Crítica de ‘Aladdín’: Aventuras musicales más allá de Agrabah

Las críticas de Pablo Cózar: Aladdín

Cuando uno se asoma a la cartelera y aparece una nueva versión de Aladdín, lo primero que se viene a la mente es aquello de “otro remake, ya no se estrena nada original”. Dejando la polémica de lado, lo cierto es que ya la versión de 1992 era una adaptación de un relato de “Las mil y unas noches” que había sido llevado a la gran pantalla anteriormente en mil y una ocasiones. Por eso, películas como esta revisión que Guy Ritchie hace del clásico animado de Disney deberían considerarse más una revisión que un remake per sé, porque además en el caso del director británico estamos más ante el retorno de un género que de un trasvase de planos del acetato a la imagen real.

Con guion del propio Ritchie, quien no es nuevo en esto de escribir y dirigir, y de John August, irregular “chico Burton” con obras sobresalientes como Big Fish y desastres del calibre de Sombras tenebrosas, ambos realizan un notable trabajo de adaptación, tomando el trabajo que el equipo de Disney realizó a principios de los 90 pero sin dejar de mirar por el retrovisor a los orígenes del género, puesto que todo rezuma cierto sabor a cine de los años cincuenta. Consiguen también que el guion sea menos esclavo de su época, puesto que si algo se le puede reprochar a la cinta animada es la caducidad de sus chistes. Los cambios están realizados con tino y personajes como Aladdín y Jasmine ganan en profundidad sin perder su esencia, todo eso introduciendo guiños a clásicos del género como El ladrón de Bagdad, entre otros.

Como el propio Ritchie ha declarado, el ambiente callejero de Aladdín hacía de esta historia la única apta para su estilo, y sabe sacar provecho de ello a la hora de dirigir. Las coreografías, las escenas del Genio y la química entre los protagonistas están perfectamente captadas por la óptica del director quien, sin embargo, se pierde en algunos momentos en una pretendida espectacularidad innecesaria, cámara lenta mediante. De cualquier forma, su pasado en el mundo del videoclip le viene como anillo al dedo a éste musical. Y es que se agradece que la música siga siendo una de las grandes protagonistas. Alan Menken retoma la batuta que ya ostentó en el 92, rescatando temas y añadiendo alguno como “Speechless” que podrían arrasar en cualquier edición de Eurovisión, todo eso sin dejar de lado la faceta musical de Will Smith.

Es un asunto muy delicado el del salto a imagen real, porque además del seleccionado juega el gusto de cada cual. No es la primera adaptación de las dos dimensiones a personajes de carne y hueso en la historia del cine, y dejando de lado a la propia Disney no podemos olvidar desastres como aquel Son Goku marca blanca llamado Justin Chatwin. Habrá quien pueda discrepar, pero en este aspecto en concreto Aladdín acierta plenamente. Después de unos tráilers e imágenes promocionales poco acertados, Will Smith ha sabido hacer suyo al Genio de la lámpara alejándose de Robin Williams y acercándose más a la versión del musical interpretada por James Monroe Iglehart. Mena Massoud (Jack Ryan) se mete en la piel de Aladdín de forma más que convincente. Naomi Scott (Power Rangers) es, posiblemente, la mejor “princesa Disney” de imagen real que ha habido hasta el momento. Su interpretación de Jasmine le añade varias capas de profundidad al personaje además de mostrar una inusitada potencia de voz. Quizá la pata más coja entre los personajes principales sea Marwan Kenzari (Ben-Hur) como Jafar, haciendo un visir que a base de sobreactuar resta credibilidad al villano. Por último, destacar a Nasim Pedrad como Dalia, la nueva doncella de Jasmine quien, con sus tablas en el Saturday Night Live, hace de este nuevo personaje uno de los pilares cómicos de la película.

En conclusión, Aladdín es una película entretenida, cuyas dos horas se pasan volando y que demuestra que se puede ser fiel a la obra original introduciendo cambios que funcionan y recuperando elementos del cine clásico. Es cierto que Disney ya probó algo parecido con Príncipe de Persia en un intento de emular lo que que supuso en su día Piratas del Caribe, y en ese sentido es de agradecer que Guy Ritchie no se haya contentado con quedarse en la superficie y haya logrado captar esa esencia aventurera. Por supuesto si cada uno de nosotros tuviera una lámpara maravillosa que concediera tres deseos se podrían usar para cambiar alguna cosilla, pero en ningún caso para hacerla desaparecer para siempre en el olvido.


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Crítica de ‘Aladdín’: Aventuras musicales más allá de Agrabah
4.4 (88%) 5 vote[s]

7

Puntuación

7.0/10

Un comentario sobre “Crítica de ‘Aladdín’: Aventuras musicales más allá de Agrabah

  • el 14 junio, 2019 a las 22:18
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    Tengo muchas ganas de ver esta peli. Me han hablado súper bien de ella

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