Crítica de ‘Dealer (Caïd)’: El rap del narco

Las críticas de Daniel Farriol:
Dealer (Caïd)
 
Dealer (Caïd) es una serie francesa dirigida a cuatro manos por Ange Basterga y Nicolas Lopez (Aftershock, No estoy loca). También son ellos los encargados de los guiones de los diez episodios junto a Nicolas Peufaillit (Un Profeta, The Returned). La historia está rodada mediante la cámara subjetiva de unos cineastas que se infiltran en una peligrosa zona controlada por bandas de narcotraficantes para grabar el videoclip de un rapero. Está protagonizada por Abdraman Diakité, Mohamed Boudouh, Sébastien Houbani, Idir Azougli, Julien Meurice, Abdillah Assoumani, Jean-Toussaint Bernard y Romain Vissol. La serie se distribuye en España a través de la plataforma de Netflix, desde el día 10 de Marzo de 2021. 
 

Grabar un videoclip en el infierno

Lo primero que llama la atención de la serie francesa Dealer (Caïd) es su apuesta por un formato curioso. Casi parece indicado para que se utilice la opción de descarga de Netflix y los episodios se acaben visualizando en dispositivos móviles y tabletas. Los diez episodios tienen una cortísima duración que oscila entre los 9 y los 15 minutos cada uno, créditos incluidos. La segunda característica a destacar es que su estilo narrativo se enmarca dentro del subgénero del found footage, es decir, está grabada mediante cámaras subjetivas. Lo pongo en plural porque las imágenes tienen un montaje ágil que combina la cámara principal que lleva uno de los protagonistas con varias cámaras GoPro que utilizarán distintos personajes según sea la escena. Esa diversidad de opciones resulta muy útil para recrear la descripción ambiental donde sucede la acción.
 
La historia tiene un arranque bastante original. Dos cineastas son contratados por el capo de una peligrosa banda de narcotraficantes que busca triunfar como rapero. Necesita que graben un videoclip en su barrio para mostrar cómo es su vida cotidiana. Los cineastas enseguida se darán cuenta que han entrado en un mundo con sus propios códigos de conducta y que deberán acostumbrarse a estar rodeados de gente armada para conseguir buenas imágenes que reflejen los trapicheos con la droga. A medida que pasen las horas el riesgo será mayor, pero se encuentran en una espiral de violencia de la que les resultará difícil salir sin el consentimiento del jefe de la banda. Una idea parecida era el motor de aquella locura japonesa que es Why don’t you play in hell? (Sion Sono, 2013), donde unos incautos cineastas amateurs accedían a rodar una película protagonizada por miembros de la yakuza. ¿Algo podría  salir mal? 

La credibilidad del formato

La lástima es que esa idea original se desinfle con el paso de los capítulos y acabe apoyándose en demasiados lugares comunes de películas ambientadas en entornos marginales dominados por mafiosos y maleantes varios. El transcurso de los hechos será bastante previsible y nos conducirá a un desenlace al que le falta ambición y que posiblemente decepcionará a muchos. Aún así, hay que reconocer los méritos que tiene Dealer (Caïd). No hay que olvidar que en el guion participa Nicolas Peufaillit, uno de los guionistas de la asombrosa Un Profeta (Jacques Audiard, 2009), película que también retrataba escenarios y personajes muy parecidos a los que aparecen en esta serie.

Uno de los puntos fuertes de Dealer (Caïd) es la credibilidad de la puesta en escena. El formato de cámara en mano, junto a un reparto lleno de caras desconocidas, muchos ellos ante su primera experiencia en cine, aportan una frescura inusitada a los lugares comunes del género. Eso y la corta duración de los capítulos hace que la serie sea un entretenimiento bastante adictivo y muy fácil de ver. Probablemente no permanecerá mucho tiempo en nuestra memoria, pero te puede hacer pasar un buen rato. Es una serie adrenalínica que incluso muta hacia el género shooter en primera persona de los videojuegos durante su parte final.


La superficialidad del contexto social

Es una pena, de todas formas, que el envoltorio narrativo esté por encima del fondo. Se cae en la superficialidad del retrato psicológico de esos personajes que viven en un laberinto del que es complicado salir. Por tanto, se pierde la oportunidad de realizar un enfoque social sobre los bajos fondos donde la delincuencia es la única forma para sobrevivir. Sí que se detalla mejor la voracidad animal que tiene la industria audiovisual para conseguir productos de impacto. Lo vemos en las conversaciones telefónicas de los cineastas con sus productores donde les instan a arriesgar sus vidas para conseguir imágenes que incluyan más violencia. No basta con mostrar la realidad, hay que provocarla. Es el leit motiv que presenciamos a diario en las redes sociales e incluso en los noticiarios de televisión. Así pues, había más posibilidades en Dealer (Caïd) de las que finalmente se explotan, pero no deja de ser una serie bastante recomendable si aún te quedan ganas de seguir viendo cosas dentro del subgénero del found footage.    

Listado de episodios

La serie Dealer (Caïd) está compuesta de 10 episodios cortos de entre 9 y 15 minutos cada uno. 

 

¿Qué te ha parecido la serie?

Dealer (Caïd)

6.8

Puntuación

6.8/10

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