Crítica de ‘Una especie de familia’: Fría como la borrasca Ana

Crítica de ‘Una especie de familia’: Fría como la borrasca Ana
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Las críticas de Agustín Olivares: Una especie de familia

Una especie de familia trata un tema chungo: el tráfico y adopción ilegal de bebés. Un tema chungo que me da repeluco al pensar en él. Pero lo más chungo es que al ver la película no me dio repeluco, ni dejó de dármelo. Demasiado fría en general, pese a los titánicos esfuerzos de Bárbara Lennie por dar verosimilitud a un personaje que empieza la película casi igual que como la acaba: desequilibrada y afónica (de tanto berrear).

La película cuenta la historia de Melania, una mujer que quiere ser madre a toda costa. Para ello se decide a adoptar a un niño de forma irregular, tratando directamente con la madre biológica. Pero todo se complica…

El principal problema que veo es que Melania, la protagonista, padece todo el rato, casi sin tregua. Una cosa es que sea interesante (esencial, en realidad) hacer padecer a tus protagonistas, pero si ya empezamos con la prota al borde del llanto (y ese es su momento más happy) no hay espacio para empatizar con ella ni entenderla.

Una especie de familia hace un esfuerzo narrativo para que la entiendas, presentando (dialogo mediante) un pasado que la empuja a actuar de forma irracional. Pero cuando llega esa explicación, como espectador, solo te sirve para entenderla racionalmente, no con las entrañas.

Estructuralmente parece que la película empieza en la mitad, donde en un film tradicional empezarían los problemas y donde habría que actuar para hallar solución. Se priva al espectador de conocer a Malena “antes de”, se obvia el viaje que ha tenido que recorrer hasta llegar a ese momento de locura. En definitiva, creo que falta un primer acto que nos haga ver y entender (emocionalmente) las perrerías por las que ha pasado.

La película consigue generar preguntas, lo cual es muy interesante. ¿Por qué Malena está tan inquieta, tan obsesionada? ¿Dónde está su marido? ¿Qué tipo de relación tiene con él? ¿Cómo ha llegado a esa situación? ¿Quién es el médico y por qué tienen una relación tan cercana? No hace falta resolver todas las dudas, pero algunas sí. Y en la película apenas se contesta nada. Si, sabemos por qué quiere tener un hijo a toda costa, pero quizá la respuesta llega muy tarde, cuando la protagonista esta tan desquiciada injustificadamente que apenas te interesa.

Técnicamente Una especie de familia es muy buena. Fotografía realista y cuidada, buen arte, buena música… Quizá la dirección peca de escueta, con una puesta en escena demasiado minimalista. Y en montaje, a veces, se alargan planos o secuencias que ya están muertos, lo cual resta un poco de ritmo. Pero, en general, todo bien.

Interpretativamente todo genial. El elenco defiende con garra el texto y encarnan con agallas a sus protagonistas. No hay interpretaciones acartonadas ni clichés. Y Bárbara Lennie se deja la piel encarnando a Malena.

En definitiva, Una especie de familia me dejó frío porque, principalmente, no empaticé en ningún momento con la protagonista. Creo que el problema está en el guion y en la presentación de la protagonista y del problema que se le presenta. Pero no aburre en ningún momento, y trata un tema tan oscuro que quizá conectéis con la prota a base de esfuerzo empático.

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