otras más profundas y que necesitan de vivencias propias como “amor”.

La caracterización de personajes es un punto a favor. El protagonista es Majime. Un nerd, graduado en lingüistica y lector experto, pero que también es un tipo introvertido y solitario que dedica su vida a los libros dejando de lado las relaciones humanas. Su mundo salta por los aires cuando conoce a Kaguya. Ella es una bella joven aspirante a chef, que le obliga a expresar en voz alta sus sentimientos hacia ella. Posiblemente sea esta una de las escenas más bellas de The Great Passage. La chica pide al protagonista que se le declare mirándole a los ojos en lugar de con el manuscrito que le había entregado. El personaje de Kaguya empieza teniendo una personalidad muy marcada, sin embargo, se acaba por desdibujar para convertirse en una simple mujer-apoyo del protagonista. Es algo que también refleja una característica del rol femenino en la sociedad japonesa. Aún así, considero que ese personaje merecía mucha más atención.  

Reivindicar los libros en plena era tecnológica

The Great Passage es un drama intimista que pone en valor la búsqueda de la perfección. El protagonista trabaja de manera obsesiva en el proyecto del diccionario, repasando una y otra vez las definiciones para que no haya ni una sola errata en el momento de editar el libro. Es un trabajo concienzudo que les ocupa 15 años de sus vidas y que les obliga a pasar muchas noches en vela para conseguir cumplir con los plazos establecidos. La oficina se convierte en un lugar de acampada donde los trabajadores conviven durmiendo entre libros. El proceso es largo, tedioso y sacrificado, pero también se muestra lo reconfortante que resulta el trabajo bien hecho. La consumación del éxito como consecuencia de la dedicación absoluta en un objetivo. En cierta manera, es lo que promulga el cine de Damien Chazelle, aunque sus películas destilan una mayor toxicidad en las relaciones.

The Great Passage puede servirle a muchos espectadores occidentales para acercarse un poco más al modo de pensar que tiene la sociedad nipona. Tanto a su capacidad de sacrificio como a su manera de relacionarse con los demás y con el propio entorno. Todo eso está muy bien tratado en la película sin que resulte cansino. Tal vez podrían haberse recortado algunos minutos para hacer la experiencia más satisfactoria. The Great Passage es una película que reivindica el poder de la palabra, del conocimiento y del olor de las páginas de un libro. Su discurso emerge en un tiempo gobernado por los avances tecnológicos, las relaciones impersonales multipantalla y la desidia en el aprendizaje (Google y la Wikipedia nos lo dan todo masticado). Es por todo eso que la película se vuelve mucho más trascendente en este mundo en constante movimiento. Se convierte en un toque de atención para poner en valor nuestra esencia en el uso de las palabras y del propio cine. Mantener con vida la tradición de la lectura en libros físicos puede entenderse como una analogía sobre la necesidad de seguir viendo películas en las salas de cine. 

 


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The Great Passage

6.8

Puntuación

6.8/10

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