Crítica de ‘Jojo Rabbit’: El invisible amigo Hitler

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: 
Jojo Rabbit
 

La sátira es uno de los (sub)géneros literarios que más riesgos asume en su trasposición de la literatura a otras manifestaciones artísticas ya sean plásticas o escénicas. Tanto el creador como el espectador han de tener como premisa cierta apertura de mente, algo tan esencial para poder vivir con serenidad como poco frecuente en estos tiempos nuestros, de permanentes ofendidos a diestra y a siniestra vomitando bilis en redes sociales y medios de comunicación.

Acercarse cinematográficamente desde la sátira a algo tan delicado como el nazismo y todo lo que ocurrió con el pueblo judío durante la II Guerra Mundial se me antoja tan enormemente arriesgado que probablemente solo sea posible haciéndolo a través de los ojos de un niño, pero, por alguna razón que se me escapa, un tipo tan siniestro y detestable como Adolf Hitler ha sido proclive a ser abordado desde el humor en varias ocasiones a lo largo de la historia del cine por incuestionables maestros de la comedia como Ernst Lubitsch (Ser o no ser, 1942) o Charles Chaplin (El gran dictador, 1940).

Lejos de tan renombrados referentes pero con un medido equilibrio entre comicidad y carga dramática, el director neozelandes Taika Waititi elabora en Jojo Rabbit una amable fábula que es, al mismo tiempo, un canto humanista y una divertida reflexión sobre el absurdo del racismo, la intolerancia y su (casi inevitable) consecuencia, la guerra.

Los primeros veinte minutos del film tienen un mosqueante tufillo al cine de Wes Anderson, alguien ante quien suelo adoptar serias precauciones tras haberme sometido a tremendas horas de aburrimiento con su epatante y vacuo estilo visual. La sombra de Moonrise Kingdom me tiene alerta durante un buen rato, pero afortunadamente, casi coincidiendo con la primera aparición en plano de Scarlett Johansson, la película abandona el tono trivial y se apega a la realidad para contarnos una historia que no por “ya vista” deja de ser conmovedora.

Jojo es el apelativo de Johannes Betzler (Roman Griffin Davis), un niño de 10 años, perteneciente a las juventudes hitlerianas que, sumido en la soledad que condiciona una figura paternal ausente y el rechazo de todos sus compañeros excepto el otro niño excluido (este por gordito) Yorki (Archie Yates), tiene un compañero de juegos imaginario que resulta no ser otro que el mismísimo Adolf Hitler interpretado paródicamente por el propio director de la cinta Taika Waititi.  

Como he apuntado anteriormente, el film oscila casi continuamente en el tono tragicómico y se apoya en sus sólidos intérpretes para no caer en el esperpento, Scarlett Johansson (nominada al Óscar a mejor actriz de reparto) interpreta a la madre de Jojo con una vitalidad inusitada y cierta dosis de misterio. Waititi conduce la narración a trompicones y momentos perdurables se entremezclan con otros más convencionales. El hallazgo de una jovencita judía (Thomasin McKenzie) oculta en su casa (también hubo trincheras infinitas en la II Guerra Mundial) servirá como detonante para que Jojo vaya, poco a poco, transitando de la despreocupada infancia hacia una enamorada madurez no exenta de cándida inocencia.

El imaginario infantil, la relación con la niña judía, el querible personaje de Yorki, el amor maternal, la añoranza del padre y algún estrambótico personaje como ese improbable monitor nazi interpretado por un pletórico Sam Rockwell o el más olvidable de Rebel Wilson (que parece permanentemente anclada en la saga Dando la nota) completan un film entrañable y divertido que tal vez no perdurará demasiado en el recuerdo por la potencia de sus referentes (las citadas de Chaplin y Lubitsch, El diario de Ana Frank, La vida es bella o, incluso, El niño del pijama de rayas). La disfrutarán mucho más, sin duda alguna, aquellos espectadores que no hayan visto las películas citadas.

El film goza de un impecable envoltorio estético y técnico a través de un soberbio montaje o una preciosa banda sonora de Michael Giacchino que se completa con canciones de los mismísimos Beatles, Roy Orbison o David Bowie


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7

Puntuación

7.0/10

2 comentarios en «Crítica de ‘Jojo Rabbit’: El invisible amigo Hitler»

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