Crítica de ‘Aladdin’: Jasmine empoderada

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: 
Aladdin
 
En cuanto conseguí resignarme a la idea de que durante los próximos años la cartelera, en su vertiente más pegada al entretenimiento, va a consistir en nuevos capítulos de sagas y universos, precuelas, secuelas, remakes y adaptaciones de dibujos animados a acción real, decidí que lo mínimo que iba a exigir como espectador es que al menos lo hicieran bien. El empeño de Disney en reconvertir sus clásicos de animación a largometrajes con personajes de carne y hueso no esconde su jugoso filón lucrativo que no se detiene en la taquilla o en la venta de DVDs y Blurays sino que reposa en todo el aparato de marketing y merchandising vendible y regalable junto a menús de comida rápida o paquetes de galletas. Pero, a pesar de este indiscutible argumento, encuentro razonable que me quieran convencer de que existen atractivos retos creativos, que les motiva artísticamente filmar con intérpretes reales o imágenes generadas por ordenador las pelis que han hecho las delicias de varias generaciones de espectadores, que además les permite actualizar según que “mensajes” a corrientes de pensamiento más actuales y que, en definitiva, lo que están haciendo son obras nuevas con una entidad propia independiente del material del que proceden.
 
Reconozco que cuando salió el primer tráiler de Aladdin me corrió un escalofrío por la espalda, aquello tenía una pinta horrible con un Will Smith pasadísimo de rosca y una estética kitsch que, fuera de contexto, chirriaba como un tren frenando tarde. Tampoco me ayudó conocer el nombre de su director, Guy Ritchie, un tipo del que no encuentro nada admirable en su filmografía y con cuyo estilo no conecto ni poco ni mucho.
 
Veintisiete años han transcurrido desde que Ron Clements y John Musker incrementaran la leyenda de Disney en uno de sus clásicos más celebrados y que con un puñado de hermosas canciones de Alan Menken y Tim Rice sirvió, entre otras virtudes, para encumbrar a Robin Williams como uno de los mejores actores de voz de la historia del cine con el soberbio doblaje con que dotó al genio de la lámpara. Aquellos 87 minutos animados son ahora 128 minutos de acción real, lo cual hace necesario más guion y la creación de nuevas canciones que, algunas con más acierto que otras, ha compuesto el propio Alan Menken.
 
Y para dar corporeidad a unos dibujos animados, tal vez lo más evidente que hace falta en primer lugar sean precisamente cuerpos, los de los intérpretes que van a dar vida a los personajes animados. Will Smith es el único nombre conocido para el gran público, a él se le ha encargado interpretar al inolvidable genio y, a pesar de los excesos que el tráiler hacia presagiar, es capaz de hacer una creación personal y potente a la altura del personaje, pocos actores son capaces de explotar la vena histriónica dentro de un marco interpretativo que resulte coherente. Smith baila y se mueve como pocos y tiene un sello interpretativo personal que, partidarios y detractores al margen, hace encajar en su desdoblamiento como genio azul y como ser humano.
 
Mena Massoud, de quien yo no tenía constancia alguna, es el encargado de dar vida a Aladdin conservando ciertos rasgos del carisma que tenía el personaje animado (que en su momento se dijo que había sido creado a imagen y semejanza de Tom Cruise); a pesar de su bisoñez, se maneja con habilidad en las escenas de acción y aporta la vis cómica y el elemento romántico necesario. Por su parte, Naomi Scott como Jasmine, ejerce en realidad de protagonista de la película dado este nuevo status que Disney, fruto de los tiempos que corren, quiere dar a sus princesas; que una de sus nuevas canciones se titule “No callaré” (Speechless) es lo suficientemente elocuente. Ya no se quiere vender el rol de pavisosa delicada a la espera de un príncipe que la rescate, sino el de auténtica heroína empoderada que resuelve por sí misma muchas de las situaciones y toma la iniciativa cuando hace falta, el mérito de Scott es precisamente tener carisma y talento suficiente para funcionar como princesa (hermosa y femenina) y como heroína (inteligente, ágil y determinada).
 
La producción está a la altura de lo que cabe esperar de un producto así, la dirección artística (que en el tráiler parecía kitsch) es espectacular, el vestuario portentoso y los efectos visuales apabullantes. Estamos en definitiva ante una película muy entretenida, divertida y complacientemente nueva, no en un rutinario remake. 
 
Me encantaría hablarles a ustedes de las voces de los intérpretes originales pero, en este país nuestro en el que el doblaje campa por sus respetos en la distribución y exhibición, he tenido que ver la película doblada (no vivir en Madrid o Barcelona tiene estas cosas). Opinaré por tanto de la preciosa voz de Nikki García doblando a Jasmine, de la correcta voz de Dani García como el Genio y de la deficiente tesitura vocal en la mayoría de las canciones de David García Llop como Aladdin que le sitúa muy por debajo de su compañera. Un vistazo a media docena de vídeos en internet me han bastado para darme cuenta de que tanto Mena Massoud como Naomi Scott o Will Smith componen un elenco vocal muy superior al del doblaje español, así que haré lo posible por ver la película de nuevo en versión original.
 
Por cierto, me apuesto con ustedes unas cañas a que la canción “Speechless” será una de las cinco nominadas al Óscar del próximo año. Aquí queda escrito, en unos meses saldremos de dudas.


¿Qué te ha parecido la película?

 

8

Puntuación

8.0/10

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