Crítica de ‘Legado en los huesos’: Vibrante y muy entretenida segunda parte de la trilogía de Baztán

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: 
Legado en los huesos
 

La adaptación cinematográfica de Legado en los huesos, segunda parte de la trilogía de Baztán de la escritora Dolores Redondo, retoma a sus principales personajes varios meses después del momento en el que los dejó al final de El guardián invisible. La inspectora Salazar (Marta Etura) da a luz al bebé cuya llegada se anunciaba en la conclusión de la primera parte y todos los personajes ha retomado sus vidas tras los luctuosos acontecimientos que ocurrieron en el arranque de la trilogía.

La incorporación de Salazar a su trabajo tras la baja por maternidad supondrá el detonante para un nuevo caso de crímenes sin resolver que se apuntaba someramente en el tramo final de El guardián invisible cuando el inspector Montes (Francesc Orella) descubría una cueva llena de huesos humanos. El punto de partida será el suicidio de varios presos que dejan una nota para la inspectora Salazar con una única palabra: Tarttalo, de nuevo (como el Basajaun de la primera entrega) un ser legendario, una suerte de cíclope gigantesco de hábitos antropófagos con el que Dolores Redondo teje una trama contemporánea que se entronca con leyendas tradicionales de la mitología vasca.   

La novela es nuevamente adaptada a guion cinematográfico por Luiso Berdejo y quizá sea en el guion donde radique uno de los principales hándicaps de la película. Es incuestionable la dificultad de convertir un texto de más de quinientas páginas en una película de dos horas. Las múltiples subtramas que acompañan la línea argumental del texto de Redondo, los vínculos entre pasado y presente a través de las inspiraciones mitológicas en los crímenes de la actualidad y, especialmente, las imbricaciones de la vida personal de la protagonista con el desarrollo de la investigación obligan a que la narración tenga que servirse frecuentemente de flashbacks que terminan por resultar reiterativos. Tal vez la película se beneficiaría de cierto aligeramiento de los diálogos y de prescindir de algunos personajes como Aloisius (Colin McFarlane), apenas esbozados, que, a menos que vayan a tener mucha presencia en la tercera parte, resultan intrascendentes.

Sin embargo, Fernando González Molina demuestra de nuevo una gran habilidad para crear atmósferas turbadoras y hacer avanzar la trama gracias al adecuado manejo del suspense, a una inteligente planificación de las secuencias de acción, a un certero sentido del ritmo y a la inteligente presentación de personajes que contribuye a que la película se vea con permanente interés y sea imposible distraerse.

Indisoluble al buen hacer como director de González Molina figura el sobresaliente trabajo interpretativo de los actores protagonistas (no tanto el de algunos secundarios cuyo tono recitativo chirría un poco). Marta Etura está brillante y absolutamente metida en la piel de la inspectora Amaia Salazar, Carlos Librado consigue encarnar con humanidad los ambivalentes sentimientos de Jonan, el inseparable compañero de Amaia y Frances Orella, Paco Tous, Pedro Casablanc y Elvira Mínguez retoman con su buen hacer habitual los personajes que interpretaron en El guardián invisible. El reparto es apuntalado por varias novedades entre las que destacan la siempre potente Ana Wagener, el ambiguo juez que interpreta Leonardo Sbaraglia y un extraordinario Imanol Arias dando vida al inquietante Padre Sarasola, prelado del Opus Dei. A Susi Sánchez le toca, de nuevo, bailar con la más fea al dar vida al papel más difícil de todos con una interpretación permanentemente al borde del exceso que probablemente no pueda hacerse de otra manera.  

Al igual que ocurría en la primera parte, la producción es lo suficientemente potente como para rematar un film de aspecto impecable. Tanto la dirección artística como la fotografía de Xavi Giménez aprovechan la grandiosidad del paisaje y lo pintoresco de las localizaciones para junto a la partitura de Fernando Velázquez construir un exquisito envoltorio estético.

El final, aunque conclusivo en lo que se refiere al caso en cuestión, queda tan abierto como corresponde a una segunda parte que espera a una tercera, Ofrenda a la tormenta, que cierre la trilogía.


Ambas películas se encuentran ya editadas en formato físico (tanto DVD como Blu-ray) y disponibles en Netflix a la espera de que la desescalada del confinamiento por la pandemia Covid 19 avance lo suficiente para que se pueda acudir a los cines con garantías para los espectadores y buenas perspectivas económicas para productores, distribuidores y exhibidores. Su fecha de estreno, que estaba previsto para el pasado 27 de marzo, ha sido ya varias veces postergada y en estos momentos es incierta. 


¿Qué te ha parecido la película?

7

Puntuación

7.0/10

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: