Crítica de ‘Mi niña’: El síndrome del nido vacío

Las críticas de Daniel Farriol:
Mi niña
 
Mi niña es una comedia francesa escrita y dirigida por Lisa Azuelos (Reencontrar el amor, Dalida). Es la historia de una madre separada con tres hijos que debe afrontar que la más pequeña se marchará pronto a estudiar a Canadá y se quedará sola en casa. Está protagonizada por Sandrine Kiberlain (En buenas manos, Sin dejar huellas), Thaïs Alessandrin (All inclusive, Interrail), Arnaud Valois, Yvan Attal, Patrick Chesnais, Victor Belmondo, Arthur Benzaquen, Sarah Deffeyes, Marie Bouvet y Chloé Zahar. La película se estrena en salas de cine en España de la mano de VerCine el día 29 de Enero de 2021.
 

Momentos de la vida de una madre

Mi niña es una amable comedia francesa que ahonda en el síndrome del nido vacío. Heloise es una madre separada que tiene tres hijos. La menor, que es la única que aún vive con ella, piensa marcharse a Canadá al cumplir los 18 años para continuar con sus estudios. A medida que se acerca el momento, la mujer empieza a experimentar el dolor de la inminente soledad que se avecina. Para conservar los felices momentos que vive con su hija en el presente, decide grabarla constantemente con el móvil y así poder atrapar la esencia de una época que pronto se convertirá en pasado.
 
Mi niña nos habla con un lenguaje diáfano sobre el paso del tiempo, sobre hacernos mayores y sobre cómo afrontar las distintas etapas de la vida. La película se basa en la propia experiencia vital como madre de la directora y guionista Lisa Azuelos. Supongo que es una manera de exorcizar sus propios traumas a través del humor y el amor que desprenden las imágenes. Según manifiesta, el detonante para realizar la película fue la conexión que tuvo con la madre que interpreta Patricia Arquette en Boyhood (Momentos de una vida) (Richard Linklater, 2014), mientras asiste al crecimiento de su hijo. En un proceso catártico, la directora utiliza a su propia hija, la actriz Thaïs Alessandrin, para interpretar a la «niña» protagonista.
 

Mi niña se hace mayor

Mi niña es una feel-good movie que romantiza el dolor que sienten las madres cuando deben dejar volar a sus hijos. Equilibra bastante bien los momentos de drama con los cómicos, a través de una combinación ligera que se digiere con bastante facilidad. Todo es bonito y edulcorado, se siente más como un cuento que como un reflejo realista de la vida donde a todos nos suceden cosas menos agradables. ¡Ni siquiera discuten! ¿Cómo de creíble es eso? 
 
Lo mejor que tiene la película es la química que surge entre esa madre y su hija, entre Sandrine Kiberlain y Thaïs Alessandrin, ambas estupendas. Pero el resto de personajes quedan peor definidos y algunos actores como Victor Belmondo, nieto de Jean-Paul Belmondo, no dan la talla. Tal vez, hubiera sido buena idea construir subtramas que interesaran al público que giraran alrededor de la relación central entre la madre y su hija pequeña para enriquecer la narrativa. Tanto la relación con su hijo como con la hija mayor están completamente desdibujadas y desaprovechadas. Todo eso convierte a Mi niña en una película demasiado simple, una comedia de corto alcance que desprende ternura y entretiene, pero nunca alcanza a emocionar o sorprender en sus planteamientos.
 

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Mi niña

6

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