Crítica de ‘Larga vida y prosperidad’: Un viaje amable, pero predecible.

Las críticas de Cristina Pamplona “CrisKittyCris”: Larga vida y prosperidad

En los últimos treinta años, Hollywood ha retratado el autismo en múltiples ocasiones. Rain Man, Temple Grandin o Adam son algunos de los ejemplos. Ahora llega a nuestras salas Larga vida y prosperidad, el último título en retratar este complicado trastorno. 

Wendy vive internada en un centro para el cuidado de pacientes con autismo. Lleva una vida ordenada: se levanta, se asea, se viste y sale a trabajar en un local que vende rollitos de canela. Las tardes están también perfectamente organizadas, y en ellas siempre hay una hora para disfrutar de lo único que apasiona a Wendy, la serie Star Trek. Un día, Paramount Pictures lanza un concurso de guiones  y Wendy escribe un episodio. A dos días de la fecha límite, solo le queda una opción: dejar a un lado todos sus miedos y viajar sola de Auckland a Los Ángeles.

Larga vida y prosperidad es la adaptación que Michael Golamco hace de su obra de teatro homónima. Ben Lewin (Las sesiones) se hace cargo de la dirección para narrarnos esta road movie sobre miedos vencidos. El viaje de Wendy es también interior, porque en su mente la acción más sencilla, como tomar un autobús, es una aventura. Se trata del enfrentamiento entre la lógica y la seguridad de la rutina contra la realidad imprevisible.  

Se echa en falta en la narración una relación más directa entre la protagonista y el guion que escribe. La historia se centra tanto en el recorrido entre ambas ciudades y en los percances que se suceden, que no deja espacio para lo realmente interesante: el modo en que Wendy se expresa a través del personaje de Spock con el que se siente identificada por no poder conectar del todo con aquellos que la rodean.

En lugar de eso, Larga vida y prosperidad cae en un montón de tópicos del road trip que le hacen flaco favor al personaje protagonista. Dakota Fanning, que hace un excelente trabajo como Wendy, no puede lucirse todo lo que podría por la falta de diálogos destacables, y se limita a mantener el tipo con lo que hay. El retrato que el guion hace del autismo es superficial y se limita a construir una protagonista algo robótica. No obstante, Fanning consigue insuflarle ternura en momentos concretos, despertando la simpatía del espectador.

Las dos secundarias principales, Alice Eve y Toni Collette, están desaprovechadas y aún así, al igual que Fanning, ofrecen interpretaciones sólidas en un fondo desdibujado con situaciones previsibles y personajes que aparecen sin razón ni desarrollo.

Cuando Barry Levinson dirigió en 1988 Rain Man convirtió el viaje en el desarrollo y comunión de sus dos protagonistas. Ben Lewin ha intentado hacer algo parecido, pero con un resultado irregular. Larga vida y prosperidad es tierna y amable, pero a uno le deja la impresión de que no se han tomado la molestia de entender a su protagonista.


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Crítica de ‘Larga vida y prosperidad’: Un viaje amable, pero predecible.
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6

Puntuación

6.0/10

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