Crítica de ‘Host’: Terror millennial

Las críticas de Daniel Farriol:
Host
 
 
Host es una película de terror británica que se adhiere al nuevo subgénero conocido como desktop film que está dirigida por Rob Savage (Strings, Soulmates), el cual también co-escribe el guion junto a Gemma Hurley y Jed Shepherd. Nos cuenta la historia de un grupo de amigos que inicia una sesión de espiritismo a través de Zoom, programa de videoconferencias desde el cual se conectan durante el confinamiento. Está protagonizada por Haley Bishop, Radina Drandova, Edward Linard, Jemma Moore, Caroline Ward y Emma Louise Webb. Tras su exitoso paso por el Festival de Sitges, la película se estrena comercialmente en España el día 18 de Diciembre de 2020 y lo hace de forma simultánea en cines de la mano de La Aventura Audiovisual y plataformas como Filmin.
 

El género desktop film es la actualización del found footage

Host es un mediometraje de 56 minutos grabado durante el confinamiento al que nos sometió la COVID-19. Esa característica especial ha convertido en todo un fenómeno de masas a una película de terror que en otras circunstancias probablemente hubiera pasado mucho más desapercibida. Con elementos limitados y bastante imaginación, el director Rob Savage se saca de la chistera un filme de terror grabado con Zoom. No es la primera película que utiliza la pantalla de un ordenador como lienzo para presentar su historia. De hecho esto se podría considerar como una extensión del subgénero del terror llamado found footage o metraje encontrado donde se sitúa al espectador en el punto de vista de una cámara que graba la acción. Los nuevos tiempos, la tecnología y el que pasemos cada vez más horas delante de la pantalla de un ordenador o de un smartphone ha derivado ese género hacia lo que se conoce como desktop film o computer screen film que en castellano se traducirían como película de escritorio o película de pantalla de computadora.
 
La película El misterio de la Bruja de Blair está considerada popularmente como la precursora del found footage (Eduardo Sánchez y Daniel Myrick, 1999), aunque 20 años atrás ya existiese Holocausto caníbal (Ruggero Deodato, 1980), Ahora todo indica que Host será la referencia al afrontar los desktop films venideros (espero que no se abuse del género porque lo veo muy limitado), aunque también hay ejemplos anteriores que van desde la floja Eliminado (Levan Gabriadze, 2015) hasta la estupenda Searching (Aneesh Chaganty, 2018). 
 

¿Cine hecho para ver en casa?

Como decimos, en Host, el director Rob Savage construye su narrativa desde el escritorio de un ordenador. Es un lenguaje cinematográfico de nueva metaficción que coloca al espectador en un curioso visionado subjetivo, más aún si además la estamos viendo desde la pantalla de uno de los dispositivos electrónicos que tengamos en casa. La sensación que produce es extraña y diferente a ver otro tipo de película. Muchas veces decimos que una película está hecha para verse en pantalla grande, pues esta nueva tendencia en cine de terror tecnológico parece empeñada en todo lo contrario, parecen hechas para verse desde casa. Se produce una conexión en un mismo entorno comunicativo entre espectador y protagonista, un visionado inmersivo. Me estoy imaginando a alguien que mientras esté viendo la película reciba al mismo tiempo una invitación para unirse a una conferencia por Zoom…

Host está grabada en un falso tiempo real y todas esas características multipantalla acaban siendo su mayor virtud, pero también su mayor limitación narrativa. El punto de partida de la sinopsis es tan delirante como atractivo. La historia no ofrece nada más, su desarrollo es nulo. Rob Savage tan solo está preocupado en ofrecer un divertimento inmediato donde los jump scares se administran con inteligencia. Eso sí, a veces se tiene más sensación de estar frente a un vídeo de bromas pesadas en YouTube que de una verdadera película de terror.

Nuevos tiempos, viejos trucos

Se han exagerado mucho las virtudes que tiene Host. Estar realizada durante el confinamiento (hay un par de detalles que nos ponen en situación como una chica poniéndose la mascarilla o dos amigas saludándose con el codo), nos ha hecho apreciarla mucho más por la astucia de crear algo desde la dificultad del encierro que por sus verdaderos méritos para generar terror. Esta moderna sesión de ouija es previsible y ofrece pocas sorpresas. Se apuesta más por el susto fácil que por la intriga atmosférica. Sabe a poco, pero se agradece la corta duración de la película porque no había material para sostenerla durante más tiempo. De hecho, la presentación de los personajes resulta aburrida y durante los primeros 20 minutos prácticamente no sucede nada reseñable. Eso es mucho decir para una película de solo 56 minutos.

El reparto realiza unas intervenciones bastante irregulares. No siempre resultan creíbles y es algo básico para mantener la tensión dramática. Los efectos visuales son caseros, aunque alguno sí va a lograr que te sobresaltes en tu asiento. En general, podemos considerar a Host como un entretenimiento palomitero efectivo que sabe reinventar las viejas ideas para hacerlas pasar como nuevas. Se tira de lugares comunes como ruidos en desvanes, flashes de cámaras de fotos, cajas de música o pisadas de entes invisibles. El movimiento de cámara a veces es molesto y te hará fruncir el ceño más de una vez intentando vislumbrar lo que está pasando. No siempre se consigue. Ya sabíamos que internet encierra muchos peligros y unos cuantos fantasmas (de los humanos y de los sobrenaturales). De eso nos avisó en 2001 el gran cineasta japonés Kiyoshi Kurosawa cuando estrenó su inquietante y aterradora Kairo (Pulse).


¿Qué te ha parecido la película?

6.1

Puntuación

6.1/10

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