Crítica de ‘Enemigos: El abogado / El comisario’: Las dos caras de la justicia

Las críticas de Daniel Farriol:
Enemigos: El abogado / El comisario
 
Enemigos: El abogado / El comisario son dos películas alemanas que se complementan como una sola, ambas dirigidas por Nils Willbrandt (Muerte en las montañas, Inspectora Lindholm: Asesinato en primera división). El director co-escribe el guion junto a Jan Ehlert (Rosa Roth, Schuld), basándose en una historia de Ferdinand von Schirach (El caso Collini, Playing God). Se cuenta la misma historia desde la perspectiva del abogado defensor y del comisario de policía que detiene al sospechoso en el caso del secuestro de una niña con final trágico. Está protagonizada por Klaus Maria Brandauer (Final Report, Tetro), Bjarne Mädel (El desertor, Gundermann), Franz Hartwig, Ulrike Kriener, Katharina Schlothauer, Marc Hosemann, Alix Heyblom, Ursina Lardi y Harald Schrott. Las dos películas se han estrenado en España a través de Filmin el día 26 de Marzo de 2021.

Un falso efecto Rashomon

Enemigos: El abogado y Enemigos: El comisario son dos películas complementarias dirigidas por el alemán Nils Willbrandt que se proponen contar una misma historia desde dos puntos de vista opuestos. De ese modo, el relato del secuestro de una niña de 12 años que termina de forma accidentalmente trágica, se nos explicará en una de las películas centrándose en la investigación policial llevada a cargo por el comisario Peter Nadler, mientras que en la otra seguiremos las pesquisas del veterano abogado defensor Konrad Biegler. 
 
No es la primera vez que se utiliza este método para contar una historia. El diversificar el punto de vista y mostrarla desde la subjetividad de distintos personajes ya se ha utilizado en varias ocasiones, especialmente en algunas series de televisión como The Affair, Como conocí a vuestra madre, Frasier o Veronica Mars, en las que algún capítulo asumía este estilo narrativo. Recibe el nombre del Efecto Rashomon. Como podrás deducir, el nombre viene dado por la mítica película de Akira Kurosawa de 1950. Allí se nos explicaba una historia de crimen y violación a través del relato que hacían los distintos personajes implicados de los hechos. Sus versiones eran radicalmente distintas. Eso servía para hacernos reflexionar sobre lo difícil de discernir cuál es la verdad absoluta. La verdad se convierte en un caleidoscopio cuya imagen se distorisiona por la subjetividad con la que todos afrontamos los hechos acontecidos. En Enemigos se utiliza un método parecido, aunque en realidad podría decirse que se trata de un falso Efecto Rashomon.
 

¿A favor de ‘El abogado’ o de ‘El comisario’?

¿Por qué decimos que es un falso Efecto Rashomon? Enemigos no trata de descubrir cuál es la verdad. De hecho, el espectador nunca conocerá a ciencia cierta la implicación de la persona juzgada con lo sucedido. En esta serie germana se opta por explorar cuáles son los límites de la justicia y de la legalidad en un Estado de Derecho. En ese sentido, las películas tienen un tono excesivamente discursivo y queda bastante claro cuál es el punto de vista del propio autor, algo que perjudica el resultado final del experimento. Las dos películas utilizan un mismo narrador externo y presuntamente neutro, evitando la subjetividad inherente a los personajes. Creo que ahí radica el gran error que desperdicia las enormes posibilidades que tenía la propuesta.
 
Lo que hace el director es contar dos veces la misma historia, repitiendo las mismas escenas durante dos terceras partes de los 90 minutos de metraje, únicamente cambiando la posición de la cámara para centrarse en uno u otro de los personajes. Pero el punto de vista sigue siendo el del director, no el del personaje. Eso hace que si ves las dos películas seguidas, vayas a pasar rápido por esos 60 minutos que no aportan ningún dato nuevo a lo visto en la anterior versión. Se reservan solo los 30 minutos restantes para complementar la acción, pero la sensación es que podía haberse utilizado otra herramienta narrativa como el montaje en paralelo. Más allá de ese error de concepto, la doble película presenta un interesante debate sobre hasta dónde se puede llegar para impartir justicia. ¿Las leyes nos protegen, pero también son insuficientes en algunos casos? ¿Es necesario un espacio jurídico en nuestra sociedad para no convertirnos en una anarquía amoral en la que todo vale?

‘Enemigos’ aporta menos de lo esperado

Como digo, las películas son más interesantes en el fondo que en la forma. Si solo puedes escoger ver una de las dos, te aconsejo El abogado. Es mucho más redonda y el personaje interpretado por un brillante Klaus Maria Brandauer está mejor matizado en las decisiones que toma. Por contra, El comisario tiene una trama policial bastante endeble para justificar las acciones del inspector, un personaje cuya construcción acaba siendo bastante más plana. A veces me parece que intencionadamente. 
 
Hay quién dice que lo que pretendía el experimento al contar dos veces la misma historia, casi sin modificaciones, era demostrar la maleabilidad de nuestra conciencia al afrontar unos mismos hechos. Lo pongo en duda. Veo difícil que ningún espectador cambie de opinión en su manera de pensar viendo una y otra versión. El debate moral pierde entonces su fuerza. Es algo que sí se habría podido conseguir utilizando la subjetividad antes referida y haciendo que el público empatizase e identificase con cada uno de los personajes durante el trayecto de sus investigaciones. Enemigos es un proyecto que parte de una gran idea, pero con una ejecución bastante decepcionante y discutible. Aún así, merece la pena acercarse a la propuesta para descubrir las posibilidades que posee el formato.
 

¿Qué te han parecido las películas?

Enemigos: El abogado / El comisario

6.8

Puntuación

6.8/10

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