Crítica de ‘Birdsong’: El lado oculto de la industria musical

Las críticas de Daniel Farriol:
Birdsong


Birdsong
es un drama belga con elementos fantásticos, escrito y dirigido por Hendrik Willemyns. Narra la historia de una joven limpiadora que sueña con convertirse en una estrella de la música, para lo que deberá someterse a todo tipo de sacrificios que irán más allá del simple aprendizaje musical. Está protagonizada por Kazuhiko Kanayama, Natsuko Kobayashi, Akaji Maro, Shinji Matsubayashi y Takamasa Suga. La película no se ha estrenado en salas comerciales en España, pero sí lo ha hecho a través de la programación del Rizoma Festival, el día 17 de Noviembre de 2020. Está distribuida por Con un Pack.

Los talent shows en el punto de mira

La película Birdsong es un trabajo complejo y exigente que explora caminos poco habituales en el cine comercial. Profundiza en el drama psicológico, con un toque surrealista, para destapar y denunciar sin paliativos la oscura trastienda existente en la industria de la música japonesa (aunque también podría extrapolarse al resto del mundo). La historia es sencilla. Una joven que trabaja como limpiadora en el turno de noche sueña con convertirse en una estrella de la música en un talent show que ve por televisión. En una de las últimas plantas del edificio donde trabaja están los despachos de los directivos de ese programa. También hay una misteriosa habitación a la que nunca ha podido acceder que tiene el rótulo de “Star Factory (La Fábrica de las Estrellas)”.

Tras decidirse un día a participar en las audiciones del programa, su actuación es interrumpida de forma abrupta por los directivos del programa. La acusan de haberse apropiado de la canción que estaba interpretando y le dicen que pertenecía a un hombre que fue asesinado. Ella se convierte entonces en la principal sospechosa. Toda esa trama que podía haber dado lugar a un thriller de intriga, es una mera excusa para centrarse en la explicación de la chica a modo de largo flashback donde les (nos) relatará las penurias sufridas durante su camino para alcanzar ese sueño. Como diría Hitchcock, el posible crimen es un Macguffin. Lo que le interesa desentrañar a Hendrik Willemyns es otra cosa.

El lado oscuro del éxito

Birdsong es una película estéticamente apabullante, pero dolorosa en su fondo. El director sabe de lo que habla. Hendrik Willemyns, antes de rodar este largometraje de ficción, había destacado como músico con la banda Arsenal. También ha compuesto alguna banda sonora, ha rodado documentales y su ópera prima en la ficción titulada Dance! Dance! Dance! (2014) parece un borrador de este nuevo trabajo. Allí elaboraba otra historia protagonizada por actores japoneses donde un DJ ansiaba dejar su pueblo para alcanzar la fama. Muchos elementos temáticos y visuales que aparecían en su debut, son reafirmados y potenciados en esta nueva y fascinante obra conceptual. Podemos considerar entonces a Hendrik Willemyns como un artista multidisciplinar, ya que también se ocupa de la banda sonora, el montaje y la dirección de arte en Birdsong.

La película juega mucho con las metáforas visuales y especialmente en su segunda mitad afronta con mucho riesgo algunas secuencias oníricas donde incluso aparecen unos seres antropomórficos. Está rodada con una exquisitez asombrosa donde destaca la fotografía de Michael Dwyer. En realidad, todo ese envoltorio esteticista, es un anzuelo para exponer su alegato. No es otro que destrozar el sueño del éxito efímero, esos ídolos de barro moldeados por la industria a través de los programas de televisión. En ese sentido la película es muy pesimista y tremebunda, presentando como única opción para triunfar en la música la de renunciar a tu libertad sexual. O te despojas de tu dignidad o no tienes nada que hacer. O te prostituyes y dejas de ser tú mismo o nunca llegarás a nada.

Más que una película

Birdsong es también un trabajo transmedia. Además de la película, el director compuso el álbum “In the rush of Shaking Shoulders” con su grupo Arsenal y ha editado un libro de poemas e ilustraciones titulado “Room of Imaginary Creatures: Poems & Illustrations from the Dark Side of Music”. Es un libro narrado desde el punto de vista de una prostituta, en el que describe a clientes, amantes y situaciones, siempre con un tono poético. Sirve como complemento a la película respecto a las secuencias más sórdidas. Son momentos donde se suele utilizar la elipsis, excepto en uno de ellos donde se nos muestra lo que sucede a través de los dibujos de un cómic en una escena de animación. De hecho, el manga posiblemente forme parte del imaginario del director o eso se desprende del aspecto conceptual que tienen algunas imágenes de la película.

Para esas escenas donde el sexo se aborda desde la depravación, contemplando el sometimiento físico y psicológico al que se somete la protagonista durante su descenso a los infiernos, se utiliza siempre el color verde, ya sea en forma de una copa con absenta o a través de la luz que baña un pasillo o una habitación. Me ha sorprendido gratamente el trabajo de la actriz japonesa Kazuhiko Kanayama, que transmite toda esa amalgama de emociones en su descubrimiento de que la verdadera música no está ligada al éxito si no a la propia pasión por hacerla tuya. Déjate arrastrar en este viaje alucinógeno sobre el doloroso proceso creativo donde los monstruos y demonios más horrendos conviven con la belleza del vuelo de mariposas y pájaros. La imaginación es una herramienta que sirve para generar arte desde las entrañas, desde nuestras más profundas emociones. Birdsong, sin duda, no es una película comercial ni para todos los públicos, pero me parece una propuesta ambiciosa e hipnótica que destaca por su simbiosis entre imagen y música. 


¿Qué te ha parecido la película?  

8

Puntuación

8.0/10

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