La música de ‘Pesadilla en Elm Street’ (1984), de Charles Bernstein

Años 80. Película de terror de serie B. Estos dos parámetros son más que suficientes para poder determinar qué tipo de banda sonora nos vamos a encontrar en Pesadilla en Elm Street. Y si aún no lo habéis adivinado será porque no os gusta este tipo de metrajes o porque no habéis estado atentos a otros análisis de bandas sonoras que hemos hecho similares a ésta que vamos a abordar.

En efecto, nos volvemos a encontrar en una banda sonora de un film de los años 80 el uso de los sintetizadores. Esos artilugios que emplearon grandes compositores como el que en este artículo presentamos para crear enormes partituras que ayudaron, en este caso, a crear una de las sagas más terroríficas de todos los tiempos: Pesadilla en Elm Street.

El compositor Charles Bernstein ya había conocido el mundo del terror a través del cine. Suyas fueron las composiciones creadas para las películas The Entity y Cujo. Fue entonces cuando Wes Craven le dio la oportunidad de poner música a un proyecto llamado a ser serie B puro y duro, y que, con el paso del tiempo, se convirtió en una de las sagas más fructíferas del cine de terror.

El presupuesto que había para toda la película fue bastante limitado. De ahí que Charles Bernstein se viera obligado a emplear la música electrónica, dejando a un lado la orquesta sinfónica. Y, más de 35 años después, agradecemos la escasez de presupuesto, ya que funciona tan bien el sintetizador durante toda la película que nos resulta imposible imaginarnos un asesinato de Freddy Krueger con una orquesta sinfónica de fondo.

¿Hacen falta muchas notas para crear un tema que inspire auténtico terror? Charles Bernstein lo consiguió con tan solo diez. Una partitura sencilla, creada, según el propio compositor, cuando ya llevaba bastante avanzado el resto de temas. Quiso dar una identidad musical a la película, y Wes Craven quedó encantado con esta pieza tan simple y a la vez tan aterradora. Una melodía con un peso específico en la historia y rápidamente reconocible por la sencillez de sus acordes.

Junto a este pieza principal, no podemos olvidarnos de la desasosegante canción infantil que suena varias veces durante la película. Aquella “1,2, coge el crucifijo…5,6, Freddy está aquí…” que nos pone todavía los vellos de punta cada vez que la oímos. Un tema que no aparece como tal en el álbum de la banda sonora de la película, pero que podemos escuchar durante unos segundos en el comienzo de “Evil Freddy”.

Son éstas las dos piezas mas reconocibles de la banda sonora de Pesadilla en Elm Street. Esto no quiere decir que el resto de composiciones que forman el álbum sean de menor calidad. Debemos destacar los cortes que recrean los enfrentamientos directos de los jóvenes protagonistas con Freddy Krueger. Momentos de auténtico pánico en los que Charles Bernstein utiliza interesantes recursos rítmicos para sobresaltar al espectador. Temas como “Laying the traps” o “Dream attack” que nos hacen estar en constante alerta si no queremos pasar un mal rato justo en el momento mas inoportuno.

Una obra maestra y referente del cine de terror creado por el maestro Wes Craven, y acompañado de una música que inspira auténtico pavor cuando empieza a sonar gracias al buen hacer de Charles Bernstein. La lástima sería que el aficionado dejara pasar una obra tan interesante como ésta por el mero hecho de su acabado totalmente electrónico. Así que espero haberos quitado esa idea de la cabeza. Porque realmente merece la pena disfrutar de este sonido sintetizado tan bien trabajado y que forma parte de la historia del séptimo arte.

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