Crítica de ‘Café Funiculi Funicula’: El futuro te pertenece

Las críticas de Daniel Farriol:
Café Funiculi Funicula
(Before The Coffee Gets Cold)

Café Funiculi Funicula (Before The Coffee Gets Cold) es un drama romántico con elementos fantásticos dirigido por Ayuko Tsukahara (Unnatural, Reverse). El guion es de Toshikazu Kawaguchi basado en su propia novela. La historia nos sitúa en una cafetería donde los clientes pueden viajar al pasado durante el tiempo que tarda en enfriarse el café que les sirven. Esos viajes en el tiempo tienen sus propias reglas y limitaciones. Está protagonizada por Kasumi Arimura (I Am a Hero, Fortuna’s Eye), Motoki Fukami (The Virgin Psychics, Crows), Haru, Kento Hayashi, Yuriko Ishida, Kentarô Itô, Wakana Matsumoto, Yutaka Matsushige, Hiroko Yakushimaru y Yo Yoshida. La película ha podido verse en España online a través del Festival JFF Plus (Japanese Film Festival Plus) el día 28 de Febrero de 2021.

Una cafetería mágica

Siempre digo que las películas que incluyen viajes en el tiempo ya tienen ganado mi entusiasmo de antemano. En Café Funiculi Funicula la propuesta fantástica es bastante original, aunque termine siendo algo secundario y funcional para poder desarrollar las historias dramáticas que envuelven a sus personajes. Son cuatro historias, pero se evita el formato episódico. La película pone en imágenes la novela “Coffee ga Samenai Uchi ni” de Toshikazu Kawaguchi que el propio autor adapta a guion en esta hermosa película japonesa dirigida por Ayuko Tsukahara.

La protagonista es la joven Kazu Tokita, interpretada por una absolutamente encantadora Kasumi Arimura. Ella es quien regenta una cafetería familiar llamada “Funiculi Funicula” (sí, como la popular canción napolitana de Luigi Denza que plagiaría Richard Strauss y posteriormente cantaría hasta el mismísimo Luciano Pavarotti). Existe un misterioso rumor que describe a ese lugar como mágico. Según se relata, los clientes pueden viajar en el tiempo si se sientan en un lugar específico del local.

Las reglas para viajar al pasado

Como veremos después, el rumor es totalmente cierto. Café Funiculi Funicula es un lugar mágico. Eso sí, conviene advertir que existen unas reglas muy específicas que es necesario cumplir durante esos viajes al pasado. Solo se puede visitar a personas que estuvieron en alguna ocasión dentro de la cafetería. Aunque hagas cosas diferentes en el pasado, nunca se cambiará el presente. Solo puede viajar una persona a la vez, en caso de que el asiento mágico esté ocupado, se deberá esperar hasta que ese cliente lo deje libre. No debe tocarse nunca a esa persona mientras esté viajando.

Y por último, la norma más importante de todas, el tiempo del viaje al pasado durará lo que tarde en enfriarse el café que te sirven (de ahí el título alternativo que existe para la película). Si no te lo acabas de beber antes de que suceda quedarás convertido en un fantasma que vagará por la eternidad suspendido en el tiempo. Para que la magia se produzca, la única que puede servir el café es Kazu, ya que es un don heredado por todas las mujeres de la familia. Eso hace que su semblante siempre sea algo melancólico al no poder viajar ella para confrontar un trauma de su pasado relacionado con su madre.

Confrontar el pasado

A partir de esa introducción que nos pone en situación, Café Funiculi Funicula va desgranando de modo independiente las historias de algunos de los clientes de la cafetería. El hilo conductor será el lugar y la propia historia de Kazu, cuyo clímax se reservará para el final. Todas las personas que se sientan en la mesa mágica necesitan regresar al pasado para terminar una conversación pendiente o iniciar una que nunca se produjo. Aunque no se pueden cambiar los hechos que suceden en el presente, esas conversaciones pueden afectar al desarrollo anímico y emocional de los viajeros. Por tanto, eso puede hacer que en el presente se tomen decisiones distintas que sí afecten a su futuro.

Así pues, estamos ante una película que retoma los códigos habituales de los viajes en el tiempo, solo que la acción se reserva a tomarse un café y saldar cuentas pendientes. El guion sabe manejar con pericia todos esos elementos. Pese a la limitación del espacio y una tendencia exagerada hacia el melodrama más caramelizado, las historias están urdidas con mucha sensibilidad y conjugan un conjunto de experiencias vitales en los protagonistas bastante emotivas. Los personajes están bien construidos y el uso de las paradojas temporales en su desenlace es bastante original. La complejidad de las mismas es tratada aquí con mucha cercanía y sencillez.

Un café dulzón que te dejará buen sabor

Ayuko Tsukahara filma en Café Funiculi Funicula una dramedia muy elegante y bonita. La fotografía llevada a cabo por el reconocido fotógrafo Norimichi Kasamatsu (Unforgiven, Ikari) es luminosa y está llena de colores suaves y cálidos. También me ha resultado innovadora y bella la manera de plasmar en imágenes los viajes en el tiempo. La música compuesta por Masaru Yokoyama (Memoirs of a Murderer, Her Blue Sky) es de corte clásico y ayuda a explotar el mundo emocional de los personajes con eficacia. El compositor tiene mucha experiencia en musicalizar animes. La banda sonora incorpora una pegadiza balada de tono eurovisivo como es “Traumerei” de Yuki

Café Funiculi Funicula es una película que se saborea como un capuchino​ dulzón. Hay margen para la amargura que otorgan los vaivenes de la vida (enfermedades, muertes, etc), pero se hace un acercamiento que siempre termina endulzando nuestro corazón. Se podría decir que el regusto final que deja la película es muy agradable. Advertencia: prepara los clínex y las chocolatinas. Si tienes problemas de diabetes, mejor aléjate de esta propuesta.


¿Qué te ha parecido la película?

Café Funiculi Funicula

6.8

Puntuación

6.8/10

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