Crítica de ‘Fragmentos de una mujer’: Reconstruirse tras la pérdida

Las críticas de Daniel Farriol:
Fragmentos de una mujer
 
Fragmentos de una mujer es un drama canadiense dirigido por el húngaro Kornél Mundruczó (White God, Jupiter’s Moon), con guion de su colaboradora habitual Kata Wéber. Cuenta la historia de una pareja que pierde trágicamente a su bebé tras decidir acometer el parto en su propio domicilio. La superación del dolor por esa pérdida afectará la relación de la mujer con su marido y con el resto de la familia. Está protagonizada por Vanessa Kirby (The World to Come, Mr. Jones), Shia LaBeouf (Honey Boy, Corazones de Acero), Ellen Burstyn, Molly Parker, Iliza Shlesinger, Jimmie Fails, Sarah Snook y Ben Safdie. La película se ha estrenado en España, sin pasar por salas, directamente en Netflix el día 7 de Enero de 2021.
 

La pérdida más dolorosa

Fragmentos de una mujer comienza con una escena de parto casi a tiempo real y filmada cámara en mano en plano secuencia. Son unos 25 minutos de contracciones y dolores que finalizan con la tragedia más terrible, la muerte del bebé. A partir de ahí seguiremos el proceso del duelo y la reconstrucción de la vida de una mujer y todo su entorno, algo que inevitablemente no puede quedar indemne. El director húngaro Kornél Mundruczó me fascinó con aquella alegoría política y animalista llamada White God (2014), pero ya empecé a verle las costuras a su cine con su siguiente propuesta Jupiter’s Moon (2017), drama sobre los refugiados que utilizaba elementos sobrenaturales para potenciar su discurso social.
 
Con Fragmentos de una mujer nos plantea un intenso melodrama sobre la pérdida que, en muchas ocasiones, me resulta tremendamente artificioso. La tan aclamada secuencia inicial del parto es un valiente tour de force tanto para la puesta en escena como para la actriz protagonista, una majestuosa Vanessa Kirby que ya suena para todos los premios de este año. Encuentro muchas similitudes entre esta película y una de las mejores películas españolas del año pasado La Desvida (Agustín Rubio Alcover, 2020). También ahí asistimos a un parto en plano secuencia en el domicilio de los protagonistas. Aunque en ese caso el parto salía bien, el sentimiento de pérdida y la forma de abordar el duelo posterior a la tragedia también era su tema principal. La diferencias más evidentes son que la película española utiliza códigos del cine de terror para desarrollar la tensión dramática y que también me resulta bastante más interesante que la película de Kornél Mundruczó.
 

Vanessa Kirby y los demás

Tras la secuencia del parto, Fragmentos de una mujer cae en picado. El guion deambula sin tener muy claro hacia donde dirigirse y tiene un ritmo plomizo que tampoco le beneficia. Mientras la película se centra en Martha, me funciona. Esa madre que no exterioriza su dolor y que nadie parece comprender, es un personaje potente y creíble que resulta apasionante explorar. Vanessa Kirby pone toda la carne en el asador y se entrega con fervor a un personaje complicado que debe transmitir muchas emociones de la manera más contenida posible. Lo consigue casi siempre, exceptuando un instante de sobreactuación durante una discusión con su madre. La actriz británica ha manifestado que su modelo a seguir fue Gena Rowlands en Una mujer bajo la influencia (John Cassavetes, 1974). Kirby acaba siendo lo mejor de Fragmentos de una mujer.
 
Sin embargo, el resto de personajes están perfilados con mucha brocha gorda, en especial, ese intenso marido interpretado por Shia LaBeouf. Es un hombre incapaz de lidiar con su dolor y que está encerrado dentro de una masculinidad tóxica, tal y como se refleja en un par de secuencias tan obvias como innecesarias. Del resto secundarios solo destaca el personaje de esa madre terrible, la estupenda Ellen Burstyn. Bien podría servir para profundizar en las teorías del psiquiatra Carl Gustav Jung a que hace referencia el crítico y escritor Javier Parra en su último libro.
 

La metáfora de la manzana

El tercer acto de Fragmentos de una mujer sirve para hacer remontar la película cuando todo parece perdido. La escena del juicio es verdaderamente emocionante. A veces en la sencillez radica la esencia del drama. La cámara pasa a un segundo término (algo que no pasa en muchos otros momentos de la película) y queda por debajo del texto, de la emoción y de la interpretación. Es una escena concisa (no como el alargado parto inicial) donde confluyen todos los caminos sin retorno del itinerario vital que transita la protagonista durante su particular duelo.
 
Tras eso, el director coloca el epílogo final del árbol. Durante toda la película Kornél Mundruczó siembra algunas metáforas que se han tachado como demasiado elementales. Lo son, pero no me molestan. Está el puente en construcción o las semillas de manzana que germinan. Es una forma de aligerar el tono de gravedad con que nos abruma toda la película. Ese desenlace con la manzana en un árbol y que simboliza el ciclo de una nueva vida, nos permite respirar algo de aire y escapar de esa escenificación constante del dolor que es Fragmentos de una mujer
 

¿Qué te ha parecido la película?

Fragmentos de una mujer

6.5

Puntuación

6.5/10

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