Crítica de ‘Basada en hechos reales’: Polanski diluido

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: Basada en hechos reales

Pocos cineastas han demostrado la capacidad de Roman Polanski para destilar morbo como si fuera una esencia y rociar con él unas películas que tienen, por lo general, su seña de identidad arraigada en su capacidad para resultar inquietantes, perturbadoras e incluso incómodas, más allá de su diferente género cinematográfico, a pesar de que mayoritariamente (basta con echar un vistazo a su filmografía) se apoyen en un sustrato literario. En Basada en hechos reales, el sustrato es la novela homónima de la escritora francesa Delphine de Vigan en la que la propia Delphine, interpretada por Emmanuelle Seigner, juega con el elemento temático principal de la novela/película: los espinosos límites y la imbricada relación entre ficción y realidad como base para la creación literaria.

Delphine es una escritora de éxito (lo que hoy en día se entiende por éxito, es decir, vender muchos libros y ser popular) que sumida en el clásico bloqueo del folio en blanco ante el inicio de su nueva obra, debe afrontar la extenuante promoción (firmas de libros, entrevistas, charlas en colegios) de la que acaba de publicar y que rizando el rizo del flirteo entre lo real y lo inventado, se titula Basada en hechos reales. En una de estas firmas de libros conocerá a Elle (Eva Green), una joven escritora fantasma (ya saben, los que están detrás de algunos de esos presentadores de televisión, políticos o deportistas que parecen incapaces de juntar dos frases seguidas y de repente se despachan con un novelón o una autobiografía que arrasa en las ferias del libro) que no tardará en ganarse la confianza de Delphine y acceder a su vulnerable inseguridad.

A partir de la relación entre estos dos personajes femeninos, Polanski irá tejiendo una película irregular que a pesar de su interesantísimo punto de partida muy pronto deviene en un previsible psicothriller. Y lo peor que le puede pasar a un thriller es ser previsible.

Las veladas (y no tan veladas) críticas al mundo de la literatura actual con las referencias a los escritores fantasma de los que el propio Polanski ya se ocupó en El escritor (2010) o ese presentador de un programa literario (Vincent Pérez) que viaja por todo el mundo para entrevistar a Amos Oz, Cormac McCarthy o Ian McEwan desatendiendo a los escritores de su país, ocupan el primer tercio de película. Resulta un tanto simplista contemplar el método de trabajo de la escritora grabadora en ristre o abandonada a unos inverosímiles cuadernos de notas, todos ellos con cuadros de Edward Hopper en la portada, que parecen más un souvenir de un museo que un auténtico material de trabajo.

El mecanismo por el que se establece la confianza entre las dos protagonistas es más intuitivo que argumental y a pesar de la química entre las dos actrices, la poca sutileza del guion y cierta desidia de Polanski filmando hacen que todo suene a ya visto varias veces. No pude evitar durante toda la película tener presente Mujer blanca soltera busca (Barbet Schroeder, 1992) cuando se trata de una película que no he vuelto a ver desde hace veinticinco años y que tenía (o eso creía yo) totalmente borrada de mi memoria.

Polanski apuesta por una puesta en escena pulcra y atildada cuidando todos los elementos estéticos, lo cual, a pesar de otorgar un “bonito” envoltorio a la película, no acaba de encajar con una historia escabrosa que tal vez se beneficiaría de menos diseño y más suciedad. Tanto Emmanuelle Seigner como Eva Green asumen sus papeles con convicción y tienen la suficiente fuerza como para mantener el interés del espectador aunque la exageración de algunas secuencias lleven la película hacia lo inverosímil. En el tramo final, Polanski abandona ya todo discurso para entregarse al thriller por el thriller cayendo en todos los convencionalismos del género: la casa aislada y tenebrosa, la noche cerrada, la tormenta y la efectista música de Alexandre Desplat que puntúa con eficacia cada secuencia de Basada en hechos reales que más parece “basada en películas reales ya filmadas anteriormente” y que figurará entre las obras menores de su reputado y repudiado director, como si hubiera diluido en agua la esencia de la que hablé al principio de estas líneas. 


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5.5 /10

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2 comentarios sobre “Crítica de ‘Basada en hechos reales’: Polanski diluido

  • el 7 junio, 2018 a las 12:02
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    Fui a verla con muchas ganas al único pase en VOSE que se proyectaba en toda la semana, eligiéndola por encima de El hombre que mató a Don Quijote (y del preestreno de El fútbol o yo, que había un señor de la radio regalando invitaciones en la puerta del cine), y no salí cabreado por mi elección, pero sí decepcionado. Si no fuera por las actrices, sería una peli bastante planita y con poquísima ambición. Su final, que a algunos les recordará a una peli y a mí lo hizo a un capítulo de los Simpson, tendría que invitarme a volver a verla en algún momento, pero… me da bastante pereza salvo por ver a Eva Green.

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    • el 7 junio, 2018 a las 16:41
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      Efectivamente, es una película plana, con un guion previsible y una dirección muy perezosa por parte de un director que siempre se ha caracterizado por su audacia. Eva Green está muy inquietante, sin duda las actrices son lo mejor del film. No sé si volveré alguna vez a esta película… tendría que ser accidentalmente más que por intención propia.

      Respuesta

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