Crítica de ‘La llamada’: Dios, música, amor, sexo y buen rollo

Crítica de ‘La llamada’: Dios, música, amor, sexo y buen rollo
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Las críticas de José F. Pérez Pertejo: 
La llamada
 

A pesar del éxito de muchos espectáculos de teatro musical en España durante las últimas décadas, no puede hablarse de que en nuestro país exista una gran tradición de un género marcadamente anglosajón, de hecho, la mayoría, por no decir la totalidad, de los musicales que han triunfado en la Gran Vía madrileña o en Barcelona y sus posteriores giras nacionales proceden de Broadway o, en su defecto, del West End londinense. Y aunque existen varios ejemplos de espectáculos musicales autóctonos, escritos y compuestos por letristas y músicos españoles, me atrevo a decir que hasta ahora no se había producido un fenómeno similar al de La llamada, la obra escrita y dirigida por Javier Ambrossi y Javier Calvo, que se estrenó en 2013, casi de tapadillo, en el vestíbulo del Teatro Lara de Madrid con la modesta programación de ocho representaciones.

El éxito de crítica y público de aquellas ocho representaciones fue el germen de su posterior paso al escenario principal del Lara, a la gira por ciudades de toda España, y a su prolongada presencia en la cartelera madrileña donde todavía hoy puede verse en el propio Teatro Lara donde se estrenó. Con estos antecedentes no podía hacerse esperar más la versión cinematográfica que se ha estrenado cuatro años después del éxito teatral, y han sido sus propios creadores, Javier Ambrossi y Javier Calvo los encargados de adaptar y dirigir la película con el reparto que hizo triunfar el montaje escénico.

Las tribulaciones de María (Macarena García) con la fe religiosa y la pasión por la música que comparte con su amiga Susana (Anna Castillo) durante la estancia de ambas en un campamento de verano cristiano en la provincia de Segovia, centra el núcleo de una trama en la que se dan cita dos monjas, la hermana Bernarda (Gracia Olayo) convencida de una fe cristiana que trata de transmitir a través de la música y la joven hermana Milagros (Belén Cuesta) con dudas, si no de fe, sí de que esté dispuesta a todas las renuncias que implica llevar una vida de dedicación religiosa. El reparto principal lo completa el mismísimo Dios (Richard Collins-Moore) que se aparece a María en forma de cantante soul.

Ambrossi y Calvo, cuya popularidad se ha disparado de unos meses a esta parte gracias a su participación como profesores de interpretación en el revival de Operación Triunfo, han realizado un acertadísimo traslado del material teatral de partida hacia un guion cinematográfico que en ningún momento parece ser simplemente teatro filmado. A pesar de tratarse de su debut en la dirección cinematográfica, consiguen una más que notable puesta en imágenes de su obra. El sentido del ritmo, la planificación de las secuencias, la adecuada combinación de comicidad y ternura, y un reparto entregado que incuestionablemente ama a sus personajes, se alían para conseguir el aire de buen rollo que desprende La llamada.

Porque estamos ante una obra que trasciende su aparentemente simple hilo argumental para convertirse en un canto al despertar a la vida adulta, a los amores iniciáticos y a la tolerancia como forma de vida. La llamada consigue salir airosa de algo tan aparentemente imposible como hacer convivir en una película cuestiones tan dispares como las creencias religiosas y la diversidad sexual sin ceder al dogmatismo de la iglesia más ortodoxa ni a un anticlericalismo radical vacío de argumentos. Nadie, ni creyentes ni agnósticos, deberían sentirse ofendidos por una película que evita con el mismo empeño la ñoñería tradicional y la transgresión irreverente. Aun así habrá quien se moleste, es su problema.

Pero la clave del éxito de La llamada está precisamente en su naturaleza musical, el mismo argumento, el mismo tacto con el tratamiento temático e incluso el mismo reparto no conseguirían causar el mismo efecto (ese buen rollo antes aludido) si no fuera por las canciones que salpican su metraje, tanto las canciones prestadas (Whitney Houston o Presuntos Implicados entre otros) como por los temas originales de Alberto Jiménez (solista de Miss Caffeina) y la canción de Leiva (La llamada) añadida a la película.

Resulta difícil destacar a cualquiera de las cuatro intérpretes femeninas a pesar de que Macarena García resulte absolutamente adorable en un personaje con más peso protagonista. Tanto Anna Castillo como Belén Cuesta como una tronchante Gracia Olayo están sencillamente sublimes en esta película bienintencionada capaz de levantar el ánimo sin muchas más pretensiones que divertir.

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Un comentario sobre “Crítica de ‘La llamada’: Dios, música, amor, sexo y buen rollo

  • el 17 diciembre, 2017 a las 23:39
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    Me pareció maravillosa la obra y su posterior adaptación al cine. La selección musical… espectacular, las nuevas canciones, mágicas y la banda sonora de Leiva…el colofón!

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