65 SEMINCI. Ciclo Free Cinema. Crítica de ‘Mirando hacia atrás con ira’ (Tony Richardson, 1958)

Las críticas de José F. Pérez Pertejo en la 65 SEMINCI: 
Mirando hacia atrás con ira
 

A pesar de que las alianzas entre los escritores de la corriente que se dio en llamar Angry Young Men (Jóvenes Airados) y los cineastas del Free Cinema fueron prácticamente constantes, pocos ejemplos resultan tan representativos como el dúo formado por el dramaturgo John Osborne y el director (primero teatral, más tarde cinematográfico) Tony Richardson.

Aunque Osborne llevaba escribiendo desde finales de la década de los 40, no será hasta 1956 cuando la publicación de “Look Back in Anger” (Mirando hacia atrás con ira) le convertirá en el estandarte de toda una generación de escritores y, en cierto modo, de su paralela agrupación de cineastas. No en vano, fue en virtud de este título que el publicista George Fearon acuñó el término de “jóvenes airados” para referirse a los escritores que, géneros y estilos al margen, adoptaron una postura crítica contra la sociedad británica y pusieron a las clases más desfavorecidas como protagonistas de sus novelas o textos teatrales.

Tony Richardson, un hombre en origen más de teatro que de cine, fue el responsable de poner la obra sobre las tablas del Royal Court Theatre londinense tal y como haría, un año después, con la siguiente obra de Osborne, El animador. Estos dos montajes teatrales serán, no mucho tiempo más tarde sus dos primeros largometrajes. Para esta empresa, Richardson y Osborne fundarían su propia productora, la Woodfall Films, bajo cuyos auspicios se realizarían algunas de las más notables películas del Free Cinema.

La trama argumental e ideológica de Mirando hacia atrás con ira gira continuamente alrededor del personaje de Jimmy Porter (Richard Burton) como eje. Se trata de un hombre al que su formación universitaria no le ha permitido huir de la condena de un trabajo miserable, en un puesto callejero de golosinas, que alterna con sus actuaciones musicales como trompetista ocasional en un club de jazz. Aunque vendrán otros personajes similares en los siguientes films del Free Cinema, quizá sea el de Jimmy Porter el más puro espécimen de los Angry Young Men.

Vive en una especie de pensión con su mujer Allison (Mary Ure), personaje también arquetípico de la mujer de aspecto dulce y refinado, sufridora vocacional, que resiste estoicamente los desenfrenados embistes dialécticos de su salvaje marido, más pendiente de su amigo Cliff (Gary Raymond) que de las necesidades afectivas de su esposa. Cuando Allison invita a su amiga Helena (Claire Bloom) a pasar unos días alojada en su habitación surgirá el detonante de la tensión dramática (y sexual) entre los personajes que nutre toda la segunda mitad del film.

Richardson, con las palabras de Osborne, arremete contra todo lo formalmente establecido en la sociedad británica de la época. El ácido verbo de Porter arremete contra el racismo de sus compañeros del mercado, la iglesia, la policía, el ejército, el imperialismo británico y la americanización de la sociedad: “es triste vivir en la época de los Estados Unidos a menos que seas estadounidense”.

Cuando se rodó Mirando hacia atrás con ira Richard Burton ya era una estrella en Hollywood que había protagonizado entre otros títulos La túnica sagrada (Henry Koster, 1953), Alejandro Magno (Robert Rossen, 1956) o Amarga Victoria (Nicholas Ray, 1957), de hecho, no faltó quien criticó la elección de Burton por ser demasiado mayor para el personaje. Sea como sea, su interpretación es magnífica y le valió sendas nominaciones como mejor actor al BAFTA y al Globo de Oro.

También gozaba de notable popularidad Claire Bloom que había sido la pareja de Chaplin en Candilejas (Charles Chaplin, 1952), su interpretación es probablemente la más sobresaliente del film por un exquisito equilibrio entre su feminidad airada (en cierto modo es una Angry Young Woman), su sutil pulsión sexual y la turbadora manera de expresar sus contradictorios sentimientos.

El reparto se completa con la estupenda Mary Ure que ya había interpretado el papel de Allison en las tablas del Royal Court Theatre y Edith Evans que era una de las grandes damas del teatro inglés y cuyo personaje, Ma Tanner, es el único mecanismo capaz de humanizar al iracundo Porter.

Vista hoy en día, más de seis décadas después, Mirando hacia atrás con ira es una película incómoda y perturbadora ante la que resulta muy difícil permanecer impasible. Su abrumador pesimismo vital es retratado por Richardson con una insidiosa melancolía que por momentos se torna en esa ira tan característica de los personajes prototipo de este movimiento literario/cinematográfico. Richard Burton destila el odio de Jimmy Porter y lo convierte en discursos incendiarios en los que arremete contra todo incluido él mismo. Aunque físicamente es más impulsivo que violento, su personaje da la permanente sensación de estar a punto de cometer una barbaridad mientras blande la espada de su descontento contra la sociedad en su conjunto y contra su esposa en particular. Una esposa cuyo único pecado es haber nacido en una familia más acomodada que la suya y tener un padre con valores antagónicos a los de su marido. Uno se queja de que todo (los viejos valores) hayan cambiado mientras el otro se lamenta de que todo siga igual y nada cambie.


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Un comentario en «65 SEMINCI. Ciclo Free Cinema. Crítica de ‘Mirando hacia atrás con ira’ (Tony Richardson, 1958)»

  • el 26 octubre, 2020 a las 12:17
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    Richard Burton en estado puro. Su carácter en a vida privada queda fielmente reflejado en esta maravillosa película

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