Crítica de ‘Most Beautiful Island’: De la autodestrucción a la supervivencia

Crítica de ‘Most Beautiful Island’: De la autodestrucción a la supervivencia
Sin puntuación
Las críticas de José F. Pérez Pertejo: 
Most Beautiful Island
 

Aunque lo más frecuente es que cuando uno emigra de su país lo haga huyendo de unas condiciones de vida miserables en búsqueda de un futuro mejor, existen otro tipo de huidas como la de Luciana, una joven española, que más que de una situación de pobreza parece pretender huir de un pasado doloroso, en forma de trágica pérdida, que le impide vivir en su país junto a los suyos. Será en Nueva York, la Most Beautiful Island del título, donde Luciana tratará de abrirse camino entre trabajos ingratos (cuando no estúpidos), apartamentos compartidos y un sistema sanitario inaccesible.

Reconozco que comencé a ver Most Beautiful Island sumido en la pereza de enfrentarme a una enésima versión de la fallida búsqueda del sueño americano llena de tópicos y subrayados sobre lo mal que lo pasan los inmigrantes en Nueva York; pereza provocada no porque el tema no me interese sino porque el cine lo ha tratado ya suficientes veces como para que sea difícil encontrar algo nuevo. Afortunadamente estaba equivocado, tras quince minutos que hacían presagiar otro rutinario docudrama sobre las penurias de la inmigración, la actriz, guionista y debutante directora española Ana Asensio, retuerce el discurrir del film para adentrarse en una especie de thriller psicológico con tintes de distopía.

Basada en las propias experiencias personales de Ana Asensio mientras se encontraba viviendo en Nueva York a principios de siglo, filmada en Super 16 mm y producida con lo mínimo, Most Beautiful Island consigue sobresalir del tono medio del cine indie americano (cada vez menos indie, dicho sea de paso) a base de crear progresivamente un clima desasosegante, una atmósfera opresiva, y un tono morboso del que es imposible desprenderse.

Con una poderosa capacidad narrativa llena de metáforas, algunas difícilmente inteligibles pero igualmente sugerentes, una efectiva puesta en escena y una muy hábil colocación de la cámara para mostrar solo lo que debe ser mostrado, Ana Asensio comete muy pocos errores (alguna tosquedad en determinados diálogos) y múltiples aciertos en su cuádruple faceta de actriz, guionista, directora y productora para sacar adelante este prometedor debut que fue premiado con el Premio Especial del Jurado a la mejor película en el Festival South by Southwest (SXSW) de Austin.

De entre todos estos aciertos, sin duda el más sobresaliente es su capacidad para generar tensión a medida que aproxima el relato al clímax. Llega un momento en el que la suerte del espectador está íntimamente ligada a la de la protagonista que en una especie de bajada a los infiernos llegará a conocer los límites de sí misma y transitar, como si tal cosa, de ciertas conductas autodestructivas a agarrarse con ahínco al más primario instinto de supervivencia, un tránsito en el que Ana Asensio está sencillamente espléndida en su faceta de actriz con el mérito añadido de, a pesar de ser su propia directora, no caer en la tentación de supeditar la puesta en escena a su propio lucimiento interpretativo, algo demasiado frecuente en muchos actores metidos a dirigirse a sí mismos.

La brevedad del metraje, apenas ochenta minutos que pasan en un suspiro, juegan a favor de una película que comienza insuflada por Pan y Rosas (Ken Loach, 2000) y termina con el aroma de Eyes Wide Shut (Stanley Kubrick, 1999); pero que nadie se lleve a engaño por estas referencias, no hay nada de plagio en una obra tan original como valiente que coloca el nombre de Ana Asensio en la lista de directoras a seguir durante los próximos años, esperemos que una vez liberada de la presión de la ópera prima, sea capaz de seguir desarrollando un cine tan personal e hipnótico como los dos tercios finales de esta Most Beautiful Island que, aunque pudo verse en el Festival de Sitges y en el Nocturna Film Festival de Madrid, por fin se estrena en las salas comerciales de nuestro país (y el de la directora).

6

Puntuación

6.0 /10

También te puede interesar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *